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Puja. El brasileño Emerson, de Juventus, le gana a Michael
Ballack. Duelo clave en la mitad de la cancha. Foto
EDH
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EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El francoargentino David Trezeguet, con dos tantos, uno de ellos a cinco
minutos del final, dio el triunfo al Juventus Turín sobre el Bayern
Munich (2-1), en un partido tan sólo discreto y tras el cual ambos
equipos comparten el liderato del Grupo A.
Trezeguet, que ya suma 106 goles en partidos oficiales con Juventus, superando
a John Charles fallecido no hace muchos meses, mostró
sus excelentes dotes goleadores y devolvió al Bayern el mismo resultado
registrado hace semanas en Múnich.
En la primera media hora la excesiva rigidez táctica no dio espacio
a la creación, a la inspiración del buen número de
excelentes artistas que había sobre el campo; y el fútbol
lo pagó. Por fortuna, luego llegaron los goles.
Y de salida sorprendió el técnico juventino, Fabio Capello,
cambiando su módulo y presentando una defensa a tres, que casi
siempre en fase de contención era más bien de cinco al retrasar
sus posiciones Zambrotta y Chiellini.
Buscaba evitar la sorpresa al contragolpe y tapar arriba la entrada por
las bandas, junto con aprovecharlas para golpear por ellas al Bayern.
Además, Capello, que dejó en el banquillo a los habituales
Camoranesi y Pavel Nedved, situaba a Del Piero de enlace con el sueco
Ibrahimovic y Trezeguet con libertad para sorprender.
Parejo
En el primer cuarto de hora, hubo dos claras para cada rival: despeje
providencial del meta Abbiati para evitar un autogol de Trezeguet en el
intento de desviar un saque de falta (m.4) y disparó cruzado de
Makaay (m.14) en excelente ocasión, las del Bayern; y respuestas
inmediatas juventinas con un disparo central de Trezeguet despejado con
los puños por Kahn (m.5) y remate fuera también del francés
solo ante el portero alemán (m.15).
En el descanso, Capello dejó en los vestuarios a Del Piero, que
había estado perdido en un sistema nada favorable a sus dotes,
y puso en liza a Nedved, más apto para este tipo de batallas por
su calidad y, sobretodo, mayor potencia física y ritmo.
Casi a la hora de juego, Capello se desdijo y, con la entrada del italo-argentino
Mauro Camoranesi por Robert Kovac, volvió a su habitual módulo
de 4-4-2. Y fue pronto premiado. Apenas tres minutos después, llegó
el 1-0 (m.61), al matar Trezeguet un balón suelto,
en acción de Nedved.
Pero la alegría italiana duró sólo cinco minutos,
pues Daisler estableció la igualada con un saque directo de falta
ante el que no estuvo muy atento el meta Abbiati.
El partido se abrió más y hubo más libertad de espacios,
ganando en interés, juego y emoción. Y era el Bayern quien
parecía más entero y metido que un Juventus golpeado mentalmente
por el empate y el recuerdo de los errores defensivos que le costaron
las derrotas en Munich y el pasado sábado en Milán.
El partido parecía encaminado al empate, pero a cinco minutos del
final llegó la genialidad de Trezeguet, desmarcándose, parando
con el pecho y, según bajaba el esférico, golpeándole
con la derecha con la frialdad y el tino que muy pocos saben. Ponía
el 2-1 y dejaba al Bayern si tiempo para nada.

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