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El
Diario de Hoy
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elsalvador.com
La amenaza terrorista sobre el mundo "lo que viene denunciando desde
septiembre del 2001 el presidente Bush" cobró mayor gravedad
con lo dicho por el enloquecido presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad:
Israel debe ser borrado del mapa. Pero no sólo Israel, pues los
Estados Unidos, los países europeos, la India e Indonesia, cada
nación gobernada por “infieles” debe subyugarse eventualmente
a un "califato mundial".
Sueñan muchos árabes del Levante con recuperar Al-Andalus, las tierras ocupadas por los musulmanes en España durante siete siglos, aspiración que eventualmente se extendería a la Europa sudoriental (Grecia, los Balcanes, Rumanía, etc.), además de la India y todas las tierras que en algún momento hayan sido ocupadas.
Al final el emblema de la media luna quedaría plantado en el centro del Ártico y del Antártico.
Para tales desquiciados mentales, la forma de conseguirlo es la Jijahd,
la "guerra santa" No una guerra frontal de ejércitos
que chocan y vencen a otros ejércitos, sino intensificando el terrorismo,
lo que quiere decir masacrando transeúntes, pasajeros de avión,
niños de kindergarten, compradores de bazares en la India, turistas
en Bali, espectadores de teatro en Moscú, oficinistas en los rascacielos
de Nueva York. El jueves marcharon en Teherán contra Italia, cientos
de jóvenes por el rechazo del gobierno de Berlusconi a las amenazas
de Ahmadinejad.
Los últimos episodios son escalofriantes. Un niño de once años se voló al paso del automóvil de un general iraquí. Muchachas estudiantes se están dinamitando en Israel, en adición a los fanáticos que desde hace años se “inmolan por la causa”, y que, presuntamente, despiertan luego en el paraíso rodeados de odaliscas cien por ciento vírgenes en verdes parajes con ríos de leche y miel, con la ventaja de que no se los comerán las coloradillas ni se les subirá el colesterol ni padecerán terribles agruras ni sufrirán luego de diabetes. Pero nada de vinitos en ese paraíso.
Contra Bush y el "neoliberalismo"
Cuando los israelitas, los estadounidenses o los ingleses atacan los
escondites o los lugares de entrenamiento de la guerrilla, siempre hay
"niños e inocentes civiles muertos". Los hay porque la
inveterada costumbre de las bandas terroristas del mundo, como sucedió
aquí en El Salvador en los años de la locura, es rodearse
de "masas", gente inocente, o ir con niños y mujeres
por delante. Recuérdese a los "samuelitos", los niños
reclutados por la guerrilla para servir como carne de cañón,
como ahora Al Qaeda usa niños como bombas humanas. Hay fotos de
aquel entonces, de criaturas más pequeñas que el fusil que
cargan, rindiendo honores a los cabecillas guerrilleros. Casi todos esos
niños están muertos o ejercen de delincuentes; que sepamos,
ninguno llegó a diputado.
El terrorismo de Al Qaeda y de los palestinos es sostenido en parte por
Irán, donde se desarrollan tácticas, se preparan armas y
se teme que se trabaje en artefactos nucleares. Estos grupos a su vez
están estrechamente vinculados a las bandas y movimientos terroristas
del ancho mundo, desde la ETA, el IRA y las brigadas rojas italianas,
hasta la narcoguerrilla colombiana, los grupos que entrena Chávez,
los castristas y los subversivos centroamericanos. La consigna es siempre
atacar a Bush, siempre condenar las acciones aliadas en Iraq, siempre
denunciar "el neoliberalismo".

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