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| Nueva vida. Abdul Salam Zaeef ahora vive a costas
del Gobierno de Afganistán, con sus dos esposas y ocho hijos.
Foto EDH |
The
New York Times
Carlotta Gall
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
KABUL, Afganistán.- Ha sido una larga jornada para Abdul Salam
Zaeef, el ex enviado talibán que se convirtió en uno de
los rostros más visibles del gobierno islámico de Afganistán,
tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU., ofreciendo conferencias
en las que defendió la determinación de los talibán
de luchar en vez de entregar a Osama bin Laden.
Cuatro años después, gran parte de los cuales permaneció
detenido por EE.UU., fue devuelto a Afganistán, un hombre más
dócil que ya no usa su título de mulá, sino que viste
el grueso turbante de seda negra y la larga barba que son característicos
de los talibán.
Zaeef, de 37 años, vivía en Islamabad, la capital de Pakistán,
cuando fue arrestado en enero de 2002. Desde entonces, señaló,
estuvo detenido en Pakistán, permaneció una semana en la
celda de un barco de guerra norteamericano, pasó varios meses en
bases aéreas estadounidenses en Afganistán y, finalmente,
estuvo más de tres años en el campamento de Bahía
de Guantánamo, en Cuba. Fue liberado a principios de este mes.
En una entrevista en una casa de seguridad del gobierno en Kabul, afirmó
que sus guardias norteamericanos en Guantánamo le afirmaron que
ya no era considerado una amenaza. Dijeron, no eres culpable,
y permanecer en prisión durante tanto tiempo no es correcto,
comentó.
El principal portavoz del ejército estadounidense en Afganistán,
el coronel James Yonts, confirmó que Zaeef fue liberado a principios
de octubre.
Stephen Hadley, asesor de seguridad nacional de EE.UU., aseveró
que Zaeef fue puesto bajo custodia porque estaba en la lista de terroristas
del gobierno. En una sesión informativa ofrecida en Kabul, Hadley
dijo que la liberación de Zaeef y otros se decide caso por caso,
dependiendo de su papel entre los talibanes, del grado en el que hayan
cooperado para poner fin al terrorismo, y del efecto que tendrá
se regreso para guiar a otros hacia el proceso de reconciliación.
Sebaghatullah Majodeddi, jefe de la Comisión de Paz y Reconciliación
del gobierno afgano, señaló que Zaeef no fue acusado de
nada durante su estancia en Guantánamo. En mi opinión,
no había cometido ningún pecado, manifestó
refiriéndose a Zaeef. Y si fuera culpable, ya pasó
tiempo suficiente allí.
Mojadeddi afirmó que el ejército estadounidense libera gradualmente
a los 102 detenidos afganos que aún se encuentran en Guantánamo.
Actualmente, Zaeef vive a costas del gobierno afgano en la capital, donde
se reunió con su familia dos esposas y ocho hijos,
y es protegido por guardias gubernamentales. Puede permanecer el
tiempo que quiera, pero es libre, aseguró Mojadeddi.
Ministro de Transporte antes de sus dos años como enviado talibán
a Pakistán, es uno de los más destacados funcionarios talibán
que regresa bajo el programa de reconciliación del gobierno. Otros
dos fueron liberados recientemente por los estadounidenses y se postularon
al Parlamento.
Vida cotidiana
Zaeef no sabe que hará en el futuro. Estoy cansado; sólo
deseo estar con mi familia y ver a mis hijos, declaró. Enfatizó
que no tiene planes de regresar a su provincia natal, Kandahar, o de ayudar
al gobierno a convencer a otros miembros de los talibán a dejar
de luchar, aunque respalda este esfuerzo.
En su papel como embajador, era considerado el principal conducto hacia
la dirigencia talibán tras el 11 de septiembre, pero también
era considerado un personaje moderado, a pesar de sus diatribas diarias
en el porche de su embajada, acusando a las fuerzas estadounidenses de
genocidio en Afganistán.
Zaeef dijo que, durante ese periodo, permaneció en contacto con
funcionarios paquistaníes y en una ocasión habló
por teléfono con Hamid Karzai, el actual Presidente. También
organizó varias delegaciones de altos clérigos para consultar
con el líder talibán, el mulá Muhammad Omar, para
tratar de evitar la guerra, según asegura.
Mi consejo fue que Afganistán no tenía el poder para
soportar esta pesada carga, y que si no encontrábamos una solución,
entonces el gobierno de Afganistán caería, afirmó.
Agregó que su misión fracaso, porque era muy difícil
para un país pobre y sin poder como Afganistán llegar a
un entendimiento con una superpotencia a la que describió como
muy apasionada respecto a usar la fuerza.
Los afganos no son los enemigos naturales de EE.UU., aseveró.
Tuvimos este problema extremista, pero la guerra no es la solución
a eso.
Zaeef aseguró que funcionarios estadounidenses y paquistaníes
le ofrecieron incluso dinero en ese tiempo para que rompiera con Omar
y creara su propio partido político moderado. Eso pudo haberlo
salvado de casi cuatro años en prisión, pero dijo que ni
siquiera lo tomó en consideración.

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