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Una aplanadora azulgrana

Barcelona fue contundente y se aseguró un boleto en los octavos de final.


Publicada 3 de noviembre 2005 , El Diario de Hoy

Inicio. Xavi felicita a Van Bommel, autor del primer gol, cuando todavía no se había cumplido un minuto de juego. Foto EDH

EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

En un partido tan plácido como entretenido, el Barcelona se deshizo del Panathinaikos (5-0) con una facilidad pasmosa y logró asegurarse la clasificación para los octavos de final de la Liga de Campeones.

El equipo azulgrana abusó de un Panathinaikos inofensivo, blando e incapaz de mantenerse en pie desde el pitido inicial.

Salió tan desconcentrado que recibió el primer gol antes de tomar posiciones en el césped, gracias a un gran pase de Iniesta que Van Bommel colocó con suavidad por encima de la media salida de Galinovic.

Antes de que se hubiera cumplido el primer minuto de juego (el gol llegó en el segundo 46), el guión del partido ya estaba escrito. La superioridad del equipo de Rijkaard fue tan aplastante que el Panathinaikos ni siquiera pidió la palabra.

Se dedicó el equipo griego a defenderse con mediocridad, a olvidarse de la pelota y a renunciar escandalosamente al ataque. A la que el Barca amagó el golpe, el Panathinaikos se echó a temblar.

Parecía que el equipo azulgrana sólo necesitaba ponerse la camiseta para atemorizar al rival, porque el Panathinaikos se retrajo constantemente y se derrumbó a las primeras de cambio.

Fútbol total

Y ante la invitación del rival, el Barca se dio un gustazo. Jugó tan a placer que todos sus jugadores brillaron. Rijkaard había formado un equipo plagado de peloteros, con Messi, Ronaldinho o Iniesta, y efectivamente, el balón fue propiedad exclusiva del Barca.

Fue Iniesta quien manejó el cuero con más propiedad en los primeros compases. Dueño de una visión del juego envidiable, el menudo centrocampista azulgrana abrió el camino de la victoria con dos meritorias asistencias, porque tras habilitar a Van Bommel, colocó un balón en la cabeza de Eto'o que el camerunés remató a la red del Panathinaikos ante la pasividad de la defensa.

No se recordaba por el Camp Nou un partido tan sencillo, un rival tan destruido. Hasta tal punto que el asunto quedó finiquitado al cuarto de hora. Sólo faltaba acomodarse y disfrutar del espectáculo, incluso calcular los guarismos de la goleada.

Messi, titular de nuevo tras dos partidos sentado en el banquillo, se sumó a la fiesta con su primer gol de la temporada. La acción fue un buen ejemplo de lo que fue el partido: un repertorio de errores de la zaga griega aprovechado por la pillería del Barca.

Darlas perdió un balón incomprensible, multiplicó su error intentando ceder el cuero a su portero y por allí apareció el pequeño argentino para hacerle un sombrero al guardameta y dibujar el 3-0.

La conexión Ronaldinho-Messi-Eto'o apareció antes del descanso para sostener un contragolpe modélico y colocar el cuarto gol en el marcador, después de un remate seco del camerunés.

Compasivo, el Barca se relajó en la reanudación. Siguió intentando cercar la portería de Galinovic, ocupó el campo contrario con toda la tranquilidad del mundo y se entregó a la estética, pero a un ritmo más relajado.

Pero Eto'o no es de los que se conforman y le pusieron en bandeja la oportunidad para firmar su primer tripleta.

Lo logró en el gol más bello de la noche, en un gesto técnico propio de los grandes: desde el vértice del área, cuando la jugada demandaba una carrera hacia el punto de penalti, envió a la escuadra griega un balón de Messi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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