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Laboriosidad. Wilmer Córdova, de 13 años, limpia
un nicho mientras juega con uno de sus amiguitos. Foto:
EDH
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Rhina Ventura
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
La infancia de los pequeños habitantes de la comunidad Las Colinas,
en Antiguo Cuscatlán, transcurre entre cruces y tumbas.
Esto, porque sus padres se alojaron hace más de 10 años
a un costado del cementerio general de ese municipio.
Doña Irma encabeza la familia Córdova, que es uno de los
43 grupos familiares que ahí habitan.
Los adultos se dedican a otras labores fuera de la comunidad y los niños,
en cambio, buscan sacar dinero con labores de limpieza en los nichos.
Doña Irma procreó cinco hijos, el más pequeño
de los varones es Wilmer, quien a sus 13 años aprovecha la celebración
del Día de los Difuntos para ganarse unas monedas.
Cobro dos coras por limpiar las tumbas y a la gente le gusta como
las dejo, afirma.
Este niño juguetón e inquieto se divierte con sus amigos
mientras esperan que un cliente llegue dispuesto a enflorar a sus difuntos
y a pagar por su servicio.
Los cuatro hermanos de Wilmer también se dedican a esta tarea para
recolectar dinero y aportarlo al hogar.
Según doña Irma, sus cinco hijos recolectan alrededor de
$100 durante los primeros tres días de noviembre.
La familia Córdova ha encontrado en el cementerio su hogar y su
medio de vida. Esto les ha ayudado a superar el miedo que sentían
cuando acababan de llegar a la comunidad.
Recuerde pagar a la administración
- Las familias de los difuntos deben pagarle a las municipalidades por
el espacio que ocupan los cadáveres de sus seres queridos, por
el mantenimiento de las tumbas y el ornato del cementerio.
- Según Ever Rodríguez, director ejecutivo de Cementerios
de San Salvador, existen dos tipos de pagos, por alquiler y perpetuidad.
- Las refrendas por el uso de espacio en los cementerios se debe realizar
cada siete años.
- De lo contrario, la municipalidad publica la lista de los morosos en
el Diario Oficial.
- Si los parientes no actualizan los pagos, los restos son sacados del
sepulcro y trasladados a un osario, en el que permanecen seis meses.
- Si en este tiempo nadie los reclama, los restos son sepultados en una
fosa común.

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