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| Nohemy, salvadoreña, en el mercado en
Belmopán. Foto
EDH |
Texto y Fotos: Leyre Ventas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Belice es el segundo país más salvadoreñizado del
mundotras El Salvador, por si aclarar obviedades fuera necesario.
Pero eso, como su historia, la ensalada humana que resulta en esa nación
y una florida lista de curiosidades, es un enigma para los salvadoreños
que habitan tierras patrias.
Y más llamativo resulta que los propios emigrados desconozcan la
magnitud de la diáspora.
Como Nohemy Henríquez , quien abre los ojos como platos al percatarse
de que su habemos muchos salvadoreños acá dista
ceros de los 30 mil connacionales que cuenta el embajador de El Salvador
en Belice, Manuel Antonio Vásquez Meza.
Nohemy dejó atrás su cantón del Puerto de La Libertad
en el 85, porque la guerra se puso bien fea, y se estableció
en Belmopán, la capital administrativa del país caribeño.
Tras años de vendedora informal, hoy es el corazón capitalino
testigo diario de su progresar.
En un espacio que sólo el nombre comparte con el salvadoreño
mercado centralel beliceño se limita a una hilera de 12 ventas,
Nohemy regenta un puesto de frutas y verduras. Con los ahorros se hizo
de un terrenito en Armeniaa 15 millas de Belmopán,
y garantizó una carrera para su hijo mayor en la University of
Belize (UB).
Éste, su hermano menor, Nohemy y cinco de sus compañeros
de jornada los representa un mismo porcentaje; el vertido por el embajador
Vásquez: el 9.5% de los habitantes de este país son
salvadoreños.
Quien lleva en el sillón consular los últimos cinco años,
calcula en 30 mil los compatriotas que habitan Belice. La población
total es, según el último censo, de 239 mil.
En este caso calcularequivale a especular, o simplemente creer, ya que
al preguntársele por cifras concretas, Vásquez responde
con un ahí sí me fregó, y es una
buena pregunta, seguido de ni migración tiene el dato
de cuántos de l total son ciudadanos; se presume que por 10 mil
ha de andar, digo yo....
Pero en algo se equivoca el embajador: los servicios de extranjería
beliceños sí poseen ciertos números, aunque incompletos.
Y según las facilitadas por el Oficial de Investigaciones de Inmigration
& Nationality Services, Mario Arzú, un funcionario de piel
negra y nulo conocimiento del españoles el inglés
el idioma oficial del país son cinco mil 970 los guanacos
con estatus migratorio regular: los 563 que han obtenido la residencia
permanente a partir de 1995, los tres mil 102 nacionalizados en el mismo
período, y aquellos dos mil 305 que llegaron como refugiados en
los 80 y consiguieron los papeles en 1999 bajo el Programa Amnistía.
Salvando abismos entre las palabras del embajador y las propias, Arzú
completa las estadísticas con un comentario: los indocumentados
siguen entrando cada día, recuerde que la frontera con Guatemala
es muy extensa266 kilómetros y no la podemos controlar
toda. Además, hay quien lleva años residiendo en el
país pero jamás realizó trámite alguno.
El empleado migratorio asegura que los salvadoreños ilegales sextuplican
los regulares. Hecha la multiplicación, resultan 35 mil 820 los
sin papeles.
Así, con esos cálculos como base (41 mil 790 sumarían
salvadoreños legales e irregulares), más del 17% de la población
de Belice es de origen guanaco. Con los del embajador, el 12.5%. En ambos
casos, los salvadoreños seguirían a los criollos, que con
el 30% figuran como el grupo étnico más prominente del país
caribeño; muy por encima además de los garífunas,
que conforman el 6.6%, o los chinos y taiwaneses, que con unos seis mil
inmigrantes apenas superan el 2% de la población de esa nación.
Bajo otros parámetros, y volviendo para el caso a la afirmación
de la primera línea, Belice es el país con mayor proporción
de población salvadoreña, dejando atrás a los EE.UU.,
el principal destino migratorio de los connacionales.
Los cerca de dos millones repartidos por dicho territorio son insignificantes
comparando con la población total.
Panorama general
Entre el desconocimiento y el saber equivocado se sitúa Belice,
y la escasez de estadísticas que soporten las afirmaciones vuelve
complicado el llegar a desmontar mitos.
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| Anselma llegó a Belmopán como
refugiada de la guerra, con las manos vacías, y
construyó su hogar en Las Flores. Foto
EDH |
En esa línea, el embajador Vásquez prefiere pintar un panorama
general de la comunidad salvadoreña en el país: los primeros
llegaron en los 80, en el tiempo de la guerra, así que ya hay segundas
y terceras generaciones; muchos son agricultores aunque también
hay obreros de la construcción, propietaros de negocios como ferreterías
o distribuidoras de medicinas; policías y soldados.
