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Hoy se recuerda a los seres queridos

Tradición El comercio y los trabajadores de temporada llegaron desde ayer a los camposantos. La PNC y el CAM brindan la seguridad.


Publicada 2 de noviembre2005, El Diario de Hoy

Adornos. Paula Ayala de Aguirre deposita una ofrenda floral en la tumba de su suegra. Su esposo don Ovidio Aguirre se quejó de la falta de mantenimiento en las instalaciones del Cementerio General de San Salvador. Foto: EDH

Enrique Carranza
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Ayer, varias familias se dieron cita en algunos cementerios capitalinos para aprovechar la víspera del Día de los Difuntos.

Desde muy temprano y sin importar las edades, las personas con sus conversaciones y sus pasos entre las sepulturas interrumpieron el silencio del camposanto La Bermeja y el Cementerio General de San Salvador.

La conmemoración de cada año no podía estar completa sin que los dolientes llevaran arreglos florales. El rojo, el morado y el amarillo eran los colores preferidos.

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Los más pequeños que quizás aún no comprendían el motivo de la visita, buscaron diferentes formas para entretenerse, ya sea cerca de una cruz o en la estructura de una tumba.

En tanto, los adultos se apostaban en los costados de las criptas para elevar plegarias o para recordar con cariño a los seres queridos.

En muchos casos la nostalgia se dejó notar en los rostros, que en más de una ocasión dejaron que las lágrimas rodaran.

No faltaron quienes se dedicaron a limpiar y retocar los colores de las lápidas.

En las afueras, los comerciantes trataron de promover sus productos.

Las “hojuelas con miel a tres por el dólar y las flores al mismo precio”, eran las ofertas que se podían escuchar.

Oración. María Elena Flores, de 68 años, reza sobre la tumba de su esposo, en un camposanto de la capital. Foto: EDH

Otros que llegaron desde muy temprano fueron los trabajadores de temporada, que por precios accesibles al público se dedican al aseo y pinta de las tumbas.

Algunos visitantes también se llevaron una sorpresa. Este fue el caso de don Ovidio Aguirre quien llegó al Cementerio General junto a su esposa doña Paula Ayala de Aguirre.

La intención era enflorar a su madre, pero un frondoso árbol estropeó la lápida de su progenitora.

“No encuentro qué hacer. Ya hablé con varias instituciones y ninguna me da solución”, dijo don Ovidio.

La única solución que ha estado en sus manos, es no pagar los impuestos del cementerio que, según él, contemplan el mantenimiento de cada espacio, en ese lugar.

La Policía Nacional Civil (PNC) desplegó un dispositivo de seguridad en los cementerios La Bermeja y el General.

“Aquí se debe estar hasta mañana, ya tarde para poder dar la seguridad de los que vengan”, explicó un oficial que prefirió no ser identificado.

El Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM), también patrulla el sitio con un número significativo de elementos.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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