elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Fraude en sistema de salud de docentes

Anomalías. Una de cada seis personas que hace uso de los servicios sanitarios de Bienestar Magisterial no tiene derecho a esa utilidad. Educación espera corregir esta falla gracias a la modernización de la base de datos y la entrega de nuevos carnés

Publicada 13 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy

Dotación. Nelson Reyes, empleado de la Farmacia Plaza Suiza, firma al recibir el lote de medicinas que distribuirán a docentes con padecimientos crónicos. Foto EDH


Susana Joma
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El proceso de actualización de datos en Bienestar Magisterial, el servicio de atención médica para los docentes y sus familiares, ha sacado a la luz una serie de abusos por parte de personas que se beneficiaban de este sistema sanitario sin estar adscritos al mismo.

El ministerio de Educación, entidad a la que pertenece Bienestar Magisterial, detectó que de los 96 mil personas registradas, 17 mil hacen uso de este servicio sin tener derecho para ello. Es decir, una de cada seis personas que pasa consulta en el sistema y obtiene medicinas en las farmacias destinadas para el sector docente lo hace de forma ilegal, según la Ley de Servicios Médicos y Hospitalarios para el Magisterio, que data de 1968.

La ministra de Educación, Darlyn Meza, indica que en este amplio espectro están docentes jubilados que pasaron al Seguro Social, cónyuges de educadores que están inscritos en otros sistemas e hijos de maestros que ya cumplieron los 21 años.

“Este sistema nos permite ver los excesos como maestros que consultan hasta diez veces en un mes, también aquellos que no usan el servicio y hay que darles una oportunidad”, dijo la funcionaria. El antiguo sistema, “casi manual” como expresó la funcionaria, dificultaba obtener datos actuales sobre la población real beneficiaria.

Además de la nueva base de datos, que se espera esté lista antes de final de año, Educación trabaja en la creación de nuevos carnet para docentes y familiares para evitar este tipo de abusos y llevar un mejor control de la población que se atiende. La extensión del documento empezará en enero y le costará a la cartera de Estado cerca de $250 mil.
Sin sorpresas

A las gremiales de docentes no les sorprende este tipo de abusos detectados en la atención sanitaria. El docente Luis Mario López, de Bases Magisteriales, comentó que durante años advirtieron a Educación de esta debilidad. “El hecho de que el Mined haya corroborado que el sistema tiene vicios nos alegra, además de que se haya tomado la decisión de extender nuevos carnés con tecnología más avanzada”, puntualizó López.

Su colega Edgardo Guidos, del Sindicato de Maestros (Simes), va a más allá y no duda en ver cierta “negligencia” en el manejo aunque ve ganancias como la ampliación de la cobertura a los docentes, tan pronto se deje de atender a las 17 mil personas que hacen uso indebido del servicio.

“Con los nuevos datos se va a poder hacer trabajar en políticas de atención”, puntualizó el agremiado de Simes.

El orden que busca implementar Educación puede ser un primer paso para solventar otros problemas como el desabastecimiento de medicamentos en las farmacias, una queja común entre las cinco gremiales que representan al sector docente.

Luis López espera cambios también en ese sentido. “Se ha reducido al 50 por ciento el medicamento a los pacientes”, aseveró el miembro de Bases.

El Mined evalúa a los especialistas

Desde hace dos semanas, los 371 médicos, entre generales, especialistas y subespecialistas que trabajan para el sistema de salud docente, son objeto de evaluación por parte de responsables de Educación.

Este examen, como indicó la ministra Darlyn Meza, tiene como objetivo determinar la calidad de la atención que reciben los docentes.

En espera. La mayoría de los profesores demanda mejoras en su sistema de salud. Foto EDH

El monitoreo a los profesionales se realiza a través de visitas a los consultorios y entrevistas personales a los maestros.

Otro de los fines que busca este tipo de evaluaciones tiene que ver con la ampliación del contrato a los médicos que trabajan para Bienestar, siempre y cuando los resultados sean positivos.

Para llevar a cabo este trabajo, Educación requirió de los servicios del departamento de Opinión Pública de la Universidad Tecnológica (UTEC).

Al respecto, algunas gremiales de docentes se quejan con frecuencia de la atención que reciben en las farmacias y con algunos médicos.

El principal reclamo es la falta de medicamentos, en especial para este grupo de población., que los hace incurrir en gastos adicionales.

Bienestar tiene convenio con ocho hospitales públicos. Aunque también hay resentimiento respecto algunos como el Rosales, al punto que los docentes piden cambiar el servicio hacia el Militar.

Farmacias, sólo para los enfermos crónicos

Cambio. El Mined invierte $11 millones en insumos para 10 mil pacientes de este grupo

Las farmacias de distribución de medicamentos para los diez mil pacientes crónicos, adscritos a Bienestar Magisterial, abren sus puertas para los beneficiarios de este sistema a partir de mañana.

Se trata de cuatro farmacias, ubicadas en Santa Ana, San Salvador, San Vicente y San Miguel.

La cartera de Estado gasta cada año cerca de 11 millones de dólares en medicinas para los pacientes crónicos. Esa cantidad supone casi la mitad del presupuesto de Bienestar Magisterial.

A diferencia de otros años, cuando Educación pagaba a la farmacia por las medicinas, esta vez sometió a concurso la adquisición de los mismos en los laboratorios y droguerías con miras a reducir costos.

Los suministrantes se encargan de entregar la partida en la farmacia autorizada; las autoridades de Educación se limitarán a llevar un inventario.

Educación emitirá un instructivo para que este grupo de derechohabientes puedan recibir los medicamentos en estos centros.

Para que los profesores puedan retirar su fármaco deberán llevar una receta extendida por su médico de familia y presentarla en los puntos señalados, donde llevan un registro de pacientes crónicos.

Para el resto de beneficiarios, permanecen 57 farmacias repartidas en todo el país. Otra cantidad similar de laboratorios trabajan junto a Bienestar para proveer los servicios complementarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW