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Emergencia en Atlántico centroamericano

Alerta. Con el recuerdo del Mitch más presente que nunca, Honduras pide ayuda internacional y
prepara evacuaciones masivas. En El Salvador se espera que el huracán Beta deje lluvias intensas

Publicada 30 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Por seguridad. Más de 9,000 personas han sido evacuadas, por el momento, de Puerto Cabezas, Nicaragua, donde se prevé que impactará el meteoro. Foto: EDH/AP



El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El 28 de octubre de 1998, el huracán Mitch tocaba suelo hondureño y, en los días siguientes, dejaba a su paso una estela de muerte y destrucción como pocas veces se recuerda en Centroamérica, una zona tristemente acostumbrada a los embates de la cara más cruel de la naturaleza.

Siete años y tres días después, el recuerdo de la tragedia vuelve con otro fenómeno similar, el huracán Beta.

C.A. En riesgo por fenómeno
costa rica
se prepara
La Cruz Roja dijo ayer que la influencia del huracán ha sido indirecta y que las lluvias afectaron el viernes pasado a la zona del Pacífico, pero que ya no se registran precipitaciones. No se ha presentado ninguna emergencia.
Dos víctimas por lluvias
Organismos de socorro rescataron los cadáveres de dos jóvenes que fueron arrastrados por el río Chagres, cuyo cauce aumentó por las lluvias asociadas a Beta, informaron fuentes oficiales. Se mantiene la alerta en el territorio.
Confirman
varios heridos
El Presidente colombiano, Álvaro Uribe, aseguró que el ciclón dejó a su paso por la isla de Providencia varias personas heridas y grandes daños materiales, más no pérdidas humanas. Anunció el envío de ayuda a esa zona.
En Alerta
Amarilla
Según la Conred las lluvias podrían provocar el desbordamiento de los ríos Grande, Negro, Blanco y Motagua, y eso afectaría los departamentos de Petén, Izabal, Baja y Alta Verapaz, así como Zacapa y Chiquimula.
125 mil evacuados podría causar el paso del fenómeno climatológico por Honduras.
200 mil Viven en el Caribe Norte, Nicaragua, su capital es Puerto Cabezas. La mayoría indígena.
35 mil personas habitan sólo en Puerto Cabezas, hacia donde se dirige el huracán.

Con más de cien mil personas que podrían ser evacuadas en Honduras, cerca de diez mil en Nicaragua y la preocupación de los países limítrofes, las autoridades se preparan para recibir una nueva amenaza y, de paso que no repita la historia.

El Presidente Ricardo Maduro se apresuró a decretar ayer alerta máxima, tan pronto los fuertes vientos y lloviznas, la avanzadilla del huracán, comenzaron a azotar la costa atlántica.

Beta, que podría aumentar a categoría 3 antes de tocar tierra con vientos de hasta 150 kilómetros por hora, todavía no cierra una temporada prolífica de huracanes, la mayor de la historia.

El nuevo meteoro, el decimotercer huracán de la temporada ciclónica en el Atlántico norte, es también una dura prueba para los sistemas de emergencia y los gobiernos de Honduras y Nicaragua.

En este último, el Presidente Enrique Bolaños admitió que resulta casi imposible evacuar a los más de 30,000 habitantes de Puerto Cabezas, lugar por donde se espera impacte Beta hoy.

Bolaños recomendó a los habitantes de la ciudad buscar refugios en las edificaciones que ofrezcan más resistencia a las fuerzas de los vientos.

El consejo del Presidente se cae por su propio peso en una zona donde la mayoría de las casas de Puerto Cabezas es de madera y están construidas sobre pilotes del mismo material. Sólo unos pocos edificios son de concreto.

Ese nuevo rumbo obligó a las autoridades a decretar la alerta roja en la Región Autónoma del Atlántico Norte, y la Defensa Civil trata desesperadamente de evacuar a la mayor cantidad de personas posible antes de la llegada del fenómeno atmosférico.

Puerto Cabezas, ubicado en medio de la selva tropical al noreste del país, ha concentrado en albergues un número indeterminado de evacuados desde caletas de pescadores y pequeñas aldeas indígenas de los alrededores.

Las evacuaciones comenzaron el viernes, pero la tarea no ha sido fácil debido a lo aislado de la zona y a que los residentes, en su mayoría tribus indígenas como los Miskitos y descendientes de esclavos africanos que desconfían de los extraños, se resisten al desalojo.

Seguimiento. Las autoridades nicaragüenses están pendientes de la evolución de Beta. Foto: EDH/AP

“De las 8,000 personas que pensamos evacuar ya se tienen registradas 780 en los albergues de Puerto Cabezas”, dijo Julio Vega, secretario de Gobernación de Nicaragua.

En la población costera de Cabo Gracias a Dios, en la frontera entre Nicaragua y Honduras, comenzó la autoevacuación ayer mientras que en Cabo Miskito ya fueron desalojadas 170 personas, pero hay otras que se resistieron, dijo el coronel Mario Pérez-Cassar, director de Defensa Civil.

En Honduras, la alerta máxima es un hecho: “Declaramos una emergencia nacional preparándonos como que el huracán nos azotará fuertemente y podamos enfrentar rápidamente los daños y atender a la población afectada”, expresó el mandatario.


El daño es peor si va más lento

Los ocho kilómetros por hora de velocidad con que se desplaza el huracán Beta trae como consecuencia un movimiento lento de nubes que acumularían mucha humedad en tierras nicaragüenses, donde el suelo está saturado por las lluvias de Stan y Wilma.

Listos. Los voluntarios estarán atentos. Foto: EDH/AP

El desplazamiento lento hará que el fenómeno permanezca más tiempo en la zona afectada.
Sandra Yanira Martínez, meteoróloga del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET), mencionó que las lluvias podrían ser continuas en el vecino país.

“Entre más lento es un huracán se favorece la acumulación de lluvias que podrían ser intensas y copiosas. También aumenta la velocidad de los vientos”, explicó la especialista.

En el último parte de la institución, los vientos de Beta alcanzan los 150 kilómetros por hora.
“Podría ser categoría dos e incluso tres antes de tocar tierra en puerto Cabezas, al este de Nicaragua”, pronosticó Martínez.

Según la información metereológica de los Estados Unidos no se descarta que toque tierra como un poderoso huracán de hasta grado cuatro, algo que podría conllevar inundaciones y daños de incalculable magnitud.


Gran actividad ciclónica

Beta pasó la pasada madrugada de ser la 23a. tormenta tropical a convertirse en el 13o. huracán de la temporada ciclónica en el Atlántico norte, que comenzó el 1 de junio pasado y termina el 30 de noviembre.

Se han registrado 23 tormentas y 13 huracanes, de los cuales cinco alcanzaron las categorías tres, cuatro o cinco en la escala de Saffir-Simpson.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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