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Mujeres "de adeveras"

Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, con un currículo impecable, lleno de maestrías, doctorados y especialidades. "Nos volvimos 'Supermujeres'.

Publicada 7 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Evangelina del Pilar de Sol*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com


Cierta mujer muy moderna, arrepentida de no ser una mujer "de adeveras", tal como somos la mayoría en elmundo, orgullosas de nuestro maravilloso "linaje" femenino, y contra el puñado de féminas que tratan hasta de cambiar nuestra bella lengua española,escribió lo siguiente: "Son las 6:00 a.m. El despertador no deja de sonar y no tengo ni fuerzas para tirarlo contra la pared.

- Estoy muerta... No querría ir hoy al trabajo...

- Quiero quedarme en casa, cocinando, escuchando música.

Pasear con mis hijos, y mi perrito. Todo, menos salir de la cama, meter primera y ponerme a funcionar.

- Me gustaría saber quién fue la bruja. La matriz de las feministas que tuvo la infeliz idea de reivindicarnos a las mujeres y por qué hizo eso con nosotras que nacimos después que ella.

- Estaba todo tan bien en el tiempo de nuestras abuelas, ellas pasaban el día educando a sus hijos, con sus amigas, enseñándose mutuamente recetas de cocina y secretos de condimentos, trucos, remedios caseros, leyendo buenos libros de sus bibliotecas, decorando la casa, podando árboles, plantando flores.

- ¡Qué espacio ni que nada! Si ya teníamos la casa entera, todo el barrio, el mundo a nuestros pies.

- Teníamos el dominio completo sobre los hombres, ellos dependían de nosotros para comer, vestirse y para hacerse ver delante de sus amigos ¿Qué rayos de derechos quiso brindarnos?

- Ahora ellos están confundidos y huyen de nosotras como de la peste bubónica. Esa gracia acabó llenándonos de deberes contrarios a nuestra naturaleza, competencia de poderes, haciendo la guerra contra los hombres, hasta en el libertinaje sexual. Y lo peor de todo, acabó lanzándonos al calabozo de la soltería aguda.

- Antiguamente los matrimonios duraban para siempre.

¿Por qué un sexo que tenía todo lo mejor, que sólo necesitaba ser frágil y dejarse guiar por la vida, comenzó a competir con los machos queriendo ser igual?

-No, no aguanto más ser obligada al ritual diario de maquillarme, peinarme impecable cada mañana y teñirme las canas que son como lepra, para presentarme a competir contra los hombres en la reunión de trabajo; salir corriendo para quedarme embotellada en el tránsito, resolver la mitad de los problemas desde mi celular; correr el riesgo de ser asaltada, de morir embestida; instalarme todo el día frente a la computadora, trabajando como una esclava (moderna, claro), con un teléfono pegado al oído al mismo tiempo, para salir con los ojos rojos (por el monitor, por supuesto, que para llorar de amor no hay tiempo).

- Estamos pagando el precio por estar siempre en forma, con un currículo impecable, lleno de maestrías, doctorados y especialidades.

- Nos volvimos “SUPERMUJERES”... ¡Pero seguimos ganando menos que ellos!
- ¡Ya basta! Quiero que alguien me abra la puerta para pasar adelante, me corra la silla cuando me siento, que me mande flores, cartitas con poesías, que me lleve serenatas a mi ventana.

- Si nosotras ya sabíamos que teníamos cerebro y que lo podíamos usar, ¿para qué había que demostrárselo a ellos? Mejor era seguir el ejemplo de nuestras abuelas, que conservaron a sus hombres, adorándolas hasta morir.

- ¡Uy... tengo que levantarme!... ¡Qué fría está mi solitaria y grandísima cama!
- Ay... quiero otra vez que mi maridito llegue del trabajo, se siente en el sofá y me diga: ‘Mi amor, ¿No me traerías un trago, por favor? y ¿Qué hay de cenar?’ Porque he descubierto que es mejor servirle a él una cena casera que atragantarme un sándwich y una gaseosa, mientras termino el trabajo que me traje a casa. “¿Piensan que estoy farseando? No, mis queridas colegas, inteligentes, realizadas, liberadas... y... abandonadas...
“Estoy hablando seriamente, y abdicando de mi puesto de mujer moderna”.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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