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Castro habría financiado a Lula

Corrupción. La ley prohíbe las donaciones de campaña provenientes de fuentes extranjeras. El efectivo fue transportado oculto en cajas de licor.


Publicada 10 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

The New York Times
Por Larry Rohter
RÍO DE JANEIRO

El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

Durante la exitosa campaña presidencial de Luiz Inacio Lula da Silva en 2002, su Partido de los Trabajadores recibió hasta tres millones de dólares en contribuciones ilegales de campaña por parte del régimen de Cuba, según el reportaje de una revista semanal en Brasil.

El artículo, que tanto el partido como La Habana han negado, ya reavivó el escándalo de corrupción de amplio alcance que ha paralizado al Gobierno de da Silva durante casi seis meses.

Luego de un mes de quejas inaudibles que transmitieron un sentido de que lo peor ya había pasado, dirigentes de la oposición han reaccionado al informe con amenazas de una nueva investigación política de tipo exhaustivo e incluso con procedimientos con miras a la destitución.

"Se trata de una seria ocurrencia en cada aspecto", dijo el Senador Tasso Jereisatti, uno de los dirigentes del Partido Brasileño Social Demócrata, tendiente al centro-izquierda, en una entrevista con el diario O Estado de Sao Paulo, notando que la ley prohíbe las donaciones de campaña provenientes de fuentes extranjeras. "Si se logra demostrar, el Presidente no va a tener alternativa. No tendrá las condiciones para ser capaz de gobernar; él tendría que renunciar a su empleo".

El artículo, publicado en la revista Veja, no decía cómo se había movido el dinero. Se dijo que era en efectivo y en dólares estadounidenses, de Cuba a Brasil.

Sin embargo, la publicación cita a dos funcionarios del partido, ambos ex asesores de Antonio Palocci, en esa época un importante miembro del equipo de campaña de da Silva y actualmente el ministro de Finanzas, cuando dijo que el dinero fue entregado a través de un diplomático cubano, oculto en cajas de güisqui Johnnie Walker y transportado por vía aérea hasta las oficinas centrales de la campaña de Lula.

El destape

"Yo tomé un avión desde Brasilia con rumbo a Sao Paulo, llevando conmigo tres cajas de licor", citaron a Vladimir Poleto, quien se identificó a sí mismo como el mensajero de uno de lo envíos de dinero, en la versión de la revista. "Posteriormente, me enteré que había dinero en una de las cajas".

Da Silva, quien ha sostenido todo el tiempo que él no estaba consciente de que se estaba usando un multimillonario fondo discrecional para comprar el respaldo de integrantes del Congreso y para pagar las cuentas de su asesor de medios fuera de los libros, aún no ha vertido comentarios directos con respecto a la acusación. El

presidente del Partido de los Trabajadores, Ricardo Berzoini, descartó el reportaje de Veja por considerar que era falso y con motivaciones políticas.

"Carece por completo de bases", aseguró. "Veja está actuando como un frente de ataque en contra del gobierno y no como una publicación periodística".

El régimen cubano, mismo que canalizó dinero a selectos grupos terroristas y partidos de la izquierda en América Latina a lo largo de la década de los 80, pero que asegura que ya abandonó la práctica debido a su propia economía moribunda, también negó vigorosamente lo mencionado en dicho informe.

En una declaración, la Embajada de Cuba en Brasilia dijo que el artículo formaba parte de "una campaña orquestada de mentiras", motivada por los "agresivos planes de imperialismo en contra de Cuba y en contra de Lula".

La revista Veja es la publicación más leída en Brasil, con una circulación semanal de más de 1.2 millones de ejemplares.

En mayo, publicó el primer artículo que detallaba una estratagema de corrupción en la administración de da Silva, al cual le ha dado seguimiento con varios más que han demostrado que son precisos.

Las relaciones entre dictador cubano Fidel Castro, Lula da Silva y el Partido de los Trabajadores siempre han sido cordiales. Durante la era de la dictadura militar de Brasil, José Dirceu de Oliveira e Silva, el presidente del partido durante la campaña del 2002, estuvo exiliado en Cuba durante varios años.

En una visita a dicho país en el 2001, un admirado da Silva le dijo al mandatario cubano, "Gracias, Fidel Castro, gracias por existir".

La posición de Lula da Silva en sondeos de opinión ya dejó de caer, y tanto él como su grupo, así como sus partidarios, ya intensificaron sus críticas hacia las tres investigaciones del Congreso que hacen indagaciones con respecto a casos de corrupción, calificándolas de cacerías partidistas de brujas, enfocadas a desestabilizar al Brasil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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