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| Primera cita. Tres extranjeros y tres investigadores
salvadoreños salieron mal parados de la audiencia inicial.
Les decretaron detención provisional. Fotos
EDH/Arturo Silva |
Jorge Beltrán/Omar González
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El juez de Paz de San Luis Talpa, departamento de La Paz, resolvió
ayer enviar a prisión preventiva a tres presuntos cazarrecompensas
estadounidenses y a tres policías salvadoreños acusados
de privación de libertad mientras la Fiscalía instruye el
proceso formal.
Los norteamericanos, que fueron capturados el sábado anterior,
son Mark Allen Pruter, 22 años; Robert Lee Suckoll, 34, y Erick
Jackson Lippincott, de 24.
Según la Fiscalía, pretendían llevarse a Estados
Unidos al salvadoreño Julio César Nerio, de 55 años.
Presuntamente, los extranjeros fueron ayudados por los detectives policiales
Luis Pérez, Olegario Hernández y Carlos Ramírez,
detenidos el pasado lunes bajo cargos de privación de libertad.
Julio César Nerio, 55 años, la supuesta víctima,
tiene una cuenta pendiente con la justicia estadounidense, que lo procesa
por supuesta violación de una menor.
Los estadounidenses vinieron a buscarlo, porque Nerio no pagó $45
mil dólares que una empresa de fianzas le prestó para que
saliera de la cárcel.
El juez José Napoleón Domínguez dio validez a la
versión fiscal de que entre los extranjeros y los policías
salvadoreños hubo un acuerdo para retener a Nerio y luego llevarlo
a Estados Unidos para que responda ante la justicia de allá.
Según el funcionario, hay suficientes indicios de que los extranjeros
cometieron la privación de libertad, pues ellos mismos han dicho
que venían a llevar a un salvadoreño a Estados Unidos.
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| Ofendido. Julio César Nerio, supuesta
víctima. Fotos
EDH/Arturo Silva |
En cuanto a los investigadores policiales, el juez determinó que
se había establecido la participación del cabo Hernández
y del agente Ramírez, según las declaraciones de testigos.
Mientras tanto, las pruebas contra el sargento son documentos y fotografías
que los estadounidenses habían enviado para la localización
de Nerio.
Estas pruebas fueron halladas en el sitio de trabajo del jefe policial.
Según el juez, los investigadores salvadoreños utilizaron
su cargo para intimidar a Nerio y entregárselo a los estadounidenses.
Denegado
En cuanto el juez de Paz leyó dio a conocer su resolución,
los defensores le presentaron un recurso de revocatoria. Sin embargo,
minutos después, el funcionario resolvió que no había
lugar al recurso.
El juez fundamentó la decisión de prisión preventiva
arguyendo que los extranjeros no tenían arraigo domiciliar y que
podían fácilmente evadir la justicia salvadoreña.
El ofrecimiento de la defensa de éstos de una fianza y el establecimiento
de un domicilio para los mismos no hizo mella en la resolución
judicial.
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Hubo un proceso viciado en
la captura de los policías. Ellos han cometido un error,
no un delito
Juan Carlos Rodríguez
Abogado de investigadores
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A mis clientes les han violado
derechos. Llevaré el caso a la Procuraduría de Derechos
Humanos
Raúl López
Abogado de los extranjeros
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Entretanto, la defensa de los policías pidió que a los
investigadores se les sustituyera la prisión por arresto domiciliar,
argumentando que el carácter de su trabajo ponía en peligro
sus vidas en una prisión.
Sólo en este punto, el juez fue un tanto flexible y resolvió
que los seis imputados permanezcan en un recinto policial de San Salvador.
La disposición será efectiva hasta que el sistema penitenciario
nacional supere la crisis que atraviesa.
Cuando la audiencia acabó, Raúl López, defensor de
los estadounidenses, aseguró que llevará el caso ante la
Procuraduría de Derechos Humanos, pues considera que a sus clientes
no se les dio libertad condicional sólo por ser extranjeros, lo
cual viola sus derechos.
Mientras tanto, el fiscal Raúl García sostuvo que el tiempo
de instrucción del proceso les bastará para buscar más
evidencias.
En cuanto al delito de violación por el que Nerio es enjuiciado
en Las Vegas, García sostuvo que el Ministerio Público salvadoreño
no puede hacer nada, pues el delito fue cometido allá.
Al final de la audiencia, los fiscales pidieron escolta policial para
regresar a San Salvador. Arguyeron temor de decenas de familiares de los
policías salvadoreños y compañeros de los mismos
que acudieron a la cita judicial.
