|
Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Que se salve quien pueda, podría ser el mensaje captado por cualquier
observador --allende nuestro continente--, a partir de las imágenes
salidas de la Cumbre de Mar del Plata, la semana pasada, donde una vez
más con el relajo, se lució la izquierda radical latinoamericana.
La verdad, sin embargo, dista mucho de ser así.
Como con tanta hidalguía dijo al final de la Cumbre Vicente Fox,
fueron veintinueve países contra cinco --Venezuela, Brasil, Argen-tina,
Uruguay y Paraguay son los cinco--. 29 de 34 democracias en el hemisferio
votaron por mantener el compromiso original de democracia y libre comercio
(léase ALCA), alcanzado en la primera Cumbre hemisférica
en 1994 en Miami, sostenido luego en Santiago en 1997 y Québec
en 2001.
En palabras de la revista británica "The Economist" "la
Cuarta Cumbre de las Américas mostró que las relaciones
de Latino-américa con los Estados Unidos no están tan bien
como una vez estuvieron, pero tampoco tan mal como le gustaría
(que estuviesen) a Hugo Chávez"
Hace dos años, poco tiempo después de iniciada la guerra
en Iraq, una encuesta de la prestigiosa firma chilena "Latinobaróme",
reflejó una inequívoca caída de la simpatía
latinoamericana hacia los Estados Unidos. Extra-polando a Centro América,
donde la opinión hacia la súper potencia andaba casi en
80% favorable, desde México hasta la Argentina estaba en un promedio
de 53 a 55% favorable.
"De hecho", dijo Marcela Sánchez, columnista muy bien
informada del Washington Post, en su columna en este periódico
la semana pasada, "el latinoamericano promedio está mucho
menos interesado en protestar contra los Estados Unidos, contra la guerra
(en Iraq) o contra Bush, que en mantener su empleo y ver mejoras en su
situación económica".
Como sustento a su afirmación, cita la periodista colombiana-estadounidense,
datos de una reciente encuesta de Latinobarómetro, donde un 63%
opina que son las economías de mercado, y un 59% el sector privado,
quienes ayudarán a que sus países se desarrollen. Marta
Lagos, directora de Latinoba-rómetro, lo puso en la siguiente forma:
"La gente en América Latina ya no está interesada en
comprar los sueños por ideologías extremas". En vez
de ello, agregó, están comprando refrigeradores.
A pesar de la posición mostrada por los cinco disidentes a la ruta
conjunta trazada hace once años, Argentina necesitará un
acuerdo en 2006 con los organismos financieros internacionales, específicamente
con el Fondo Monetario Internacio-nal.
En todo caso, la agenda de libre comercio continúa avanzando en
el hemisferio. Canadá, los Estados Unidos y México tienen
NAFTA desde hace doce años; Chile tiene ya en vigencia un TLC con
los Estados Unidos, y el de Centro América junto a República
Dominicana (CAFTA) --con Co-sta Rica en el limbo por su problemática
interna--, arrancará dentro de 49 días. Colombia y Perú
se encuentran ya en fase inicial de negociación de sus respectivos
TLC con la primera economía en el mundo.
Que tenía derecho la izquierda radical latinoamericana a montar
su show en Mar del Plata, pues sí, lo tenía. Lástima
lo mal que se vio el presidente anfitrión y los excesos cometidos.
Pero que las imágenes de la "anti Cumbre", que le dieron
la vuelta al mundo, sean fiel reflejo de lo que ahí sucedió,
pues en definitiva no fue así.
Entre las realidades y los cánticos de sirena, la gran pregunta
--no habiendo almuerzos gratis en economía-- continúa siendo
cómo lograr la prosperidad en el hemisferio, para lograr una vida
mejor para cada latinoamericano y sus descendientes. Latinobarómetro,
con criterios técnicos y de manera precisa y contundente, nos señala
la realidad de lo que pensamos la mayoría de latinoamericanos.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista
de El Diario de Hoy.
 |