Hasta hay un mariachi salvadoreño que de día se dedica
a la agricultura, aporta como curiosidad. El único local
de diversión nocturna de Belmopán, la capital, se llama
La Cabaña y es propiedad de un salvadoreño. Lo que
todavía no tenemos es representación en el Gobierno,
se lamenta.
El grupo étnico criollo domina los altos cargos públicos,
salvo el de primer ministro, puesto ocupado por Said Musa, de origen libanés.
Así como en el mundo, los salvadoreños en Belice están
diseminados a lo largo y ancho del país: en los beneficios de caña
en el centro, en Corozal, en Dangriga, en Belize City, en la producción
de cítricos en Toledo; o al sur, dedicados a la ganadería
o a los cultivos de tomates, chiles, entre otros.
Perfiles guanacos
Jonás Velásquez regenta una miscelánea en el barrio
San Martín, considerado asentamiento de centroamericanos, y a su
vez es accionista de un servicio turístico dirigido a compatriotas.
En Las Flores, comunidad mayoritariamente salvadoreñatodos
somos guanacos acá, salvo dos familias chapinas que viven allá
al sur, María Liliana vende tamales y pupusas a sus
vecinos.
Ana Cal, quien llegó a Cayo San Pedro en el vientre de su madre
hace ya 25 años, tampoco quiso olvidarse de la gastronomía
patria. En el Dianita´s, sirve desayunos típicos a base de
frijoles, huevos, queso, crema.
Su compatriota Yolanda Salazar oficia bodas civiles entre aquellos que
escogen el paraíso turístico para casarse. Asimismo, José
Antonio Ventura es dueño de un negocio de recambios mecánicos,
mientras su hija gerencia un renta autos.
Por lo tanto, no todos los salvadoreños en Belice se dedican a
la agricultura o a la venta. Un mito menos, y otro más: ¿conforman
realmente la comunidad de inmigrantes más peligrosa?
Tranquilidad
Estadísticas de ese tipo no manejamos en la embajada, pero
de lo que sí estoy seguro es de que la delincuencia no es preocupante,
opina el embajador Vásquez, y se explica: acá no existe
la efervescencia de San Salvador. Además, ningún diario
ha reportado jamás caso alguno vinculado a las pandillas.
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Pero el representante consular no es el único que queda debiendo
cifras de incidencia criminal.
La propia policía beliceña carece de registros por áreas,
de forma que se pueda sustentar la creencia de que los barrios de salvadoreños
son los más peligrosos de Belmopán o, al contrario, tacharla
de cuento chino.
Así que a falta de informaciones más científicas,
mandan las impresiones: niños que pasean en la calle horas después
de anochecer, bicicletas parqueadas sin candadoson el medio de transporte
más común, puertas abiertas, negocios sin vigilantes.
Se desconoce el alambre razor en las ventanas y no hay en Belmopán
semáforos con mendigos..
El silencio, perturbador para cualquiera que acostumbre a sortear ventas
y buses en el centro de San Salvador, acompaña el recorrido desde
el mercado hasta la tienda de Jonás, El Gordo.Todo
ello hace al visitante de Belmopán percibir la ciudad confiable.
Integrados
Las leyendas en torno a la comunidad se suceden sin fin y el embajador
Vásquez las acuña: el salvadoreño es el sustento
de la economía beliceña. Desconoce el aporte de dicha
población al Producto Interno Bruto de Belice: no lo puedo
respaldar, pero así lo manifiestan los ministros.
Y, efectivamente, así lo confirma el Ministro de Asuntos Exteriores,
Godfrey Smith; al estilo consular, sin datos como sustento.
Este criollo mestizo (el 40% de los criollos son mestizos, color café
con leche) que ocupa el máximo puesto del ministerio, comenta que
la salvadoreña es una comunidad relevante para Belice.
Primero para la s finanzas nacionales, por ser productiva. Eso se
nota en una economía tan pequeña como la de Belice.
Trata de convencer: no hay industrias, por lo que el mayor ingreso para
el país es la agricultura, las explotaciones de caña, las
bananeras.
Y también por favorecer la gobernabilidad, ya que al contrario
que otros grupos étnicos igualmente productivoslos menonitas,
los salvadoreños se han integrado perfectamente: se han casado
con beliceños, han conformado familias, los hijos acuden a clases
junto con niños de otros grupos raciales.
Dispersión
Para Orlando Portillo, ese es precisamente el mayor problema de los salvadoreños
en Belice: no el desempleo o la violencia, lo peor es que estamos
demasiado dispersos.
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Quien introdujera en la enseñanza primaria los seis libros de
español con los que los niños beliceños aprenden
la segunda lengua, trata de solventar el inconveniente y llama a sus compatriotas
a organizarse: así manejaríamos un sólo discurso
y podríamos ejercer mayor presión a la hora de las reivindicaciones,
alenta.
