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Parque Libertad. Algunas personas no descansaron ayer. Foto:
EDH/archivo
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Yensy Ortiz
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Mientras la mayoría de capitalinos enfloraba a sus deudos en los
camposantos, algunos centros comerciales permanecían abiertos como
si se tratase de un día normal.
Las iglesias oficiaron la misa de la mañana y luego cerraron; en
tanto los vendedores ambulantes voceaban su mercancía a los transeúntes.
El tráfico de vehículos disminuyó al grado de que
resultaba fácil manejar de un lado a otro.
Varios negocios situados en las calles, Rubén Darío, Arce
y 1a. Calle Poniente estaban abiertos, aunque, por ser Día de los
Santos Difuntos, las ventas de flores multicolores predominaban sobre
otras.
Doña Blanca Anaya, quien a diario vende yuca, plátano tostado
y chicharra cambió su sitio de venta en los alrededores de la Iglesia
Don Rúa para dirigirse al cementerio Jardines del Recuerdo, donde
esperaba encontrar más clientes.
La policía halcón vigilaba el centro histórico
desde lo alto de los edificios, en tierra también había
seguridad de la policía y del Cuerpo de Agentes Metropolitanos.
De igual manera se extremó la vigilancia en los parques Centenario,
Simón Bolívar, Barrios y Morazán. En ellos, además
de jubilados que descansaban, se encontraban músicos albañiles,
carpinteros, electricistas y fontaneros ofreciendo su trabajo.
Generalmente viene la gente que tiene ya una edad (para jubilarse).
Estamos los que no tenemos trabajo
Mario Rivas,
Pensionado

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