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| Descubierta. Un empleado empuja parte de la
sala. Foto EDH |
Gustavo Rico
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El Diario de Hoy
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Esa extraña pero hermosa residencia que en Santa Tecla todos conocen
como la Casa de las Águilas cedió a las persistentes lluvias
que azotan el país desde el 1 de octubre.
Fue el muro trasero de la estructura, en dirección oeste, el que
colapsó ayer y dejó al descubierto parte del interior de
la casa.
Para muchos, los propietarios, la familia Guirola, están rodeados
de un halo de mitos y leyendas que los hacen ser parte importante de la
historia local.
El derrumbe no sólo puso al descubierto el corazón de la
casa, sino también el exquisito gusto de los dueños y una
riqueza de bienes patrimoniales.
Tras el suceso, los afectados avisaron al Consejo Nacional para la Cultura
y el Arte, en un afán por registrar los daños, calcular
las pérdidas y buscar maneras de proteger sus pertenencias.
Irma Flores, jefa de Sitios y Monumentos de la estatal, acudió
al llamado de los Guirola, para verificar la destrucción. De igual
forma, manifestó su preocupación por otros inmuebles de
valor histórico.
Según Eduardo Suvillaga, productor ejecutivo y encargado de documentales
en Canal 10, la casa fue construida en 1905. Inaugurada cuatro años
después, posee muchos detalles mozárabes (influencia del
arte musulmán en españa).
En el patio, al centro de la casa, se yergue un gigantesco león
que devora una serpiente, sobre una columna con capitel dórico
con hojas de canto y flores de Lis.

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