A estas alturas de la campaña particular, unos 700 convencidos
de Valle de Paz, Las Flores, San Martín, Salvapán, El Cayo
y Santa Elena comunidades de salvadoreños en Belmopán
están dispuestos a aportar una cuota mensual a modo que exista
la Organización Beliceña de Salvadoreños (Obesal).
Se encuentran a la espera de la personería jurídicalos
estatutos ya están, para comenzar a materializar los beneficios
que contemplaron para corto, mediano y largo plazo. Entre los más
urgentes se encuentran la asesoría legal para trámites migratorios,
información sobre asistencia médica en El Salvador y repatriación
de restos mortales y de indocumentados.
Todas son labores que corresponden a la embajada, pero creo que
no se llevan a cabo bien, explica Portillo.
No obstante, las motivaciones que llevaron a asociarse por primera vez
a los salvadoreños en Belice fueron otras.
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| El Cayo San Pedro es el destino turístico por excelencia
de la nación centroamericana. |
A raíz del terremoto que sacudió El Salvador el 13 de enero
y 13 de febrero de 2001, Raúl Pérez, residente de Cayo San
Pedro, decidió regresar a la patria poco visitada para recoger
a sus familiares. Varios connacionales de la isla pensaron aprovechar
el viaje de éste para enviar un donativo.
Julio Aguilar, Ricardo Molina, Raúl Pérez y José
Antonio Ventura, hoy miembros de la Comunidad Salvadoreña de San
Pedro, solicitaron colaboración a la alcaldía municipal,
el Club de Leones de la isla y Radio Arrecife para realizar una radiotón.
Con la actividad, que se desarrolló el 12 y 13 de febrero, se recolectaron
21 mil dólares en efectivo y varios donativos en especie.
Visto el poder de convocatoria, los responsables de la iniciativa
decidimos conformar la asociación, explica Raúl Pérez,
el eterno presidente.
Desde entonces la agrupación ha actuado de similar manera, puntualmente,
recolectando dinero para emergencias. Y no siempre para casos en los que
el p ueblo salvadoreño resulta afectado. Lo último: un almuerzo
en beneficio de las víctimas del huracán Katrina en EEUU.
Ambas sociedadesla de Belmopán y la del Cayo resultan,
pues, desde la fundación y por definición, distintas. También
en lo que a las relaciones con la embajada respecta los vínculos
difieren: tenemos toda la colaboración y apoyo personal del
señor embajador, informa el secretario sampedrano José
Antonio Ventura.
Básico y curiosidades
Extensión: 22, 965 km2
Población: 239,000
Capital: Belmopán
Idioma oficial: inglés
Otros idiomas: español (15%), garífuna, maya, alemán
bajo (menonitas).
Moneda:
dólar beliceño (bz$).
Sistema de gobierno: monarquía parlamentaria desde 1981.
Clima: subtropical
Temperatura promedio: 26 grados centígrados (79F).
Miembro de: Caricom, OEA, ONU y Commonweath.
Tras ser primero colonia española y luego británica, desde
1862, la antigua Honduras Británica se vuelve un país independiente
el 21 de marzo de 1981.
Ese mismo año Belice forma parte de la Mancomunidad Británica
de Naciones (la Commonweath), asociación de 53 países que
tienen lazos históricos con Gran Bretaña, y cuya cabeza
es la reina Isabel II del Reino Unido.
El financiamiento de la organización proviene de los gobiernos
participantes, con una cuota calculada a partir de su producción.
Pero además del aporte económico para su funcionamiento,
la asociación implica para Belice una presencia significativa en
la política interna: la monarca británica es la jefa de
estado, representada por un gobernador general beliceñohoy
Colville Young. Éste elige directamente a uno de los 8 miembros
del parlamento.
A su vez, el principal órgano ejecutivo del gobierno es el gabinete,
liderado por un primer ministro, quien es jefe de gobierno.
Primer acercamiento a salvadoreños en Belice
La edición del 29 de septiembre de Ambergris Today, el diario
local del cayo San Pedro, anunciaba el hermanamiento entre los vecinos
de la isla y los de Antiguo Cuscatlán.
La idea que surgió del encuentro entre la alcaldesa sampedrana,
Elsa Paz, y la cuscatleca, Milagros
Navas, en una visita realizada por la primera a El Salvador hace dos meses,
se firmará el 11 de noviembre, cuando Navas devuelva la visita
a Paz. Según el rotativo, la edil salvadoreña llegará
al cayo acompañada de una comitiva de 75 cuscatlecos.
El intercambio será principalmente cultural, queremos que
los salvadoreños de acá conozcan la forma de vida de sus
compatriotas en Belice, explica Navas. Aunque no descarta para más
a delante compartir visiones entre alcaldías, como el apoyo
a la equidad de género.

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