elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

EE.UU. libera a la ex voz de los talibanes

Presencia. Era considerado el principal conducto hacia la dirigencia tras el 11–S, pero también como un personaje moderado, a pesar de sus diatribas contra Estados Unidos.


Publicada 22 de octubre 2005, El Diario de Hoy

Nueva vida. Abdul Salam Zaeef ahora vive a costas del Gobierno de Afganistán, con sus dos esposas y ocho hijos. Foto EDH

The New York Times
Carlotta Gall
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

KABUL, Afganistán.- Ha sido una larga jornada para Abdul Salam Zaeef, el ex enviado talibán que se convirtió en uno de los rostros más visibles del gobierno islámico de Afganistán, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU., ofreciendo conferencias en las que defendió la determinación de los talibán de luchar en vez de entregar a Osama bin Laden.

Cuatro años después, gran parte de los cuales permaneció detenido por EE.UU., fue devuelto a Afganistán, un hombre más dócil que ya no usa su título de mulá, sino que viste el grueso turbante de seda negra y la larga barba que son característicos de los talibán.

Zaeef, de 37 años, vivía en Islamabad, la capital de Pakistán, cuando fue arrestado en enero de 2002. Desde entonces, señaló, estuvo detenido en Pakistán, permaneció una semana en la celda de un barco de guerra norteamericano, pasó varios meses en bases aéreas estadounidenses en Afganistán y, finalmente, estuvo más de tres años en el campamento de Bahía de Guantánamo, en Cuba. Fue liberado a principios de este mes.

En una entrevista en una casa de seguridad del gobierno en Kabul, afirmó que sus guardias norteamericanos en Guantánamo le afirmaron que ya no era considerado una amenaza. “Dijeron, ‘no eres culpable, y permanecer en prisión durante tanto tiempo no es correcto’”, comentó.

El principal portavoz del ejército estadounidense en Afganistán, el coronel James Yonts, confirmó que Zaeef fue liberado a principios de octubre.

Stephen Hadley, asesor de seguridad nacional de EE.UU., aseveró que Zaeef fue puesto bajo custodia porque estaba en la lista de terroristas del gobierno. En una sesión informativa ofrecida en Kabul, Hadley dijo que la liberación de Zaeef y otros se decide caso por caso, dependiendo de su papel entre los talibanes, del grado en el que hayan cooperado para poner fin al terrorismo, y del efecto que tendrá se regreso para guiar a otros hacia el proceso de reconciliación.

Sebaghatullah Majodeddi, jefe de la Comisión de Paz y Reconciliación del gobierno afgano, señaló que Zaeef no fue acusado de nada durante su estancia en Guantánamo. “En mi opinión, no había cometido ningún pecado”, manifestó refiriéndose a Zaeef. “Y si fuera culpable, ya pasó tiempo suficiente allí”.

Mojadeddi afirmó que el ejército estadounidense libera gradualmente a los 102 detenidos afganos que aún se encuentran en Guantánamo.

Actualmente, Zaeef vive a costas del gobierno afgano en la capital, donde se reunió con su familia –dos esposas y ocho hijos–, y es protegido por guardias gubernamentales. “Puede permanecer el tiempo que quiera, pero es libre”, aseguró Mojadeddi.

Ministro de Transporte antes de sus dos años como enviado talibán a Pakistán, es uno de los más destacados funcionarios talibán que regresa bajo el programa de reconciliación del gobierno. Otros dos fueron liberados recientemente por los estadounidenses y se postularon al Parlamento.

Vida cotidiana

Zaeef no sabe que hará en el futuro. “Estoy cansado; sólo deseo estar con mi familia y ver a mis hijos”, declaró. Enfatizó que no tiene planes de regresar a su provincia natal, Kandahar, o de ayudar al gobierno a convencer a otros miembros de los talibán a dejar de luchar, aunque respalda este esfuerzo.

En su papel como embajador, era considerado el principal conducto hacia la dirigencia talibán tras el 11 de septiembre, pero también era considerado un personaje moderado, a pesar de sus diatribas diarias en el porche de su embajada, acusando a las fuerzas estadounidenses de genocidio en Afganistán.

Zaeef dijo que, durante ese periodo, permaneció en contacto con funcionarios paquistaníes y en una ocasión habló por teléfono con Hamid Karzai, el actual Presidente. También organizó varias delegaciones de altos clérigos para consultar con el líder talibán, el mulá Muhammad Omar, para tratar de evitar la guerra, según asegura.

“Mi consejo fue que Afganistán no tenía el poder para soportar esta pesada carga, y que si no encontrábamos una solución, entonces el gobierno de Afganistán caería”, afirmó.

Agregó que su misión fracaso, porque era muy difícil para un país pobre y sin poder como Afganistán llegar a un entendimiento con una superpotencia a la que describió como “muy apasionada” respecto a usar la fuerza.

“Los afganos no son los enemigos naturales de EE.UU.”, aseveró. “Tuvimos este problema extremista, pero la guerra no es la solución a eso”.

Zaeef aseguró que funcionarios estadounidenses y paquistaníes le ofrecieron incluso dinero en ese tiempo para que rompiera con Omar y creara su propio partido político moderado. Eso pudo haberlo salvado de casi cuatro años en prisión, pero dijo que ni siquiera lo tomó en consideración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




elsalvador.com WWW