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Presunto mutilador es enviado a prisión

Celos. Una mujer fue asesinada y luego decapitada por rencillas entre maras. La víctima se entendía con los rivales de su amante.

Publicada 9 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy

A la cárcel. Arnoldo Bonilla sale del tribunal que lo envió preventivamente al penal de Ciudad Barrios por asesinato. Foto EDH

Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Un presunto responsable de matar a una mujer y luego mutilarla en el barrio San Jacinto, fue enviado al penal de Ciudad Barrios, por un juzgado de paz.

Los imputados son Arnoldo Alexánder Bonilla y Wílber A. L. Este último comprobó que es menor de edad y por eso será un tribunal de menores quien decida sobre su suerte.

En los pasillos judiciales, los dos lucían tranquilos y hasta sonreían con los parientes que llegaron a apoyarlos. Murmuraban que saldrían libres rápidamente.

Pero una mujer los frustró de tajo. Era la defensora pública que antes de entrar a la audiencia judicial, les advirtió que lo más seguro era que quedarían presos preventivamente.

Wílber entonces optó por consolar a su madre, que con los ojos acuosos murmuraba contra "una vecina chambrosa que se había inventado las cosas".

Pero los indicios que la Fiscalía General presentó contra Arnoldo Bonilla parecieron bastarle a la jueza Mercedes Sibrián.

Por ejemplo, el Ministerio Público cuenta con un testigo clave del crimen, cometido en el apartamento 13 del condominio Regis.

Según la indagación, Marlyn Reyes, 34 años, era amante ocasional de Bonilla. Ella era cosmetóloga de oficio y como tal vendía productos por catálogo.

Posible causa

El asesinato de Marlyn no fue motivado por celos de infidelidad marital sino por los celos entre maras.

Se ignora cómo el sospechoso se enteró de que su amasia se llevaba bien con unos pandilleros de la Dieciocho y fraguó el crimen.

Cuando la mujer llegó a buscarlo, Bonilla prestó la llave del apartamento y la encerró. Para hacerlo supuestamente contó con la ayuda del menor.

En la noche del 11 de septiembre, atraído por una denuncia telefónica, un policía llegó a ver quien golpeaba la puerta del apartamento 13.

Se marchó cuando Bonilla le dijo que sólo intentaba abrir la puerta pues había dejado la llave dentro.

A la mañana siguiente, el mismo policía fue quien halló el cadáver. Siguió un hilillo de sangre y se percató de que se originaba en el apartamento que Bonilla trataba de abrir la víspera.

La Fiscalía también cuenta con un testigo a quien el sospechoso le comentó que primero le había pegado dos balazos y luego la había decapitado y cercenado un brazo.

Un hecho recurrente
- La mutilación de una mujer en noviembre de 2002 marcó el inicio de una nueva forma de asesinato vinculados a las pandillas.
- La víctima fue una mujer a quien sólo identificaron como Rosa N. La mataron cerca del Parque Libertad, dentro de una cervecería.
- El crimen quedó impune; varios mareros imputados quedaron libres por falta de pruebas.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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