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FESTEJO. Guti festeja el segundo de los españoles. Se lo
dedicó a su abuelo.Foto EDH/AP
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EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Ni el frío ni el Rosenborg frenaron las aspiraciones del Real
Madrid , que cumplió con su objetivo. Hizo sus deberes y se clasificó
en Trondheim para la siguiente fase de la Liga de Campeones, en un partido
serio donde fue de más a menos, con permiso de un rival muy endeble
que contó con enormes dificultades para marcar un gol.
Resolvió rápido el Madrid . Se relajó luego y bajó
el pistón en el segundo tramo donde dejó jugar al rival.
Eso sí, nunca se vio agobiado porque enfrente no hubo enemigo.
El Rosenborg es un equipo con ideas arcaicas, con mucho físico,
pero poco fútbol, y que apela al juego aéreo en los saques
de esquina. Sin embargo, el Madrid sí estuvo enchufado al partido.
Pavón y Woodgate vivieron atentos en el su área. Y por delante
Sergio Ramos y Diogo cumplieron. El coraje de Sergio Ramos merece un punto
y aparte. Es sin duda, el gran fichaje del año en el Real Madrid.
Por su complicidad con Raúl -se coloca ya a su lado cuando suena
el 'himno Champions'- y por ser un eslabón más en esa cadena
de compromiso que debe aparecer en un vestuario que en los últimos
años ha estado atomizado con tanto extranjero.
Jugó siempre cómodo el Madrid. Con tanta baja en la hora
de la creación, Guti comenzó a aparecer cuando dejó
el lado izquierdo y se echó al centro a ayudar a Ramos. Y especialmente
el Madrid se vino arriba en cuanto le puso chispa y velocidad al partido.
Dorsin, en propia meta, y Guti firmaron el 0-2 antes del descanso. El
Rosenborg sólo puso en aprietos a Iker a los 38 minutos cuando
sacó una mano de gol a Storflor, tras un disparo duro y seco del
futbolista noruego.
Tras el descanso, Iker sacó un par de balones interesantes. Uno
a Frode Johnsen, que estuvo peleado con el gol. Torpe con el balón
en los pies, sólo fue bien de cabeza, pero sin definición.
En la última media hora, el árbitro se convirtió
en un protagonista inesperado. Especialmente para Guti. Estaba asentado
Guti en el partido hasta que una patada del ex jugador de la Real Sociedad,
Kvarme a Guti, que no pitó el colegiado, sacó de quicio
al madridista.
Enseguida vio la amarilla Guti, que picado con el ambiente se fue del
partido poco a poco, después de firmar un primer tiempo espléndido.
El Madrid no sufrió, aunque no se echó arriba a rematar
la faena y del último tramo lo más potable fue el ingreso
de Mejía.

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