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Comentando
El servicio de la deuda
En la América Latina sólo
hay tres países con grado de inversión: Chile, México
y El Salvador. Más aún, El Salvador es el segundo más
viejo con dicha distinción: es grado de inversión desde
1997.
Publicada 11 de noviembre 2005, El Diario de
Hoy
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Manuel
Hinds*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
En artículos anteriores he notado cómo el ciudadano medio
en El Salvador recibe un bombardeo continuo de los papas del negativismo,
que se rasgan las vestiduras clamando que todo está mal en este
país y que hablan como si el país estuviera en el fondo
de la América Latina en todas las dimensiones del desarrollo.
Por varios meses he examinado varias de las dimensiones en las que estos
papas pontifican aseverando que estamos en muy mala situación y
he encontrado que, contrariamente a lo que dicen los pontífices,
el país tiende a estar entre los países en mejores condiciones
en la América Latina.
En este artículo hecho un vistazo a otro de los temas preferidos
de los pontífices: la deuda pública del país. Si
usted los ha oído hablar, usted habrá notado dos cosas.
Una es que el país debe de regresar a las políticas fracasadas
en los ochentas, que buscaban estimular la producción con subsidios
y protecciones. La otra es que se quejan, entre otras cosas, de que la
deuda del país es excesiva.
Por supuesto, estas dos posiciones son contradictorias, pues los subsidios
y privilegios son costosos, resultan en mayores déficits fiscales
y en mayor endeudamiento. Pero, más allá de esta contradicción,
común en personas que o no conocen el tema o quieren confundir
al público, cabe preguntarse, ¿es cierto que la deuda es
excesiva?
Podemos buscar una respuesta a esa pregunta de dos maneras. En primer
lugar, podemos compararnos con el resto de la América Latina. De
acuerdo a las estadísticas del Banco Mundial que se usan para hacer
estas comparaciones, la deuda total de El Salvador en 2003 (incluyendo
la pública y la privada) como porcentaje del Ingreso Nacional Bruto
equivalía a 46.3% del Ingreso Nacional Bruto, mientras que el promedio
de la América Latina era de 65.6%.
La deuda externa de largo plazo del sector público equivalía
a 34.1% del Ingreso Nacional Bruto, mientras el promedio de la América
Latina era de 44.7%. Es decir, en ambas medidas estamos muy por debajo
del promedio en la América Latina.
Pero el monto de la deuda es sólo uno de los indicadores que se
usan para comparar el peso de la deuda entre diferentes países.
Un indicador clave es el cociente entre el servicio de la deuda (es decir,
el pago de intereses más los abonos a capital que deben hacerse
en cada año) y las exportaciones del país. La gráfica
anexa muestra el comportamiento de este cociente de 1989 a 2003 para El
Salvador y el promedio de la América Latina.
Como puede verse en la gráfica, el servicio de la deuda como porcentaje
de las exportaciones de El Salvador es mucho menor que en el promedio
de la región (éste último es 2.5 veces el de El Salvador).
Objetiva-mente, no puede decirse que El Salvador está sobre-endeudado
en comparación con el resto de la América Latina.
La otra manera de contestar la pregunta sobre el volumen de nuestra deuda
es ver a la clasificación internacional de nuestra deuda.
Las empresas calificadoras, en-tidades privadas cuyo éxito depende
de la objetividad de sus juicios, califican la deuda de los países
de acuerdo a su calidad. Los países sobre endeudados reciben una
mala calificación mientras que las buenas calificaciones a las
que se les llama grado de inversión se reservan para los países
muy solventes. En
la América Latina sólo hay tres países con grado
de inversión: Chile, México y El Salvador. Más aún,
El Salvador es el segundo más viejo con dicha distinción:
es gra-do de inversión desde 1997, cinco años después
de haberse terminado la guerra.
Otra vez más, los pontífices del negativismo han hecho aseveraciones
sin constatar los hechos.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.
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