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El mercado de la hamburguesa musulmana

Productos. Ofrecen la misma comida que otros restaurantes de EE.UU.


Publicada 10 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Trabajo. Las mujeres musulmanas tienen que laborar guardando la tradición. El viernes abren más tarde por ser el día de la oración.


The New York Times
Craig S. Smith
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Francia. Faiza Guenineche se apretujaba junto a dos amigos en el cubículo de un restaurante de comida rápida frente a su escuela, hace unos días, comiendo dos pastelillos de carne, salsa especial, queso, y verduras en vinagre y cebolla sobre un bollo de semillas de ajonjolí.

Pero este no es el McDonald's en el que ella y sus amigos solían comer. Este es Burger King musulmán, un clon de comida rápida con una importante diferencia: Es halal, o permitida, y sirve hamburguesas y papas fritas conforme a las leyes dietéticas musulmanas.

“Solía ir a McDonald's una vez a la semana, pero todo lo que podía comer era el emparedado Filet-O-Fish”, dijo Guenineche, una elegante joven franco-argelina con pantalones de mezclilla con la cintura baja y un apretado top, quien, a pesar de llevar su largo cabello suelto, solamente como halal. “Ahora vengo aquí”.

Desde hace mucho, las cadenas estadounidenses de restaurantes de comida rápida han adaptado sus menús a los gustos y hábitos locales en todo el mundo, pero un mercado al que no han podido penetrar es la creciente población musulmana en Europa, con cinco millones de personas tan sólo en Francia. Los musulmanes practicantes en Europa han tenido que abrirse camino en un mundo cargado de embutidos de carne de cerdo y ensangrentados bisteces, optando por tomar sus alimentos fuera de casa en el ocasional expendio de brochetas.

Cambio


Ahora, existe Beurger King Musulmán, cuyo nombre es un juego de palabras basado en la famosa cadena de hamburguesas y la jerga francesa “beur”, que significa “árabe”. El logotipo del restaurante es un globo rodeado por un anillo de Borgoña y el mundo árabe cubierto por las letras BKM, que también son las iniciales de los tres fundadores del restaurante, Morad, Benhamida, Abdelmalik Khiter y Majid Mokkedem.

Este es el más reciente indicio de que la población musulmana de Francia, en su mayor parte inmigrantes de segunda generación nacidos en el país, se está organizando. “En Faim!”, dice la portada del menú del restaurante, un juego de palabras que significa “¡Hambriento!”, pero suena como “¡Por Fin!”

Cultura. Los alimentos que venden son regidos por las leyes dietéticas musulmanas.

Han habido otros intentos por servir comida rápida estilo occidental pero halal. Un restaurante llamado MkHalal sirve hamburguesas halal desde hace años en las afueras de la ciudad francesa de Lyon, y un británico secretario de Pakistán abrió una serie de puestos de emparedados de gallina halal en Gran Bretaña y Francia.

Pero Beurger King Musulmán tiene la apariencia y el ambiente de la gran cadena multinacional de restaurantes con la que quiere competir.

“Estamos jugando en las grandes ligas”, afirmó Hakim Badaoui, de 37 años, gerente del restaurante de Clichy-sous-Bouis, y agregó que la compañía cuenta ya con 30 posibles franquicias en espera, la mayor parte en Francia.

Los propietarios trabajan en un segundo establecimiento que será del doble del tamaño que el primero, y tendrá una ventana para pedir desde el automóvil.

Detrás del mostrador, varias mujeres con velos, vestidas con camisas de Borgoña con el cuello amarillo, y el logotipo en la espalda, colocan las papas fritas en contenedores de papel y empacan hamburguesas humeantes en cajas, mientras una película acerca de la vida del profeta Mahoma es proyectada en una televisión de pantalla plana sobre sus cabezas.

“¿Qué nos exige tu religión, emir?”, pregunta un hombre barbado a una banda de árabes del desierto en la pantalla. “Nos exige que creamos en un solo Dios”, responde uno de ellos.
La caja registradora muestra brillante la palabra árabe “Salamalekum”, que significa “La Paz Sea Contigo”, después de cada venta.

Tradición


Sabah Kilijanski, con su rostro redondo enmarcado por un velo color crema, se encontraba sentada con sus dos hijos. Comía una Cheesburger de Doble Koull (un juego de palabras basada en la jerga estadounidense “cool”, y en la palabra árabe “comer”).

“Me siento a gusto aquí, porque llevo un velo”, dijo mientras su bebé de brazos, Adam, miraba su colorida caja de almuerzo para niños, decorada con la caricatura de un payaso. Los almuerzos incluyen brillantes juguetes de plástico, igual que los en McDonald's.

Comentó que también la hacía sentirse feliz ver a mujeres con velo trabajando. Los velos musulmanes están prohibidos en las escuelas públicas francesas, y las mujeres que trabajan para el gobierno no tienen permitido usarlos en el trabajo, siguiendo la teoría de que los símbolos religiosos evidentes causan divisiones. Muchas empresas privadas también evitan contratar a mujeres con velo, lo que dificulta a las fieles musulmanas encontrar empleo.

El restaurante tiene muchos otros pequeños detalles destinados a hacer que los árabes franceses se sientan en casa, desde la letra de estilo árabe en el menú hasta sanitarios con mangueras para las personas no acostumbradas a usar papel. El restaurante permanece abierto desde las 11:00 de la mañana hasta las 11:30 de la tarde, todos los días excepto los viernes, el día musulmán para orar, cuando inicia sus servicios a las 4:00 de la tarde y cierra a la medianoche.

Lo más importante de todo es que el restaurante se adhiere estrictamente a las leyes dietéticas musulmanas, que prohíben el consumo de alcohol o sangre, así como, desde luego, carne de cerdo. El tocino en las quesoburguesas del restaurante está hecho de pavo asado.

Toda la carne usada en el establecimiento proviene de animales sacrificados conforme a rituales islámicos y colgados cabeza abajo para desangrarlos, antes de cortarlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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