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| Peculiar. Alzando su brazo izquierdo caracterizaba
uno de sus típicos movimientos del vallenato. Hizo vibrar la
Feria. Foto EDH/Oscar
Payes |
Leticia Serrano
letyserrano@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El son de la melodía Déjame entrar, del álbum que
lleva su mismo nombre, provocó que el amarillo, azul y rojo de
la bandera de Colombia ondeara entre los espectadores. Los colombianos
marcaron presencia.
Se remontaron a sus orígenes al escuchar los éxitos de su
compatriota. Carlos Vives los hizo bailar en el Anfiteatro de la Feria
Internacional, el sábado, con El rock de mi Pueblo.
No sólo entraron en su mirada, también lo deleitaron moviendo
sus cuerpos enloquecidos al compás de los sonidos rápidos
de los instrumentos que dan vida al vallenato: la guarracha, las maracas,
el acordeón, los timbales y la armónica.
Esta última resonó de forma melódica cuando el colombiano
interpretó el Rock de mi Pueblo, una de las nueve canciones de
su última producción que interpretó.
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| Los colombianos Consuelo González y Luis
Palacios. Foto EDH/Oscar
Payes |
Esa combinación del rock con la cumbia fue bien acogido por el
público, pero fueron Quiero verte sonreír y La tierra del
olvido las que sacudieron los esqueletos de los presentes.
Orgullosos
Luis Palacios y Consuelo González, acompañados de ocho colombianos
más, se hicieron sentir en el anfiteatro. Son de Santa Marta, del
departamento de Magdalena, en Colombia, el lugar de origen de Vives.
Todo lo que toque se oye bien, pero el vallenato era mejor,
expresó Palacios emocionado. Mientras sonaba la Fruta Fresca, el
sudamericano agregó: Me gusta la frescura con la que se maneja
en el escenario.
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| La zona general se convirtió en una pista
de baile. Foto EDH/Oscar
Payes |
Al interpretar Pa mayte, Vives soltó la guitarra y se lanzó
al suelo para ponerse un chalín de manta.
Estoy cubierto del cariño de mi pueblo, exclamó
a la vez que se cobijaba con la bandera que sus connacionales, de la zona
vip, le lanzaron.
Al sonar los acordes de Carito del álbum Déjame Entrar,
María Mejía, de 50 años, afirmó: Tiene
mucha vitalidad y mucha energía.
La última que bailaron los fanáticos fue La tierra del olvido.
Luego Vives entró a la casa de pueblo en el escenario y fue el
acordeoneonista Egidio Cuadrado y La Provincia quienes se despidieron.

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