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Morena Azucena
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El Diario de Hoy
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Los sueños de Le Martin, un niño inteligente y con vocación
de poeta, son más que fantásticos.
Su imaginación lo lleva a ponerse un sobrenombre: Íngrimo,
la palabra más triste que halló en el diccionario.
Su hermosa poesía e imaginación es el aura que se respira
en La prodigiosa historia de un poeta cautivo, obra que se estrenó
el jueves en el Teatro Luis Poma.
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| Versos. En la intimidad, Íngrimo recita
su poesía. Foto EDH |
Las actrices de Teatro Estudio de San Salvador: Paola Miranda, Alicia
Chong y Alejandra Nolasco, dan vida a esta historia basada en la novela
Íngrimo escrita por Salarrué.
Todo un mundo
Este montaje es una oportunidad para conocer el legado poco conocido
de Sagatara. Además de entrar en su mundo mágico, nos provee
elementos muy universales.
Así, se aprecia la actuación de Miranda, que con su gracia
infantil hace un cuestionamiento a los patrones de crianza que aún
se mantienen.
El vedar la creatividad y el cultivo de las artes en los pequeños
es una situación muy actual.
Las hostigosas tías Refugio y Regina (Alicia Chong y Alejandra
Nolasco), no son más que el reflejo de una sociedad de doble moral.
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| Insoportables. Las tías ejercen presión
en el niño. Foto EDH |
La principal válvula de escape de Íngrimo, es sin duda,
la poesía. Y en la obra, hay hermosos versos con el sello de Salarrué.
El niño creativo siempre es visto como anormal, incomprendido y
antisistema. Pocas son las personas que le ayudan a sobrellevar la carga
de soledad y angustia, sentimientos que también los experimentan
los infantes.
En la obra, Encarna la empleada doméstica es privilegiada. Pues
ella, conoce el amor que Íngrimo siente por una estrella de Hollywood
hasta la religión que ha inventado: el tabú, que predica
creer en la nada.
Los elementos musicales, iluminación y de vestuario son justos.
Y de esto se percató Ovidio Herrador, un espectador que quedó
conmovido por la triste historia del más triste: Íngrimo.

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