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Una noche con Diego

Le contamos todos los detalles del programa La Noche del 10, que muestra a un Maradona que juega al fútbol, canta, baila y hace de entrevistador


Publicada 10 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

¡Bárbaro! Maradona sigue impresionando. Ha logrado llegar a los gustos de su hinchada. En la fotografía baila con Xuxa. Foto Archivo



En Buenos Aires
Claudio Martínez
Enviado Especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Sonríe. No deja un segundo de sonreír. La dentadura perfecta, blanca y reluciente como en una publicidad de pasta dental, es captada por enésima vez por una de las doce cámaras de La Noche del Diez, programa que conduce, en vivo, todos los lunes por el Canal 13 argentino y que se ha convertido en la sensación de la televisión local.

Sonríe. Sigue sonriendo, incluso cuando el corte comercial le da un pequeño respiro a las maratónicas dos horas y media que dura el show. Aprovecha esa tregua para secarse el sudor que provocan esas luces asesinas del estudio de grabación.

Nada lo perturba. Ni siquiera la lógica tensión que significa conducir un programa en vivo, donde no hay posibilidad de enmendar errores ni repetir escenas fallidas.

Para evitar el ridículo, aquí sólo vale el oficio y la experiencia, dos aptitudes que Diego Maradona no tiene en esta profesión. Pero con su espontaneidad ha logrado salir airoso del desafío, al punto de que llegó a su séptimo programa de las 13 entregas pautadas sin haber hecho ningún papelón en cámara.

Este Maradona es otro. Se le ve a simple vista. Sus ojos ya no tienen la furia que mostró cuando festejó su gol a Grecia en el Mundial 94. Ahora parece sensible a los afectos. Se emociona. Llora. Se seca las lágrimas y vuelve a llorar. Cualquier cosa lo conmueve, empezando por sus dos hijas. “Ahora ellas son mis drogas”, no se cansa de repetir.

Reivindicación

Dice que quiere recuperar el tiempo perdido, si es que eso es posible, y ser un buen padre, incluso con gestos insospechados en el antiguo Maradona. Él mismo cuenta que hace unos días madrugó —a Diego siempre le gustó dormir hasta tarde— para llevar a Giannina al colegio. “Papi, ¿estás bien?”, le preguntó su hija.

Recuerdito. “El Pelusa” le firma un autógrafo al ex campeón mundial de ajedrez Anatoly Karpov. Foto Archivo

La Noche del Diez se realiza en un estudio de 1,000 metros cuadrados ubicado en Martínez, una ciudad a 18 kilómetros de Buenos Aires. Nadie se atreve a calcular cuánto gastan en producción, pero sí aclaran que entre el costoso decorado está la pantalla más grande de Sudamérica, un panel de 6.4 por 4 metros que pesa 4 toneladas.

Diego llega con tiempo suficiente como para ensayar algunas de las escenas y coordinar otras con Sergio Goycochea, aquel portero atajapenales de Italia 90 que le ayuda a conducir. Dicen que Goyco, como se le conoce en el mundo del fútbol, fue el ideólogo del programa y también el encargado de convencer a Maradona. Antes de ingresar a su vestuario, donde le tienen preparados caldos, saluda a cada uno de los técnicos, iluminadores y sonidistas. “¿Qué hacés, fiera?”, dice.

Estrecha manos, comparte abrazos, agita sus brazos para aquí y para allá. Lleva apenas horas en Argentina, ya que todas las semanas, entre jueves y domingos, debe estar en Roma para grabar el Bailando con las estrellas, un reality show de la RAI, el más visto en Italia, donde demuestra sus habilidades como bailarín junto a la joven italiana Angela Pánico. El único problema de tanto ir y venir es que a veces a Diego se le escapan algunas palabras en italiano en su programa argentino, pero reacciona y rápido se corrige a sí mismo.

La base en que descansa Diego

Cuando irrumpe en escena, alrededor de las 10:05 de la noche (hora de Argentina), la tribuna (300 personas que participan en juegos y sorteos) estalla en aplausos.
Los más efusivos siempre son doña Tota y don Diego, sus padres, aunque esta vez (en la séptima entrega de su programa) no pudieron llegar por un problema que su papá tiene en la pierna y le impide caminar. En la primera fila están Dalma y Giannina, sus nenas, y Claudia, su ex esposa, quien es la productora general del programa.

Inolvidable. El encuentro de Maradona con Pelé impactó. Foto Archivo

Claudia elige y convence a los invitados, lleva a Diego en su carro cuando graban en exteriores, lo llama a su celular todos los martes (cuando está en Italia) para informarle qué rating tuvieron.

En otras palabras, hace la función que hasta hace poco tenía Guillermo Cóppola, su polémico representante al que Diego le cuestiona su honorabilidad.

Diego no se olvida de Cóppola y cada lunes, ante una audiencia que llegó a superar los 15 millones de espectadores, le lanza algunos dardos envenenados, sin perder la sonrisa.

Para todos


A pesar de ser conducido por un ex futbolista y de tener constantes guiños deportivos, La Noche del Diez no es sólo para hombres. Más de la mitad de la audiencia pertenece al sector femenino, y ahí también se ve la mano de Claudia, que no tendrá “la mano de Dios” pero es efectiva.

La presencia de cantantes como Ricardo Arjona, Diego Torres o Cristian Castro, impulsados por la ex de Diego, ayudó a que las mujeres se queden despiertas hasta las doce y media de la noche, hora en que termina el show. Eso sí, por allí también desfilaron Paulina Rubio, Thalía y Xuxa, como para equilibrar.

Ingredientes infaltAbles
¿El Rating va en picada?
Y el 10 pidió una foto
Un plato fuerte, reservado para la última media hora, es la competición de fútbol-tenis en una canchita montada en el estudio. Maradona hace pareja con uno de sus invitados, entre ellos: Aimar, Riquelme, Tevez, Messi, Batistuta o Caniggia, y las víctimas han sido el tenista David Nalbandián y Sebastián Gago (jugador de Boca Juniors).
Después de los primeros cuatro programas en Argentina, el programa comenzó a bajar su audiencia, lo cual provocó todo tipo de comentarios, sobre todo de aquellos que esperaban el primer traspié de Diego para atacarlo Pero la mayoría cree que el programa no ha caído, sino que se ha estabilizado en los 20 puntos de rating, lo cual no es mal número.
Todos, desde invitados hasta asistentes, quieren tomarse una foto con Maradona. Es una constante del programa. “Diego, ¿y vos nunca quisiste hacerte una foto con alguien?”, le preguntó Goycochea. La respuesta fue inmediata. “Sí, claro”, dijo Diego y relató que hace 10 años, en Chile, vio al Señor Barriga o Botija (Edgar Vivar), del Chavo del 8, –programa que admiraba– y pidió fotografiarse con él. Aún guarda la foto y en el programa enlazaron vía teléfono con Vivar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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