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Carlos Balaguer*
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy
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Esto lo revelan las tomas de la moderna fotografía médica. El mensaje está claro: Ese corazón fue golpeado por la vida.
De hecho se descubrió en estudios médicos realizados, que los enfermos del corazón que lograban sobrevivir y salir adelante eran los que amaban o eran amados. Tal vez sea difícil borrar del corazón esos moretes que nos dejó el destino. La única forma es curar nuestra alma con el bálsamo dulce del perdón.
Perdonar el ayer, a la vida y a los humanos, nos borrará el antiguo dolor de vivir. Impulsándonos a degustar el místico néctar de un mundo nuevo y mejor.
A un hombre que cayó al suelo en un teatro, víctima de un infarto, tuvieron que golpear su pecho y su corazón para revivirlo. Así la existencia diaria y el mundo suelen golpearnos. Todo, para hacernos volver a la vida y sentir de nuevo su esplendor.
No reniegues entonces de ese morete en el alma, que al final hizo abrir tus ojos al nuevo día del alba. Una lágrima sea quizá en el misterio de la existencia el precio de reir. Al comprenderlo así, veremos que al final de todo valió la pena el lloro y el morete.
Día día
Pagos compensatorios
Veamos esto de los pagos compensatorios a los expropiados. Para fijar el valor de los bonos, se partió de las declaraciones de renta presentadas diez años antes y que, por lógica financiera, sólo equivalían a un porcentaje del valor de mercado de una propiedad. Con eso se pagaba menos de la mitad del precio real, pero además el pago no era un dinero contante, sino en bonos pagaderos a treinta años ganando el seis por ciento de interés, en un país en el que los intereses reales, y la inflación, llegaban al veinte por ciento. Un pequeño cálculo descubre que los propietarios recibieron menos de la quinta parte del valor de sus tierras.
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