Retenido en un lujoso hotel
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| Imputados. Los tres extranjeros y su defensor
(de traje) antes de la audiencia de ayer. Fotos
EDH/Arturo Silva |
La defensa de los tres estadounidenses y de los tres policías
salvadoreños no cree en la versión que Julio César
Nerio ha dado a la Fiscalía de que fue retenido o privado de libertad.
En la lógica de los defensores, apuntalada por las mismos interrogatorios
que la Fiscalía hizo a testigos y al mismo Nerio, no cabe la idea
de que la víctima fuera llevada a cenar a un hotel cinco estrellas.
Tampoco creen que luego de cenar, los tres estadounidenses se durmieran
en la habitación del hotel y que Nerio no intentara escapar de
sus captores.
Otro hecho que les impide creer la versión fue que el día
en que iban a sacarlo del país por el Aeropuerto de Comalapa, Nerio
fuera visto por un policía sentado en el piso y comiendo tranquilamente
junto a uno de sus supuestos plagiarios.
El policía lo vio justo al lado de varios policías que resguardan
la entrada principal del aeropuerto. ¿Si no iba con su voluntad,
por qué no pidió ayuda a los agentes?, se preguntan
los defensores.
La defensa también expuso que, en un interrogatorio de la Fiscalía
a un pariente de Nerio, quedaba plasmado que los estadounidenses y los
policías dijeron a los familiares que llevarían al salvadoreño
al hotel de cinco estrellas de la Zona Rosa.
La defensa también echó en cara a la Fiscalía el
haber violado derechos fundamentales de los estadounidenses, tales como
que no les fue nombrado un defensor sino transcurridas más de 24
horas de estar detenidos.
Otro aspecto que argumentó la defensa fue que en las diligencias
aparecían unos interrogatorios firmados por los estadounidenses,
pero éstos se quejaron de que ellos no habían suscrito ningún
documento.
Asimismo, reprocharon que sus defendidos tuvieran seis días sin
bañarse debido a que las condiciones en que estuvieron detenidos
en la policía les impedían, incluso, cambiarse de ropa interior.
Suspenden a los tres policías
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| Castigo. Los investigadores no podrán
eludir un proceso interno y sanciones administrativas en la policía.
Fotos
EDH/Arturo Silva |
La Inspectoría General de la Policía Nacional Civil (PNC),
confirmó ayer la suspensión del cargo para los tres miembros
de la corporación acusados de colaborar con tres cazarrecompensas
estadounidenses, sorprendidos el sábado anterior al intentar sacar
del país a un salvadoreño.
El titular de la dependencia, Romeo Melara Granillo, aseguró que
la petición fue formulada ante el Tribunal Disciplinario como lo
establece el Reglamento Disciplinario de la PNC.
Los inculpados son el sargento Luis Pérez Pérez, el cabo
Olegario Maximiliano Hernández y el agente Carlos Alfredo Escobar,
procesados judicialmente por privación de libertad en Julio César
Nerio.
Este último habría sido retenido ilegalmente por los suspendidos
en colaboración con tres norteamericanos que presuntamente se hicieron
pasar como agentes del FBI para apresar al nacional, acusado de asalto
sexual en Estados Unidos.
Quedan suspendidos de todos sus derechos como policías y
a la espera de que presentemos el requerimiento (denuncia) respectivo
ante al Tribunal para que emita la resolución sobre la destitución
o suspensión del cargo, aseguró Melara.
De acuerdo con el funcionario, los castigados no tenían antecedentes
irregulares en la corporación, pero no descarta que habrían
recibido dinero a cambio de colaborar los cazarrecompensas.
Los acusados no percibirán salario y les retirarán el equipo
profesional asignado.
Libreta de apuntes
- A media tarde, hubo una discusión acalorada entre Fiscalía
y defensa.
- El juez tuvo que recordarles que aquello era un proceso judicial y no
un asunto personal.
- Quien tuvo una ardua jornada fue Rosemarie García Prieto, la
joven traductora que asistió a los estadounidenses.
- No tenía tiempo ni de beber agua. Habló como tres horas
continuas.
- El hablar atropellado y suave de uno de los fiscales la puso en aprietos.
- A cada momento estiraba el cuello o ladeaba un oído para captar
a tiempo la exposición.
- Los tres extranjeros la escuchaban con mucha atención. Ella,
entre tanto, parecía como una tía que narra un cuento.
- La traductora pareció no inmutarse cuando la defensa dijo que
los estadounidenses, que estaban muy cerca de ella, tenían seis
días sin bañarse.

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