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Su casa y negocio inundados. Doña Teresa Ayala muestra la
impotencia de ver su vivienda, su fuente de trabajo y lo poco que
tenían bajo el agua, la acompaña su hija Paty Lovo
Ayala. Foto: EDH
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Inés Quinteros
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Doña Joaquina Vásquez cuenta como la crecida del lago de Ilopango de hace más de un mes enterró su fuente de trabajo.
Con lágrimas en sus ojos recordó como el agua arremetía en contra de su negocio, ubicado en el cantón Joya Grande, caserío La Playa, municipio de Santiago Texacuangos.
"Este lugar lo construí con mucho sacrificio" explicó
ayer mientras limpiaba sus mejillas.
La situación que vive ella es conmovedora, ya que la mayoría de las herramientas con las que contaba para sacar adelante su negocio está soterrada o se dañaron por la humedad que rodea al lugar.
La crecida del lago ha soterrado el sitio de 1 a 1.30 metros entre arena y agua, por lo que ahora su local está bajo el lodo.
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Refugiados. Emérita Pérez y su hijo viven en el albergue. Foto: EDH |
"Mi negocio lo comencé en una champita y poco a poco lo fui
construyendo, con préstamos en el banco y mucho trabajo",
dice.
Ella ahora se encuentra preocupada porque no cuenta con mucho ingreso para cancelar el préstamo, comenta con tristeza en su rostro.
"Este negocio era la fuente de trabajo que teníamos aquí
en la orilla del lago, de lo que ganaba mantenía el estudio de
mi hija, quien ahora mira truncado el sueño de ser profesional",
detalla doña Joaquina.
"Aquí no nos viene a ver nadie, estamos hundidos. Para el
alcalde no existimos, como abandonados de Dios nos encontramos",
indicó.
"El Gobierno y la municipalidad hablan de que nos solucionarán
el problema, ellos están prometiendo que desaguarán el lago,
pero desde cuando lo están diciendo y hasta la fecha no se mira
claro cuando sucederá" manifestó la afectada.
Esta historia es una de las muchas que se escuchan en el caserío La Playa.
Después de vivir 25 años en el lugar, doña Teresa de Jesús Ayala, otra de las residentes del lugar, contó con dolor como el fenómeno natural arrebató los años de sacrificio.
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Soterradas. La mayoría de las casas quedaron inhabitables tras las tormentas. Algunos habitantes emigraron y otros no quieren perder lo que por años les costó levantar. Foto: EDH |
Con mucha impotencia doña Teresita lamenta que el Gobierno los ha olvidado.
"Mi casita la levanté con sacrificio al igual que mi fuente
de trabajo y ahora todo está bajo de agua", explica la damnificada.
Ahora ella y su familia se encuentran en el albergue del lugar, pero manifiesta que no es un lugar adecuado para vivir.
"Le agradezco a las instituciones que nos han brindado alimento,
pero ya nos aburrimos de comer frijoles y arroz los tres tiempos",
comenta entre lágrimas doña Teresita.
"Lo que más necesitamos es que se destape el desagüe,
ya que media vez se solucione eso nosotros podemos trabajar", afirmó.
"Hago un llamado al Gobierno para que se toque el corazón
y nos brinde ayuda para volver a nuestras casas y de esta manera vivir
dignamente con nuestra familia", finalizó. La petición
la comparten los demás.
"Nuestra ayuda no cubre todo"
Santiago Texacuangos se vio afectado en su mayoría, ya que cinco
de los cantones fueron los más dañados.
Paludismo y dengue en albergue
La proliferación de zancudos abunda en la casa comunal
- El agua retenida en muchos sitios ha generado muchos insectos.
- Doña Teresa Ayala ha sido infectada de paludismo, pero ya está siendo tratada.
- Algunos temen que los pequeños se vean perjudicados por el dengue u otro mal.
- Además las enfermedades respiratorias se han hecho sentir en el cantón.
- Piden que lleguen médicos a evaluar a los habitantes para evitar tragedias.
- Solicitan al Ministerio de Salud que fumigue el lugar y brinde abate para las pilas. |
El edil Pedro Miranda manifestó que tuvieron cinco albergues, donde se les brindó ayuda a los habitantes en lo que mejor se pudo.
Por el momento sólo cuentan con un refugio en la Casa Comunal, donde se encuentran 12 personas (tres familias). Son 24 familias que viven en el caserío La Playa las más afectadas del municipio.
Además el munícipe indicó que recibió ayuda de varias instituciones, entre ellos Plan Internacional, Viceministerio de Vivienda y la ONG María Madre de los Pobres.
Por otra parte, el lago subió 10 metros de altura y 25 metros tierra, es decir que las viviendas están inhabilitadas y las personas no pueden vivir en estos lugares.
Sin embargo, los pobladores no quieren dejar sus lotes, pues han vivido muchos años en el lugar pero el terreno ya no es habitable, afirmó el alcalde.
Además, se están haciendo reuniones para ver de que forma se le ayuda a las 24 familias que residen a la orilla del lago.
"A diario recibo varias familias que vienen a plantear el problema
que están pasando", dijo el edil.
"El municipio no cuenta con un terreno apropiado, ni con los fondos
necesarios para construirles o reubicar a las personas, ya que los terrenos
son muy escabrosos y no brindan seguridad a futuro a ellos", agregó.
Hago un llamado a instituciones que nos puedan apoyar en construcción y asesoría.
Pido al Gobierno nos oiga, ya que con los recursos económicos de la alcaldía no se pueden solventar los problemas del lugar.
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Contaminación. En la mayoría de los lugares el agua retenida forma los criaderos de zancudos. La población está expuesta a las enfermedades .Foto: EDH |
Bajo el agua. Las residentes laboran en zonas anegadas por la crecida del lago. Los lavaderos se encuentran un metro bajo agua y arena. |

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