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Prisión preventiva a tres extranjeros y tres policías salvadoreños

Cazarrecompensas. Los seis imputados permanecerán en un recinto policial hasta que los problemas penitenciarios sean superados. Luego los policías serán enviados al penal de Metapán. Los extranjeros, aún no se sabe dónde

Publicada 22 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Primera cita. Tres extranjeros y tres investigadores salvadoreños salieron mal parados de la audiencia inicial. Les decretaron detención provisional. Fotos EDH/Arturo Silva


Jorge Beltrán/Omar González
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El juez de Paz de San Luis Talpa, departamento de La Paz, resolvió ayer enviar a prisión preventiva a tres presuntos cazarrecompensas estadounidenses y a tres policías salvadoreños acusados de privación de libertad mientras la Fiscalía instruye el proceso formal.

Los norteamericanos, que fueron capturados el sábado anterior, son Mark Allen Pruter, 22 años; Robert Lee Suckoll, 34, y Erick Jackson Lippincott, de 24.
Según la Fiscalía, pretendían llevarse a Estados Unidos al salvadoreño Julio César Nerio, de 55 años.

Presuntamente, los extranjeros fueron ayudados por los detectives policiales Luis Pérez, Olegario Hernández y Carlos Ramírez, detenidos el pasado lunes bajo cargos de privación de libertad.

Julio César Nerio, 55 años, la supuesta víctima, tiene una cuenta pendiente con la justicia estadounidense, que lo procesa por supuesta violación de una menor.

Los estadounidenses vinieron a buscarlo, porque Nerio no pagó $45 mil dólares que una empresa de fianzas le prestó para que saliera de la cárcel.

El juez José Napoleón Domínguez dio validez a la versión fiscal de que entre los extranjeros y los policías salvadoreños hubo un acuerdo para retener a Nerio y luego llevarlo a Estados Unidos para que responda ante la justicia de allá.

Según el funcionario, hay suficientes indicios de que los extranjeros cometieron la privación de libertad, pues ellos mismos han dicho que venían a llevar a un salvadoreño a Estados Unidos.

Ofendido. Julio César Nerio, supuesta víctima. Fotos EDH/Arturo Silva

En cuanto a los investigadores policiales, el juez determinó que se había establecido la participación del cabo Hernández y del agente Ramírez, según las declaraciones de testigos.

Mientras tanto, las pruebas contra el sargento son documentos y fotografías que los estadounidenses habían enviado para la localización de Nerio.

Estas pruebas fueron halladas en el sitio de trabajo del jefe policial.
Según el juez, los investigadores salvadoreños utilizaron su cargo para intimidar a Nerio y entregárselo a los estadounidenses.

Denegado

En cuanto el juez de Paz leyó dio a conocer su resolución, los defensores le presentaron un recurso de revocatoria. Sin embargo, minutos después, el funcionario resolvió que no había lugar al recurso.

El juez fundamentó la decisión de prisión preventiva arguyendo que los extranjeros no tenían arraigo domiciliar y que podían fácilmente evadir la justicia salvadoreña.

El ofrecimiento de la defensa de éstos de una fianza y el establecimiento de un domicilio para los mismos no hizo mella en la resolución judicial.

“Hubo un proceso viciado en la captura de los policías. Ellos han cometido un error, no un delito”
Juan Carlos Rodríguez
Abogado de investigadores
“A mis clientes les han violado derechos. Llevaré el caso a la Procuraduría de Derechos Humanos”
Raúl López
Abogado de los extranjeros

Entretanto, la defensa de los policías pidió que a los investigadores se les sustituyera la prisión por arresto domiciliar, argumentando que el carácter de su trabajo ponía en peligro sus vidas en una prisión.

Sólo en este punto, el juez fue un tanto flexible y resolvió que los seis imputados permanezcan en un recinto policial de San Salvador.
La disposición será efectiva hasta que el sistema penitenciario nacional supere la crisis que atraviesa.

Cuando la audiencia acabó, Raúl López, defensor de los estadounidenses, aseguró que llevará el caso ante la Procuraduría de Derechos Humanos, pues considera que a sus clientes no se les dio libertad condicional sólo por ser extranjeros, lo cual viola sus derechos.

Mientras tanto, el fiscal Raúl García sostuvo que el tiempo de instrucción del proceso les bastará para buscar más evidencias.

En cuanto al delito de violación por el que Nerio es enjuiciado en Las Vegas, García sostuvo que el Ministerio Público salvadoreño no puede hacer nada, pues el delito fue cometido allá.

