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Después de un derrame

La rehabilitación y las ganas de vivir son elementales para una amplia recuperación

Publicada 2 de noviembre 2005, El Diario de Hoy

Foto EDH / Erick Barahona


Iliana Colocho
ilico77@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


No sintió nada, un breve desmayo y todo se volvió oscuro. La doctora Rosa Ella Gómez tenía 54 años cuando sufrió de derrame cerebral o apoplejía.

Un ataque ocurre cuando el suministro de sangre de una parte del cerebro se reduce repentinamente o se interrumpe. Esa parte del cerebro muere y deja de funcionar. El médico de la familia Gómez confirmó este diagnóstico.

Pasaron tres meses para que doña Rosa fuera dada de alta. El derrame había dañado las funciones de la parte derecha de su cuerpo. No podía escribir ni hablar.

Según el Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Derrame Cerebral, se debe observar qué daños ha causado la apoplejía para determinar qué programa de rehabilitación es más conveniente.

Este puede durar meses. Según el neurólogo William Buxton, el programa está formado por: fisioterapias que ayudan a recuperar la fuerza muscular. Le enseñan a moverse con seguridad aunque algunos de sus músculos estén debilitados o paralizados.

Fuerza y confianza. Se vuelve a ganar con empeño y disciplina. Foto EDH / Erick Barahona

Con la terapia ocupacional, el paciente aprende a comer, a vestirse y a ocuparse de sí mismo.

La terapia del habla se aplica cuando se tiene problemas para tragar, hablar o entender palabras.

Depresión

Pueden ocurrir cambios emocionales a partir de la lesión cerebral y la pérdida de la función.

Después de un derrame, el temperamento puede tener altibajos con más rapidez que antes: comenzar a llorar de repente y luego parar rápidamente o reír sin razón alguna. Por lo general, esto mejora con el tiempo.

Para el doctor Buxton es comprensible sentirse deprimido, triste o frustrado. “Las ganas de vivir y el apoyo de la familia son dos pilares que ayudan a mejorar al paciente”, asegura el especialista.

“Mi mami no se dejó vencer y siguió. Siempre ha sido bien activa”, recordó su hija, Marta Herrera, quien se encarga de cuidarla desde su padecimiento. “Aunque le cuesta mover su mano derecha, con las terapias aprendió a escribir con la izquierda”, asegura.

Rehabilitación. Rosa prácticaba la pintura y la escritura. Foto EDH / Erick Barahona

Doña Rosa acaba de cumplir 80 años. Han pasado 24 desde que ocurrió el derrame. “No se recuperó en un ciento por ciento, pero ha logrado sobrepasar cualquier expectativa que los especialistas tenían”, afirman sus hijos.

Otro ataque

La Asociación Americana de Neurología asegura que las personas que han padecido de derrame cerebral tienen mayor riesgo de tener otro, especialmente durante el primer año.

Si se tiene la presión elevada, el control es indispensable. Una alimentación baja en grasas reduce la posibilidad de tener depósitos grasos en los vasos sanguíneos, mantener un peso saludable y hacer ejercicios todos los días disminuirá la posibilidad de otra apoplejía.

Síntomas
Cada ataque de derrame cerebral es diferente. Los síntomas que usted tiene dependen de la parte del cerebro dañada. Pueden ocurrir repentinamente.
- Puede tener un fuerte dolor de cabeza sin causa conocida.
- Sentir debilidad o adormecimiento en una parte del cuerpo. Puede sentir un hormigueo en la cara, el brazo o la pierna.
- Se puede sentir mareado o perder el equilibrio. Es posible que tenga dificultad para caminar.
- Que no pueda hablar. Puede ser que le cueste trabajo entender lo que otros dicen.
- Estar confundido o que tenga un cambio en su personalidad.
- Tener dificultades para ver de un ojo o de ambos ojos, o que vea doble.
- Es posible que le cueste trabajo mover los músculos y que le cueste tragar o mover los brazos o las piernas.
-Puede experimentar descontrol de los intestinos o de la vejiga.
- Incluso puede perder el conocimiento.
Propensos:
Mayor probabilidad de tener un derrame cerebral:
- Los que tienen la presión de la sangre elevada.
- Los que sufren de una enfermedad del corazón.
- Los diabéticos.
- Si padece apnea del sueño.
u- Tiene la enfermedad de células falciformes.
- Usa cocaína.
- Padece de colesterol alto.
- Fuma cigarrillos.
- Alguien en su familia tuvo ataque de apoplejía, o derrame cerebral.
- Tiene sobrepeso.
- Sus arterias tienen depósitos grasos.
¿Cómo ocurre?
La sangre no puede llegar al cerebro cuando un vaso sanguíneo está bloqueado o estalla dentro del cerebro. Esto puede ocurrir de diferentes maneras:
-Un coágulo de sangre en una arteria bloquea el flujo de sangre al cerebro.
Es lo que llaman embolia.
- Un depósito graso llamado placa se forma dentro de un vaso sanguíneo, se libera y bloquea una arteria en el cerebro.
- Una arteria en el cerebro se desgarra o estalla. La sangre se derrama en el cerebro. Este tipo de ataque de apoplejía, o derrame cerebral, ocurre sin advertencia. A menudo resulta de la presión sanguínea elevada. A veces es causado por un problema de nacimiento en un vaso sanguíneo.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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