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Palabras
Sé feliz con lo que tienes

Cualquiera, creemos, es feliz con lo que tiene. Aunque en la realidad no siempre es así.

Publicada 10 de octubre 2005, El Diario de Hoy



Carlos Balaguer
palabrasbalaguer@gmail.com
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Porque muchos, lamentablemente, no reconocemos lo que hemos logrado u obtenido de la vida. Vanidad, ceguera, usura espiritual, gula de los sentidos, insensatez... Tal vez falta de dulzura en el alma.

El canario es feliz de volar, de poseer los aires, como no siempre lo es el viajero de un Air Bus. Los peces son dichosos en sus mares profundos y azules, buscando la misma felicidad del turista de cruceros. Los enamorados son felices de poseer el amor y la pasión. El violinista, de tener su violín y el pentagrama de sus sueños.

El niño es feliz cuando eleva sus cometas y coloridos dragones. Los potros salvajes, de trotar libres en la llanura. Las laboriosas abejas, de volar entre las flores de la primavera. Los que perdieron la visión de sus ojos, de volver a ver. Quienes perdieron sus sueños de volver a alcanzarlos. En fin, cada quien inventa su felicidad o reconoce las razones simples y humanas para encontrarla.

Sé feliz, pues, con lo que tienes y no con lo que no tienes. Si puedo andar los caminos del alba en busca de mis sueños, no seré infeliz por no surcar los aires como el cóndor. Simplemente, el ave de presa irá tras su destino y yo tras el mío. Ama, pues, tu destino, como el cóndor ama sus montes en las alturas. Ama tus montes interiores, tu humilde gloria.



DÍA A DÍA

La deforestación

Hay dos conclusiones más en esto de las inundaciones: Uno, que se inundan las ciudades y los ríos crecen a raudales, a causa de la deforestación. Con la reforma agraria y los repartos de tierra “a los combatientes” han cortado cuanto árbol y arbusto existe para venderlo como leña, dejando desnuda la campiña y provocando que el agua corra incontenible.

Dos, que es una tragedia perder toda esa agua, que en gran parte tendría que recogerse en reservorios para abastecerla a la población, para regar, para lavar y para criar peces mejorando la dieta de la gente. Hay dinero para que Juana de Arco ande persiguiendo y dando garrotazos a los comerciantes, pero no para embalsar el agua y mejorar su consumo en ciudades y zonas rurales. Como nos dicen los técnicos israelitas que nos visitan, ¡qué diéramos por tener estos niveles de lluvia en nuestro desértico país!



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