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| Tradición. Rito y folclore expresados
en las artesanías. Foto EDH |
Juan Carlos Rivas
El
Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
Cortinas de papel, pan de muertos, calaveras de azúcar, velas,
incienso, retratos y frutas de estación.
Todo eso es para recibir, según la creencia, a los seres queridos
que regresan del más allá para compartir con la familia
que aún vive.
Para los mexicanos, el Día de Muertos es algo más que la
veneración de sus difuntos, es la fecha en donde se juega, convive
y sobre todo se burlan de la muerte. De ahí uno de los significados
de las calaveras.
Ese culto a los muertos en la zona mesoamericana tuvo un significado
fundamental, ya que de ese encuentro surge para la posteridad, una serie
de ceremonias y rituales que poco a poco fueron calando en las sociedades
y que varios siglos después forman parte de un patrimonio cultural
común, dijo el historiador Carlos Cañas Dinarte.
El altar, montado en el Museo Nacional de Antropología, permanecerá
expuesto para que los salvadoreños participen de la tradición.
Por su parte, la celebración de 2005 es en conmemoración
de los 50 años de publicación de Pedro Páramo, obra
cumbre de Juan Rulfo.
Estamos dedicando esta ofrenda a la memoria de nuestro escritor
insigne. Este altar de muertos es un rito, una festividad ya incorporada
al Patrimonio cultural mexicano.
Ojalá que lo disfruten y lo aprecien de la misma manera que lo
hacemos nosotros, manifestó la Embajadora mexicana Berenice
Rendón Talavera.

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