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| Optimistas. Los agentes aceptaron los exámenes
pedidos. Foto EDH |
Marlon Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Y al que salga negativo, le van a aumentar, preguntó
sonriente un policía sonsonateco cuando le pidieron que soplara
una boquilla para efectuarle una prueba y verificar si había ingerido
licor.
Hubo mucho optimismo entre los agentes de la delegación centro
y de las Patrullas de Intervención Policial de la cabecera departamental,
cuando les indicaron que se someterían a pruebas de alcoholemia
supervisadas por la Inspectoría General del cuerpo de seguridad.
La operación fue dirigida por el licenciado Omar Lizama, director
occidental de la Inspectoría.
Las pruebas se realizan de forma sorpresiva en diferentes puntos del país,
para verificar que los policías desarrollen su labor sin ser afectados
por el consumo de licor o drogas.
El más reciente operativo similar se efectuó en Santa Ana.
Fueron 137 agentes los que se sometieron a la prueba y ninguno dio positivo.
A diferencia de las pruebas que se hacen a los motoristas, que permiten
cierto nivel de consumo de licor, a los policías debe dar cero
para que puedan aprobarlo.
De lo contrario se exponen a someterse a un proceso disciplinario que
puede llegar a la destitución, si el consumo de estimulantes persiste.

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