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| Labor. Las brigadas de rescate aún recorren
las regiones devastadas en busca de víctimas mortales y desaparecidos.
Foto EDH/AP |
El
Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Más de 1,200 niños guatemaltecos quedaron huérfanos
a causa de los estragos de la tormenta Stan, y se prevé que el
número real de muertos no se conozca debido a que la cifra de desaparecidos
es incierta.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estima que el
50 por ciento de la población afectada por las inundaciones en
Guatemala lo forman niños y adolescentes, y de ese total, la Procuraduría
General de la Nación (PGN) considera que 1,200 han quedado en la
orfandad.
De acuerdo con el último informe de la Coordinadora Nacional para
la Reducción de Desastres (Conred), 656 personas perdieron la vida
en aludes e inundaciones por el paso de la tormenta tropical, mientras
que los desaparecidos, oficialmente, suman 830.
La representante de Unicef en Guatemala, Gladyz Acosta, ha pedido al Gobierno
impulsar programas de apoyo psicológico a los menores que han quedado
huérfanos para que superen los traumas provocados por el fenómeno
natural.
Acosta explicó ayer a la prensa que es vital la atención
profesional para los menores que sufrieron la pérdidas de sus padres
y hermanos.
Además, ha solicitado al Gobierno que impulse acciones para prevenir
enfermedades en las regiones que fueron devastadas por la tormenta.
Según el Procurador General de la Nación, Roberto Molina,
estudios preliminares dan cuenta de que unos 1,200 niños habrían
quedado huérfanos, aunque la cifra puede ser mayor, ya que muchos
menores que se encuentran en los albergues desconocen el destino de sus
padres.
La PGN, apoyada por la Procuraduría de Derechos Humanos, realiza
un censo en los más de 700 albergues habilitados por la Conred
para establecer la cantidad exacta de los menores que perdieron a sus
padres.
Según Molina, al terminar el estudio se buscará a familiares
de los niños y si no los encuentran, los menores se quedarán
en hogares de la Procuraduría mientras son dados en adopción.
En alerta
- La Asociación Pediátrica advierte que las consecuencias
para los menores serán
negativas, porque existe riesgo de mortalidad.
- El Ministerio de Salud y Asistencia Social asegura que se mantendrá
una alerta roja en todo el país para establecer cordones
sanitarios y evitar el brote de
epidemias en las zonas afectadas por las lluvias.
- Según informes, decenas de menores en los albergues han comenzado
a sufrir de diarreas y de hongos en la piel.
Traumas afectarían a quienes perdieron a familiares y bienes
Las lluvias que devastaron varias regiones del país la semana
pasada podrían causar problemas emocionales a aquellas personas
que perdieron a familiares o sus bienes, que de no atenderse derivarán
en depresión, sentimientos de dependencia y hasta suicidios, informaron
expertos.
El director del Equipo de Estudios Comunitarios de Acción Psicosocial
Felipe Sarti declaró ayer a la AP que entre la población
afectada se va encontrando un miedo, que es una respuesta normal
a lo que les tocó vivir... sentimientos de tristeza, desesperanza.
También hay así como cóleras, frustraciones,
algún sentimiento de culpa porque yo me salvé pero otra
parte de mi familia no.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres informó
en un comunicado que a causa de esas emociones la población puede
sufrir dolor de cabeza o cuerpo, pesadillas, temblores, palpitaciones
y el sentimiento de que ya no puede más.
Sarti manifestó que si no se atienden esos sentimientos y
la gente no tiene posibilidad de platicarlo y recibir orientación,
pueden provocar mucha tristeza y depresión que, si es muy grande,
la persona ve un futuro tan incierto y negro que pudiera decidir suicidarse.
Explicó que hasta la convivencia prolongada en ese ambiente
hace que haya molestias entre la gente, por eso es importante la intervención
de expertos en los albergues, para que los evacuados tengan una
actitud positiva y de colaboración mutua.

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