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Analizando
Ejes del poder en Venezuela

Las siguientes elecciones presidenciales en Venezuela serán a finales de 2006. Veremos si en dicha elección la democracia vuelve a Venezuela o si la revolución socialista de Chávez dura hasta 2021

Publicada 8 de noviembre 2005, El Diario de Hoy


Rodrigo Chávez*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Una de las mayores amenazas que tiene América Latina es el resurgimiento de populistas que traten de hacer retroceder los procesos democráticos. El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha dado varios pasos en ese sentido. Sin embargo, independientemente de las críticas a su régimen, ¿por qué sigue siendo Chávez tan popular en Venezuela? ¿Cuáles son las fuentes del poder de su régimen?

En primer lugar, el proyecto de Chávez trata de una revolución socialista que tiene como objetivo "librar al mundo del yugo capitalista". Sin embargo, a diferencia de otras revoluciones socialistas, no se exige el sacrificio humano de los campesinos, que tienen que trabajar largas horas, por un salario muy bajo, para preservar la revolución. En el caso de Venezuela, este problema lo soluciona el petróleo. El costo de producción promedio de un barril de petróleo es de $5, incluso existen estimaciones que lo sitúan en cifras aún menores. En todo caso, las enormes rentas petroleras le dan a la revolución venezolana suficientes recursos para subsistir, sin tener que exigir el trabajo forzado de la población.

Durante el gobierno de Chávez, el gasto público aumentó en un 45% por año y la liquidez de la economía creció en un 60%. Es decir, que el petróleo mantiene a la economía viva y en un boom de consumo. El petróleo también le permite al régimen implementar grandes programas sociales, con clientelas políticas muy específicas.

Durante 2004, el Gobierno empezó los programas llamados "Misiones". Por ejemplo, existe la Misión Robinson que se encarga de eliminar el analfabetismo en ciertas zonas; la Misión Rivas, que hace que sectores popular terminen el bachillerato, y la Misión Mercal, que crea una red de consumo de ciertos productos básicos a precios subsidiados, accesibles a aquellos grupos que el Gobierno decida. También existe la Misión Barrio Adentro, que crea módulos de salud en ciertos barrios y da consultas gratuitas. Estos enormes programas son altamente ineficientes, pocos transparentes, pero políticamente muy efectivos, y le garantizan a Chávez una masa de clientes políticos permanentes.

Esto nos lleva al segundo eje del poder del régimen: Poner la agenda social en el centro del debate político venezolano. Chávez ha logrado que el tema social sea discutido por los distintos actores de la sociedad. Esto obliga a la oposición a criticar programas ampliamente populares y a evitar discutir temas como el desempleo, inflación, y desarrollo económico, que podrían ser más difíciles de manejar para el Gobierno.

El tercer elemento de la revolución venezolana es la aprobación de distintas leyes que permiten encarcelar a críticos del régimen. Puede que incluso no se realice ningún encarcelamiento, pero la posibilidad existe, y eso es suficiente para tener un elemento de represión. Adicionalmente, se mantiene un hostigamiento al sector privado, que hace que los derechos de propiedad estén permanentemente en duda.

El cuarto elemento es la personalización del régimen en la figura de Hugo Chávez. Se vende el concepto de que el líder de la revolución no necesita intermediarios para relacionarse con su pueblo. Se busca la relación directa del líder con su pueblo y por supuesto, las instituciones del Estado deben estar al servicio de esto. El agente histórico de la revolución venezolana es incluso bastante indefinido; Chávez no se identifica con un grupo social en particular, sino que habla de un masa popular indefinida, compuesta por los excluidos, los miembros del sector informal, y los que no tienen lugar en la sociedad.

El último elemento de la revolución venezolana es su confrontación con Estados Unidos. Según el régimen, Venezuela podría ser atacada por el ejército estadounidense y por ende, se iniciaría una guerra asimétrica. En dicha guerra, el ejército venezolano sería destruido y el combate lo darían la milicia y la guardia territorial, las cuales han sido recientemente formadas y están bajo el mando directo de Hugo Chávez. Esta supuesta amenaza justifica la militarización de cientos de venezolanos y la creación de cuerpos militares independientes de las fuerzas armadas.

Posiblemente no existe peor amenaza a las democracias latinoamericanas que un régimen como el que tiene Venezuela. Lo más sorprendente es que esto suceda en un país que tenía una democracia tan fuerte, como lo era la democracia venezolana. Venezuela tenía incluso mayor tradición democrática que España. Las siguientes elecciones presidenciales en Venezuela serán a finales de 2006. Veremos si en dicha elección la democracia vuelve a Venezuela o si la revolución socialista de Chávez dura hasta el 2021, como él lo ha afirmado.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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