 |
|
Dinamismo. Se estima que con el acuerdo comercial el Producto Interno Bruto regional podría crecer alrededor de 1.5 por ciento adicional. Foto: EDH |
Por Markus Rodlauer*.
Especial para El Diario De Hoy
negocios@elsalvador.com
Las perspectivas económicas de América Latina y el Caribe, como las de la economía mundial, son favorables. Sin embargo, este panorama se ve oscurecido por la existencia de fragilidades que deben abordar los responsables de la formulación de políticas.
Todos los países de la región pueden hacer más para mejorar las perspectivas de crecimiento rápido y duradero, y deberán hacerlo hoy, mientras el entorno es favorable.
América Central, cuenta con una singular oportunidad para aprovechar el momento, al iniciarse un histórico acuerdo de libre comercio con Estados Unidos (TLC), que ofrece importantes beneficios, aunque al mismo tiempo presenta el desafío de asegurar que puedan competir exitosamente en el mercado mundial en la generación de empleos y captación de inversión.
Después de alcanzar su mayor nivel en 24 años en 2004, se proyecta que el crecimiento de América Latina y el Caribe se moderará en 2005 y 2006, aunque se mantendrá por encima de los promedios históricos (4% y el 3%).
Los resultados favorables registrados en los últimos años reflejan un entorno mundial propicio, pero también los esfuerzos realizados por mejorar las políticas y las condiciones que promueven el crecimiento.
En la mayoría de los países, los resultados son evidentes: más puestos de trabajo, crecientes ingresos, una situación fiscal y externa más firme, y balances más sólidos en el sector financiero y empresarial. En general, también se ha logrado contener la inflación, a pesar de las presiones generadas por el precio del crudo.
Influencias
Los factores externos plantean importantes riesgos. Estos incluyen la posibilidad de una marcada desaceleración del crecimiento en los principales socios comerciales, posiblemente provocada por un nuevo aumento de los precios del crudo o del surgimiento de tendencias proteccionistas.
La región sigue siendo vulnerable a una abrupta contracción de los mercados financieros, ya que la carga de la deuda continúa siendo elevada en muchos países.
La coyuntura actual proporciona la oportunidad de fortalecer las variables fundamentales de la economía e impulsar el potencial de crecimiento.
Los responsables de la formulación de políticas deberán aprovecharla para afianzar la estabilidad macroeconómica, reduciendo la carga de la deuda pública, conteniendo la inflación y profundizando reformas para estimular la inversión.
Para América Central, la integración en el marco del TLC constituye una estrategia para competir exitosamente en una economía más globalizada.
La experiencia de México con el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte sugiere que la reducción de las barreras impulsa el comercio y la inversión extranjera directa, que a su vez estimulan el crecimiento económico.
Las estimaciones sugieren que el acuerdo podría incrementar por lo menos un 1.5% el producto como consecuencia del acuerdo.
El TLC va mucho más allá del comercio. Incluye disposiciones sobre flujos de inversión, servicios financieros y públicos y otros elementos del marco institucional fundamentales para el crecimiento económico.
La materialización del impacto previsto depende de la aplicación de políticas complementarias. Sin una adecuada reglamentación, supervisión y coordinación, el beneficio que ofrece la integración podría ser limitado.
Resulta crucial evitar la "carrera en picada" que resultaría
de una perjudicial competencia tributaria, ya que la reducción
de tasas o la concesión de privilegios innecesarios erosionaría
los bajos coeficientes ingresos/PIB de la región.
Con la asistencia del FMI, las autoridades de la región están
adoptando las primeras medidas para impedirlo mediante la formulación
de un "código de conducta" para la política tributaria
empresarial. en el sector financiero es preciso tomar precauciones contra
el arbitraje reglamentario, es decir, lo que traten de hacer las instituciones
para explotar las diferencias y lagunas en las leyes entre las distintas
regiones, transfiriendo de esa manera riesgos a zonas menos supervisadas.
La integración puede fomentar la disponibilidad de servicios financieros, reducir el costo del financiamiento y permitir la diversificación de los riesgos entre los mercados, esto plante desafíos en materia de reglamentación y supervisión.
Una vez que el Tratado de Libre Comercio entre en vigencia, se prevén ciertas pérdidas de ingresos fiscales a medida que se reduzcan los tasas aranceles.Ya se han puesto en práctica o se han propuesto medidas compensatorias de ingresos, y en todos los países se prevé que el mayor crecimiento contribuirá a compensar estas pérdidas.
(*Asesor Principal, Departamento del Hemisferio Occidental Fondo Monetario Internacional).

|