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Economía para y todos
Zapatos de gamuza azul…, y ley de Say
A los efectos prácticos, el dinero
es una mercadería más, que tiene la particularidad de ser
utilizada como medio de intercambio, y cuyo precio se llama "poder
adquisitivo"
Publicada 8 de noviembre 2005, El Diario de Hoy
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Alejandro Alle
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Es muy usual escuchar que los problemas económicos de una sociedad se deben a alguna de las siguientes dos causas: a una crónica escasez del dinero en circulación, o a una anémica demanda de mercaderías.
Entonces, podría pensarse, ¡la solución es imprimir billetes, y ponerlos a circular!, para así matar dos pájaros de un tiro: el vil metal ya no sería escaso, y además se revitalizaría la flacucha demanda de bienes y servicios…
Qué bueno sería que las cosas fueran tan fáciles
de arreglar…, lástima que sea falso que los problemas económicos
se originen en una supuesta "escasez del dinero en circulación",
así como también es una falacia que pueda existir tal cosa
como una "baja demanda de todas las mercaderías".
Veamos ambos puntos, y específicamente cómo fueron refutados
por el francés Jean Baptiste Say en el año 1803 (le informo
que no fue en Say en quien se inspiró Lionel Richie para componer
"Say you, Say me").
Entonces, ¿¡cómo!?, ¿¡así que la escasez de dinero no es un problema!? Vale la pena analizar bien este punto, para no caer en oscuras manipulaciones (¡oh!). Sin ninguna duda, la escasez del dinero es algo de lo que todos sufrimos individualmente en mayor o menor medida… (¿usted no?), ya que habría que ser un marciano para no querer tener más pisto, y así poder comprar más cosas.
Claro que eso sería cierto si usted pudiera de repente disponer de más dinero…, mientras que los demás siguieran teniendo la misma cantidad (¡qué pícaro!). Porque si todas las personas que viven en su sociedad también dispusieran de repente de más dinero, nada cambiaría, y usted seguiría sin poder comprar lo que hoy no puede comprar.
La razón es que hasta aquí nadie habló de aumentar la cantidad de mercaderías disponibles para la venta (¡ooops!). Más dinero, manteniendo igual la cantidad de mercaderías, implica aumento de precios. ¿Por qué será que todo lo fácil tiene fallas en este mundo cruel?
A los efectos prácticos, el dinero es una mercadería más,
que tiene la particularidad de ser utilizada como medio de intercambio,
y cuyo precio se llama "poder adquisitivo", expresión
que seguramente usted escuchó más de una vez.
Cuando usted va a una tienda y se lleva un par de zapatos, llega a su
casa diciendo que "anduvo de compras", pero bien podría
decir que "anduvo de ventas", ya que lo que hizo con su pisto
fue… ¡venderlo! ¿Cómo? Claro, usted llegó
a la tienda cargando en la bolsa una mercadería llamada dinero
(si pagó con tarjeta nada cambia…), y lo vendió a
cambio de un
par de zapatos.
El hecho de que haya más o menos cantidad de dinero circulando en la sociedad en un momento determinado, no afecta su decisión de comprar zapatos (y por tanto de vender dinero…), ya que el precio al cual se hará la transacción se ajustará automáticamente a la cantidad de zapatos disponibles, y a la cantidad de dinero en circulación.
De la misma forma, cuando usted está trabajando, no sólo está vendiendo sus servicios laborales a su empleador, sino que en verdad también le está comprando dinero (el mismo dinero que usted luego le venderá al zapatero…).
Y, ¿qué hay de cierto con respecto a una posible "demanda
anémica de todas las mercaderías"? A lo sumo podrá
existir sobreproducción de alguna mercadería en particular,
en caso de que los consumidores ya no la estén comprando tanto.
Pero nunca habrá una "sobreproducción generalizada
de todas las mercaderías".
¿Por qué? Digamos que los consumidores demandan cierta cantidad
de pantalones y cierta cantidad de zapatos, y que las empresas han producido
muy pocos pantalones, y demasiados zapatos. Esto no es una sobreproducción
generalizada de mercaderías, sino ¡un mal cálculo
de la demanda de ese producto por parte de los fabricantes! Por lo cual
no puede hablarse de una crisis de demanda generalizada.
Lo que ocurrirá es que los pantalones aumentarán de precio, indicándole a los fabricantes que produzcan más, y los zapatos bajarán de precio, lo cual enviará una señal a los zapateros para que produzcan menor cantidad de calzado. O al menos, que no los hagan ya de gamuza azul, porque esos sólo los usaba Elvis.
Hasta la próxima.
*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com
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