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Referente. El talentoso volante del Real Madrid, de origen argelino, hizo mucho por la integración. Se ve que no fue suficiente. Foto EDH |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
No sólo la policía trata de disuadir a los jóvenes
franceses en sus noches de vandalismo y disturbios de los últimos
días en Francia.
También lo hacen otros ciudadanos comprometidos, entre ellos, las
asociaciones deportivas, que lo tienen muy difícil porque el ejemplo
del "dios del fútbol" Zinedine Zidane, originario de
Argelia, ya no resulta atractivo.
Lo que cuenta ahora en un ambiente caldeado ya no es Zidane y otros ídolos
del fútbol, sino los "camaradas mayores" del barrio.
"¡Ya basta! ¡No podemos romper sencillamente todo!"
Con tono enérgico, Fatou llama al orden a cinco jóvenes
que se disponían precisamente a salir a la calle para otra noche
incendiaria. Fatou conoce a los chicos, y ellos le respetan.
Ola de conflictos
El hombre fuerte y deportista es uno de los "hermanos mayores",
hombres jóvenes menores de 30 años que crecieron en los
barrios socialmente conflictivos y que con algunos años menos también
habían prendido fuego a coches de vez en cuando. Sin embargo, hoy
el éxito de Fatou es parcial. Consigue disuadir a dos de los jóvenes,
pero otros tres desaparecen en la noche.
En muchos barrios humildes los "hermanos mayores" se han convertido
en una autoridad como mediadores y personas de contacto, pero también
como animadores deportivos y sociales. Con frecuencia tienen detrás
a las comunidades u organizaciones musulmanas que quieren ofrecer algún
tipo de apoyo moral a los jóvenes.
Miembros de asociaciones deportivas vigilan los gimnasios. "Cada
noche negocio con los jóvenes", señala Mohamed Rezzoug,
del club de fútbol de Blanc Mesnil, del que forman parte 500 jóvenes.
"No quiero que le prendan fuego al gimnasio o a la escuela maternal".
Cuando Francia se convirtió en 1998 en campeón mundial con
Zidane, todo esto probablemente no habría sido necesario. Por aquel
entonces, parecía que los futbolistas demostraban que los "Black,
Blanc, Bleur" (Negros, Blancos, Árabes) podían superarlo
todo unidos. Sin embargo, la ilusión no tardó en desvanecerse.
"El fútbol no es la solución a todos los problemas",
dice Rezzoug.
Entre los jóvenes predomina la idea de que "los franceses
quieren a Zidane, pero no nos quieren a nosotros". Esta división
ya se hizo patente en 2001, cuando los "Beurs" franceses abuchearon
la Marsellesa en un Francia-Argelia.
En estos días, las calles por la noche están vacías,
sin rastro de niñas ni mujeres jóvenes. El que tiene la
posibilidad, estaciona su coche en un lugar seguro antes de que anochezca.
La televisión mostró imágenes de familias que pasaban
la noche en un cámping.
"Tememos por nuestros hijos", dicen los padres. "Su seguridad
es lo primero". Tampoco los "hermanos mayores" pueden hacerles
perder el miedo.

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