Al final de la audiencia, los fiscales pidieron escolta policial para regresar a San Salvador. Arguyeron temor de decenas de familiares de los policías salvadoreños y compañeros de los mismos que acudieron a la cita judicial.

“Retenido” en un lujoso hotel

Imputados. Los tres extranjeros y su defensor (de traje) antes de la audiencia de ayer. Fotos EDH/Arturo Silva

La defensa de los tres estadounidenses y de los tres policías salvadoreños no cree en la versión que Julio César Nerio ha dado a la Fiscalía de que fue retenido o privado de libertad.

En la lógica de los defensores, apuntalada por las mismos interrogatorios que la Fiscalía hizo a testigos y al mismo Nerio, no cabe la idea de que la víctima fuera llevada a cenar a un hotel cinco estrellas.

Tampoco creen que luego de cenar, los tres estadounidenses se durmieran en la habitación del hotel y que Nerio no intentara escapar de sus captores.

Otro hecho que les impide creer la versión fue que el día en que iban a sacarlo del país por el Aeropuerto de Comalapa, Nerio fuera visto por un policía sentado en el piso y comiendo tranquilamente junto a uno de sus supuestos plagiarios.

El policía lo vio justo al lado de varios policías que resguardan la entrada principal del aeropuerto. “¿Si no iba con su voluntad, por qué no pidió ayuda a los agentes?”, se preguntan los defensores.

La defensa también expuso que, en un interrogatorio de la Fiscalía a un pariente de Nerio, quedaba plasmado que los estadounidenses y los policías dijeron a los familiares que llevarían al salvadoreño al hotel de cinco estrellas de la Zona Rosa.

La defensa también echó en cara a la Fiscalía el haber violado derechos fundamentales de los estadounidenses, tales como que no les fue nombrado un defensor sino transcurridas más de 24 horas de estar detenidos.

Otro aspecto que argumentó la defensa fue que en las diligencias aparecían unos interrogatorios firmados por los estadounidenses, pero éstos se quejaron de que ellos no habían suscrito ningún documento.

Asimismo, reprocharon que sus defendidos tuvieran seis días sin bañarse debido a que las condiciones en que estuvieron detenidos en la policía les impedían, incluso, cambiarse de ropa interior.

Suspenden a los tres policías

Castigo. Los investigadores no podrán eludir un proceso interno y sanciones administrativas en la policía. Fotos EDH/Arturo Silva

La Inspectoría General de la Policía Nacional Civil (PNC), confirmó ayer la suspensión del cargo para los tres miembros de la corporación acusados de colaborar con tres cazarrecompensas estadounidenses, sorprendidos el sábado anterior al intentar sacar del país a un salvadoreño.

El titular de la dependencia, Romeo Melara Granillo, aseguró que la petición fue formulada ante el Tribunal Disciplinario como lo establece el Reglamento Disciplinario de la PNC.

Los inculpados son el sargento Luis Pérez Pérez, el cabo Olegario Maximiliano Hernández y el agente Carlos Alfredo Escobar, procesados judicialmente por privación de libertad en Julio César Nerio.

Este último habría sido retenido ilegalmente por los suspendidos en colaboración con tres norteamericanos que presuntamente se hicieron pasar como agentes del FBI para apresar al nacional, acusado de asalto sexual en Estados Unidos.

“Quedan suspendidos de todos sus derechos como policías y a la espera de que presentemos el requerimiento (denuncia) respectivo ante al Tribunal para que emita la resolución sobre la destitución o suspensión del cargo”, aseguró Melara.

De acuerdo con el funcionario, los castigados no tenían antecedentes irregulares en la corporación, pero no descarta que habrían recibido dinero a cambio de colaborar los cazarrecompensas.
Los acusados no percibirán salario y les retirarán el equipo profesional asignado.

Libreta de apuntes

- A media tarde, hubo una discusión acalorada entre Fiscalía y defensa.
- El juez tuvo que recordarles que aquello era un proceso judicial y no un asunto personal.
- Quien tuvo una ardua jornada fue Rosemarie García Prieto, la joven traductora que asistió a los estadounidenses.
- No tenía tiempo ni de beber agua. Habló como tres horas continuas.
- El hablar atropellado y suave de uno de los fiscales la puso en aprietos.
- A cada momento estiraba el cuello o ladeaba un oído para captar a tiempo la exposición.
- Los tres extranjeros la escuchaban con mucha atención. Ella, entre tanto, parecía como una tía que narra un cuento.
- La traductora pareció no inmutarse cuando la defensa dijo que los estadounidenses, que estaban muy cerca de ella, tenían seis días sin bañarse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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