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Internacionales
El Diario de Hoy
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Por primera vez en su historia, la Agencia Espacial Europea puso la
vista en un planeta extremadamente brillante y misterioso que intriga
a los científicos desde hace años: Venus. Ayer despegó
del cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, la nave Venus
Express, con el objetivo de estudiar este planeta similar a la Tierra
pero con un efecto invernadero que ha convertido ese lugar en un verdadero
infierno.
La nave despegó a bordo de un cohete ruso Soyuz, el vehículo
espacial más seguro del mundo y que más vuelos ha realizado.
De hecho, este es el lanzamiento 1,690.
Algo más de dos horas después del lanzamiento, la nave envió
su primera señal a la antena de la red de espacio profundo de Nueva
Norcia, en Australia, y desplegó sus paneles solares al desprenderse
del cohete en el que viajó.
El martes se pondrá en contacto con la antena de Cebreros, desde
la que se controlará la misión, y seguirá su viaje,
de 162 días, que la llevará hasta el planeta Venus.
Jean Jacques Dordain, director de la ESA, expresó emocionado tras
el lanzamiento que la Agencia tiene "un nuevo bebé, una nueva
misión, que de momento funciona perfectamente. Se comunica con
nosotros, ya ha desplegado sus paneles solares, y ahora sólo nos
queda esperar que llegue a Venus, en abril de 2006".
Con un presupuesto de $258,976,683.28, la Venus Express es la misión
más ambiciosa de la ESA de los últimos años.
El planeta, el más parecido a la Tierra por sus dimensiones y su
composición, es también el astro más brillante del
cielo -además del Sol y la Luna- y llama la atención de
los científicos desde hace siglos.
La misión tiene como principal objetivo analizar la atmósfera
del segundo planeta más próximo al Sol, aunque también
tratará de resolver algunos enigmas de su superficie.
En Venus, debido a la rotación del planeta sobre su eje, un día
completo equivale a 243 días en la Tierra. Cuando la Venus Express
esté en su destino pasará algo menos de un año y
medio terrestre dando una vuelta en torno a Venus cada 24 horas.
Uno de los objetivos de esta misión es dar respuesta a este enigma
que tiene ensimismados a los expertos desde hace años.
Las primeras sondas soviéticas y estadounidenses llegaron en los
años 60, y fueron las que comprobaron que Venus era un mundo demasiado
caliente para albergar vida. En 1975, la nave soviética "Venera
9" transmitió las primeras imágenes de la superficie.

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