elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La Nota del Día
Amenaza Irán con un genocidio

La historia demostró en repetidas ocasiones, nos dice un analista, que ignorar la amenaza de genocidio con la esperanza de que simplemente va a desaparecer, es garantía de un exterminio

Publicada 3 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

“Borrar a Israel del mapa” propone el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, musulmán enloquecido que atribuye el establecimiento del Estado judío a una conjura del “mundo opresor” contra el Islam. La amenaza del iraní provocó la reacción inmediata de numerosos países, para los cuales es inaceptable y causa de horror, el anuncio de un genocidio y agresión total.

Ahmadinejad es el más radical de los candidatos que se presentaron en las últimas elecciones presidenciales en Irán, el heredero mental de Jomeini y la banda de clérigos que tienen secuestrada a la nación. Es el mismo que ha reactivado el programa de “desarrollo pacífico” de energía nuclear y que apoya a los grupos terroristas que operan en todo el Oriente Medio, incluido Iraq. Irán, siguiendo la expresión del Presidente Bush, es junto a Corea del Norte un eslabón clave en el Eje del Mal, la avanzada de la guerra contra el Occidente.

La trama del terror se sostiene con los dineros de la droga (el cultivo de amapolas en Afganistán y el narcotráfico hacia Europa), el sostén logístico y económico de los despotismos y autocracias de la región, la extorsión y contribuciones voluntarias de millones de creyentes y el producto del crimen organizado que controlan.

Pero la real fuerza del terror se deriva de la incesante prédica del odio y la incitación a la violencia que tiene lugar en centenares de miles de Madrasas, las escuelas de instrucción religiosa, al igual que la faceta intolerante del islamismo, que califica de “infiel” a lo que se sale de su esfera.

El Islam no logra separar la religión del Estado, lo que con éxito hizo Ataturk en Turquía, lo que se presta a los horrendos excesos que ocurren a diario en Iraq, en Indonesia, en Palestina y ahora en el resto del mundo.

Tormentas de aquellos vientos

La historia demostró en repetidas ocasiones, nos dice un analista, que ignorar la amenaza de genocidio con la esperanza de que simplemente va a desaparecer, es garantía de un exterminio. Eso sucedió con los nacional socialistas alemanes antes de tomar el poder y se viene repitiendo desde entonces. Predican la violencia y la persecución, lo que cumplen al contar con los medios, como pasó en Centro-América en las décadas de los Setenta y Ochenta.

La guerra contra Occidente, de la cual Israel es uno de los blancos, el más inmediato, se libra en varios frentes. La indoctrinación es su primer fase, el paso previo a formar cuadros que luego perpetran los atentados, como se demostró en Inglaterra; se continúa luego estableciendo células latentes en un territorio, lo que ocurre en Europa, para de allí ir elevando la gravedad de los atentados y ataques hasta caer en conflagraciones como la de Chechenia o llegar al espanto último de “borrar a Israel del mapa”.

La tragedia actual es resultado de la implosión de las sociedades islámicas, presas crecientes del fanatismo, como de previos errores y perversas políticas.

El punto de partida en los últimos decenios fue la desestabilización de Irán primero y el derrocamiento del Sha después por Jimmy Carter, que con toda intención puso en movimiento un igual horror en Centro-América. El Sha era el estabilizador del Oriente Medio, el que tuvo bajo control a los radicales.



elsalvador.com WWW