 |
|
Riesgo. La familia Morales se salvó del terremoto de 1986,
pero ahora temen el efecto de los constantes derrumbes. Foto:
EDH/Óscar pÁyes
|
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Hoy se cumplen 19 años del trágico terremoto de 7.5 grados
en la escala de Richter, el cual se produjo el 10 de octubre de 1986,
justo cuando el reloj marcaba las 11:50 de la mañana.
El sismo dejó un saldo de más de un millar de personas fallecidas,
un centenar de desaparecidos, 10 mil heridos y 15 mil damnificados.
Daniel Macario Morales, de 62 años, recuerda como si fuera ayer
la angustia que vivió en la comunidad Modelo II, de San Jacinto,
una de las zonas más afectadas, pues por ahí pasó
una falla.
Las
imágenes de aquel 10 de octubre
Era la hora del almuerzo cuando un poderoso terremoto devastó
barrios y colonias capitalinas. El epicentro del fenómeno natural
se ubicó en la zona de Los Planes de Renderos. |
 |
| Valor
. Los cuerpos de socorro y muchos voluntarios se entregaron en cuerpo
y alma en labores de rescate. |
 |
| Daños.
El Edificio Rubén Darío se desplomó, sepultando
la vida de muchas personas que ahí trabajaban. |
 |
| Una
señal . La imagen del Divino Salvador del Mundo rodó
por el suelo. Para muchos fue un mensaje de Dios. |
Me impresioné al ver la casa completamente destruida, pero
me sentí peor cuando me di cuenta que mi sobrina Lilian Morales,
de 10 años, había muerto aplastada por una pared,
dice don Daniel.
Su hija Julia Janet Morales, quien en aquel entonces tenía cinco
años, asegura que ella también es una sobreviviente, porque
ese día se estaba bañando en el río que está
junto a la comunidad, cuando de repente se le vino todo encima.
Salí arañando, agarrandome de todo lo que podía.
Creo que estoy viva de milagro, dice la joven de 23 años,
quien ahora la vida le ha permitido ser madre de dos niñas.
Los Morales son parte de las 300 familias que fueron reubicadas en aquel
terreno de San Marcos, que fue bautizado por los mismos damnificados como
Colonia 10 de Octubre , en recuerdo al trágico día.
Durante muchos meses los afectados pasaron viviendo en champas de plástico
y cartón en una zona verde de la Autopista a Comalapa.
Pero luego les construyeron champas de lámina, en donde años
después edificaron viviendas mixtas, pero con ayuda internacional.
El temor de vivir un drama igual al de hace 19 años, está
siempre constante en los habitantes, ya que el asentamiento habitacional
fue ubicado en una zona de alto riesgo.
La semana pasada los Morales se salvaron de otra tragedia, cuando un
talud de tierra se desprendió y cayó en el patio de su casa.
Los daños sólo fueron materiales.

|