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El salvador en perspectiva
Meditaciones sobre relaciones C.A.-EE.UU.

Durante la Guerra Fría Nicaragua fue un aliado del bloque de la Unión Soviética, permitiendo la construcción de bases aéreas, marítimas y colaborando con los enemigos de Estados Unidos.

Publicada 9 de octubre 2005, El Diario de Hoy

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Unas declaraciones hechas la semana pasada por el secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos, Roberto Zoellick, refiriéndose a las relaciones de su país con Nicaragua, nos han hecho reflexionar acerca de los cambios que se han visto durante los últimos acontecimientos internacionales de la política observada por los estadounidenses, relativa a la intervención en los asuntos internos de otros países soberanos, en particular con los de América Latina y, específicamente, con Nicaragua, que junto con Haití es considerado como uno de los dos países de las Américas que ha sufrido las más frecuentes y largas ocupaciones militares de Estados Unidos.

Otra similaridad que comparten es que los estudios del PNUD y la ONU los colocan como los dos países que tienen el mayor número de habitantes que sufren extrema pobreza en el hemisferio. No es del caso ligar lo último con lo primero, aunque los sociólogos contemporáneos mantienen que la pobreza extrema fomenta la desestabilización social. Las ocupaciones militares del pasado, sin excepción se justificaban alegando que se hacían para proteger las vidas o los intereses de connacionales o propios.

Para el Siglo XXI la consigna es defender la democracia. Ya no se envían acorazados a cobrar deudas vencidas. Los mandatarios y tesoreros de países deudores no tienen miedo de incurrir en deudas, que saben muy bien que no podrán pagar, porque tienen esperanzas, que casi nunca son defraudadas, de que las deudas serían condonadas y que de todos modos las deudas son con instituciones internacionales como el FMI, Banco Mundial o BID, que no tienen acorazados.

Las relaciones entre Estados Unidos y Nicaragua han estado muy tirantes desde que los sandinistas lograron el poder. Durante la Guerra Fría Nicaragua fue un aliado del bloque de la Unión Soviética, permitiendo la construcción de bases aéreas, marítimas y colaborando con los enemigos de Estados Unidos.

Recibieron mucha ayuda a través de Cuba y dio todo su apoyo a la lucha armada del FMLN, para imponer un Gobierno comunista en El Salvador. Estados Unidos intentó derrocar a los sandinistas por la fuerza de las armas durante la presidencia de Ronald Reagan, pero el Congreso les negó el apoyo por las presiones de congresistas y senadores aparentemente influidos por la masiva propaganda de los movimientos en contra de la guerra en Vietnam.

No obstante la CIA subrepticiamente apoyó las fuerzas de los Contras y sus bases en Honduras. Ese esfuerzo no tuvo éxito, pero perdió importancia con el derrumbe de la Unión Soviética. Las hostilidades abiertas contra Estados Unidos cesaron y Violeta Chamorro llegó a la presidencia de Nicaragua en elecciones libres, auspiciadas por Estados Unidos.

Chamorro, en vez de aprovechar su régimen para implantar la democracia, fue manipulada por los sandinistas que conservaban su poder como partido armado. Su error fue que en ese tiempo no buscó a los conservadores que dirigía Enrique Bolaños, que posteriormente llegó a la presidencia en elecciones libres.

Zoellick denunció ante corresponsales un pacto corrupto entre Daniel Ortega y su una vez enemigo político Arnoldo Alemán —actualmente sirviendo una condena de 20 años por corrupción, pero que todavía controla el Partido Liberal—, para derrocar a Bolaños. El temor es que si se logra, abrirá el camino para que Ortega llegue de nuevo a la presidencia, y eso afectaría muy negativamente las relaciones entre EE.UU. y Nicaragua.

El secretario de Estado Adjunto también dijo que se cancelarán las visas para los partidarios de Alemán y sandinistas, y que de inmediato anularía la aprobación de un préstamo de $175 millones que se implementa para Nicaragua. No hay dinero ni acogimiento para corruptos en mi país, concluyó.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.



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