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| ¡Bárbaro! Maradona sigue impresionando.
Ha logrado llegar a los gustos de su hinchada. En la fotografía
baila con Xuxa. Foto Archivo |
En Buenos Aires
Claudio Martínez
Enviado Especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Sonríe. No deja un segundo de sonreír. La dentadura perfecta,
blanca y reluciente como en una publicidad de pasta dental, es captada
por enésima vez por una de las doce cámaras de La Noche
del Diez, programa que conduce, en vivo, todos los lunes por el Canal
13 argentino y que se ha convertido en la sensación de la televisión
local.
Sonríe. Sigue sonriendo, incluso cuando el corte comercial le da
un pequeño respiro a las maratónicas dos horas y media que
dura el show. Aprovecha esa tregua para secarse el sudor que provocan
esas luces asesinas del estudio de grabación.
Nada lo perturba. Ni siquiera la lógica tensión que significa
conducir un programa en vivo, donde no hay posibilidad de enmendar errores
ni repetir escenas fallidas.
Para evitar el ridículo, aquí sólo vale el oficio
y la experiencia, dos aptitudes que Diego Maradona no tiene en esta profesión.
Pero con su espontaneidad ha logrado salir airoso del desafío,
al punto de que llegó a su séptimo programa de las 13 entregas
pautadas sin haber hecho ningún papelón en cámara.
Este Maradona es otro. Se le ve a simple vista. Sus ojos ya no tienen
la furia que mostró cuando festejó su gol a Grecia en el
Mundial 94. Ahora parece sensible a los afectos. Se emociona. Llora. Se
seca las lágrimas y vuelve a llorar. Cualquier cosa lo conmueve,
empezando por sus dos hijas. Ahora ellas son mis drogas, no
se cansa de repetir.
Reivindicación
Dice que quiere recuperar el tiempo perdido, si es que eso es posible,
y ser un buen padre, incluso con gestos insospechados en el antiguo Maradona.
Él mismo cuenta que hace unos días madrugó a
Diego siempre le gustó dormir hasta tarde para llevar a Giannina
al colegio. Papi, ¿estás bien?, le preguntó
su hija.
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| Recuerdito. El Pelusa le firma un
autógrafo al ex campeón mundial de ajedrez Anatoly Karpov.
Foto Archivo |
La Noche del Diez se realiza en un estudio de 1,000 metros cuadrados
ubicado en Martínez, una ciudad a 18 kilómetros de Buenos
Aires. Nadie se atreve a calcular cuánto gastan en producción,
pero sí aclaran que entre el costoso decorado está la pantalla
más grande de Sudamérica, un panel de 6.4 por 4 metros que
pesa 4 toneladas.
Diego llega con tiempo suficiente como para ensayar algunas de las escenas
y coordinar otras con Sergio Goycochea, aquel portero atajapenales de
Italia 90 que le ayuda a conducir. Dicen que Goyco, como se le conoce
en el mundo del fútbol, fue el ideólogo del programa y también
el encargado de convencer a Maradona. Antes de ingresar a su vestuario,
donde le tienen preparados caldos, saluda a cada uno de los técnicos,
iluminadores y sonidistas. ¿Qué hacés, fiera?,
dice.
Estrecha manos, comparte abrazos, agita sus brazos para aquí y
para allá. Lleva apenas horas en Argentina, ya que todas las semanas,
entre jueves y domingos, debe estar en Roma para grabar el Bailando con
las estrellas, un reality show de la RAI, el más visto en Italia,
donde demuestra sus habilidades como bailarín junto a la joven
italiana Angela Pánico. El único problema de tanto ir y
venir es que a veces a Diego se le escapan algunas palabras en italiano
en su programa argentino, pero reacciona y rápido se corrige a
sí mismo.
La base en que descansa Diego
Cuando irrumpe en escena, alrededor de las 10:05 de la noche (hora de
Argentina), la tribuna (300 personas que participan en juegos y sorteos)
estalla en aplausos.
Los más efusivos siempre son doña Tota y don Diego, sus
padres, aunque esta vez (en la séptima entrega de su programa)
no pudieron llegar por un problema que su papá tiene en la pierna
y le impide caminar. En la primera fila están Dalma y Giannina,
sus nenas, y Claudia, su ex esposa, quien es la productora general del
programa.
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| Inolvidable. El encuentro de Maradona con Pelé
impactó. Foto Archivo |
Claudia elige y convence a los invitados, lleva a Diego en su carro cuando
graban en exteriores, lo llama a su celular todos los martes (cuando está
en Italia) para informarle qué rating tuvieron.
En otras palabras, hace la función que hasta hace poco tenía
Guillermo Cóppola, su polémico representante al que Diego
le cuestiona su honorabilidad.
Diego no se olvida de Cóppola y cada lunes, ante una audiencia
que llegó a superar los 15 millones de espectadores, le lanza algunos
dardos envenenados, sin perder la sonrisa.
Para todos
A pesar de ser conducido por un ex futbolista y de tener constantes guiños
deportivos, La Noche del Diez no es sólo para hombres. Más
de la mitad de la audiencia pertenece al sector femenino, y ahí
también se ve la mano de Claudia, que no tendrá la
mano de Dios pero es efectiva.
La presencia de cantantes como Ricardo Arjona, Diego Torres o Cristian
Castro, impulsados por la ex de Diego, ayudó a que las mujeres
se queden despiertas hasta las doce y media de la noche, hora en que termina
el show. Eso sí, por allí también desfilaron Paulina
Rubio, Thalía y Xuxa, como para equilibrar.
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Ingredientes infaltAbles
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¿El Rating
va en picada?
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Y el 10 pidió
una foto
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Un plato fuerte,
reservado para la última media hora, es la competición
de fútbol-tenis en una canchita montada en el estudio. Maradona
hace pareja con uno de sus invitados, entre ellos: Aimar, Riquelme,
Tevez, Messi, Batistuta o Caniggia, y las víctimas han sido
el tenista David Nalbandián y Sebastián Gago (jugador
de Boca Juniors).
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Después
de los primeros cuatro programas en Argentina, el programa comenzó
a bajar su audiencia, lo cual provocó todo tipo de comentarios,
sobre todo de aquellos que esperaban el primer traspié de
Diego para atacarlo Pero la mayoría cree que el programa
no ha caído, sino que se ha estabilizado en los 20 puntos
de rating, lo cual no es mal número.
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Todos, desde invitados
hasta asistentes, quieren tomarse una foto con Maradona. Es una
constante del programa. Diego, ¿y vos nunca quisiste
hacerte una foto con alguien?, le preguntó Goycochea.
La respuesta fue inmediata. Sí, claro, dijo Diego
y relató que hace 10 años, en Chile, vio al Señor
Barriga o Botija (Edgar Vivar), del Chavo del 8, programa
que admiraba y pidió fotografiarse con él. Aún
guarda la foto y en el programa enlazaron vía teléfono
con Vivar.
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