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Eduardo Torres*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
De trascendental importancia fue para Guatemala, El Salvador, Honduras,
Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana, la visita a la región
del secretario de Comercio de los Estados Unidos, Carlos Gutiérrez.
En primer lugar, porque se le puso oficialmente fecha a la entrada en
vigencia del Tratado de Libre Comercio con la sociedad más rica
del mundo: 1 de enero de 2006.
Con lo cual, latinos para variar, pues tendremos ahora que acelerar el
paso para retomar y cumplir la agenda pendiente para la entrada en vigencia
del TLC, ya que a 70 días plazo de la histórica fecha, como
región, parecería que el efecto del día a día
nos habría hecho, por ratos, perder el orden de prioridades.
El objetivo central que a este momento deberíamos tener los países
centroamericanos es aprovechar las oportunidades que traerá el
CAFTA e ir así, gradualmente, erradicando la pobreza. Logrando
mayor estabilidad.
En segundo lugar, porque, según cifras del Banco Mundial, mencionadas
ayer por el secretario Gutiérrez en una presentación ante
empresarios, los países que logran acuerdos comerciales y apuestan
por ellos logran crecimientos adicionales en su Producto Interno Bruto
(PIB).
Centroamérica tendría un 0.6% del PIB más (adicional),
como resultado del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, eso
significaría que ayudaríamos a medio millón de centroamericanos
para 2010 y los sacaríamos de la pobreza, indicó.
Porque, que se sepa, no existen en economía ni fórmulas
mágicas ni almuerzos gratis.
Clarísimo fue entonces el mensaje del secretario de Comercio de
los Estados Unidos: Vía generación de empleos, CAFTA es
la mejor política que existe para combatir la pobreza. Quienes
duden de ello ojalá pongan atención el próximo mes
a los mensajes que durante su presentación ante el Encuentro Nacional
de Empresarios (Enade), nos brinde el ex Presidente del Gobierno español,
don José María Aznar.
Y es que como hacía referencia ayer el editorial de este periódico,
es una falacia de la izquierda el que vivamos en un lugar donde los ricos
son cada vez más ricos y los pobres, más pobres. Mismo
argumento que le atribuye a la globalización la izquierda internacional.
Por si algunos no lo saben agrega textualmente el editorial,
la idea viene de Carlos Marx, pero fue pulverizada por Boehm-Bawerk hace
más de 130 años.
Lo que la región necesita, por sobre todas las cosas, es generación
de riqueza, y el CAFTA/DR es el instrumento que nos ofrece las mejores
oportunidades para ello. O de tener alguien bajo el brazo otro proyecto
más eficaz para la consecución de tal fin, pues, ¿por
qué no lo ha sacado todavía?
Ciertamente, el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos es más
que un acuerdo comercial con la única superpotencia en el mundo.
En el contexto de la guerra global contra el terrorismo, el CAFTA es también
una unión de países seguros, de vecinos confiables.
No parecería haber sido fruto de la casualidad el que ante una
pregunta de un periodista, respondiera el secretario Gutiérrez
sobre cadenas del crimen que, si bien existen en todo el mundo, hay que
ponerles atención en Centro América, dentro de la agenda
del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.
Políticamente, el CAFTA nos posiciona aún más como
sociedad democrática, en favor de la libertad en su más
amplia acepción. Dentro de las tendencias existentes en la América
Latina de hoy, pues nos orienta más hacia el norte. Además,
fortalece el vínculo con nuestros hermanos cercanos, residentes
en los Estados Unidos. La fortaleza y sensibilidad de este cordón
umbilical, pues como que parecería haber quedado reflejado durante
la campaña electoral de 2004.
De trascendental importancia fue entonces la visita del secretario de
Comercio de los Estados Unidos, Carlos Gutiérrez. Por sobre todos
los tópicos anteriormente mencionados, la visita del miembro del
gabinete del Presidente Bush me hizo recordar, a nivel personal, la fe,
esperanza y el enorme esfuerzo realizado por tantas personas, de diferente
índole, para llegar al momento en que nos encontramos hoy. La mejor
noticia es que, aunque poco, existe todavía el tiempo necesario
para estar debidamente preparados para el 1 de enero de 2006.
¡En nosotros está!
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

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