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| A la cárcel. Arnoldo Bonilla
sale del tribunal que lo envió preventivamente al penal de
Ciudad Barrios por asesinato. Foto EDH
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Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Un presunto responsable de matar a una mujer y luego mutilarla en el
barrio San Jacinto, fue enviado al penal de Ciudad Barrios, por un juzgado
de paz.
Los imputados son Arnoldo Alexánder Bonilla y Wílber A.
L. Este último comprobó que es menor de edad y por eso será
un tribunal de menores quien decida sobre su suerte.
En los pasillos judiciales, los dos lucían tranquilos y hasta sonreían
con los parientes que llegaron a apoyarlos. Murmuraban que saldrían
libres rápidamente.
Pero una mujer los frustró de tajo. Era la defensora pública
que antes de entrar a la audiencia judicial, les advirtió que lo
más seguro era que quedarían presos preventivamente.
Wílber entonces optó por consolar a su madre, que con los
ojos acuosos murmuraba contra "una vecina chambrosa que se había
inventado las cosas".
Pero los indicios que la Fiscalía General presentó contra
Arnoldo Bonilla parecieron bastarle a la jueza Mercedes Sibrián.
Por ejemplo, el Ministerio Público cuenta con un testigo clave
del crimen, cometido en el apartamento 13 del condominio Regis.
Según la indagación, Marlyn Reyes, 34 años, era amante
ocasional de Bonilla. Ella era cosmetóloga de oficio y como tal
vendía productos por catálogo.
Posible causa
El asesinato de Marlyn no fue motivado por celos de infidelidad marital
sino por los celos entre maras.
Se ignora cómo el sospechoso se enteró de que su amasia
se llevaba bien con unos pandilleros de la Dieciocho y fraguó el
crimen.
Cuando la mujer llegó a buscarlo, Bonilla prestó la llave
del apartamento y la encerró. Para hacerlo supuestamente contó
con la ayuda del menor.
En la noche del 11 de septiembre, atraído por una denuncia telefónica,
un policía llegó a ver quien golpeaba la puerta del apartamento
13.
Se marchó cuando Bonilla le dijo que sólo intentaba abrir
la puerta pues había dejado la llave dentro.
A la mañana siguiente, el mismo policía fue quien halló
el cadáver. Siguió un hilillo de sangre y se percató
de que se originaba en el apartamento que Bonilla trataba de abrir la
víspera.
La Fiscalía también cuenta con un testigo a quien el sospechoso
le comentó que primero le había pegado dos balazos y luego
la había decapitado y cercenado un brazo.
Un hecho recurrente
- La mutilación de una mujer en noviembre de 2002 marcó
el inicio de una nueva forma de asesinato vinculados a las pandillas.
- La víctima fue una mujer a quien sólo identificaron como
Rosa N. La mataron cerca del Parque Libertad, dentro de una cervecería.
- El crimen quedó impune; varios mareros imputados quedaron libres
por falta de pruebas.

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