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| Sobrepeso. El mexicano José Luis Castillo
no cumplió con peso a pesar de que le dieron una segunda oportunidad
en la báscula. Foto
AP |
EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El mexicano José Luis Castillo no comenzó bien la recta
final para la pelea revancha contra el estadounidense Diego Corrales,
campeón mundial de los ligeros, al fallar por tres veces en el
pesaje y generar un nuevo escándalo en el deporte del boxeo.
Castillo no pudo dar el peso exigido de los 61,290 kilogramos que sí
los tuvo Corrales, y además hubo intento de manipular la báscula
por parte del doctor que va con su equipo.
Ante está situación negativa, los promotores de la pelea
encabezados por el estadounidense Bob Arum se reunieron para intentar
salvar cuando menos la pelea, en el recinto cubierto de la Universidad
de Nevada Las Vegas.
Después de la reunión todas las partes dijeron que tenían
interés en que la pelea se celebrase con otro acto especial de
pesaje, pero lo que también quedó claro es que los títulos
del peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y de la Organización
Mundial (OMB) no estarían en juego.
El púgil mexicano dio una vez 62,198 kilogramos y dos veces subió
a 62,879 por lo que fue multado con 120,000 dólares, que se repartirán
60,000 para Corrales y la otra mitad irá a la Comisión Atlética
de Nevada.
Los 120,000 dólares suponen el 10 por ciento de la bolsa de 1.2
millón de dólares que Castillo va a recibir por la pelea
revancha contra Corrales que tenía ya asegurados dos millones de
dólares y ahora consigue un bono de 60,000 dólares que no
se esperaba.
Arum y el promotor Gary Shaw, que también se enfrentaron dialécticamente,
dijeron que lo importante era salvar la pelea y el segundo pesaje si Castillo
sigue por encima de los 62.198 kilogramos tendrá que pagar 75,000
más de multa por cada libra de más.
Manipuleo
El acto de pesaje también generó un intento de manipular
la báscula por parte del doctor Armando Barak, que fue descubierto
por Marc Ratner, director ejecutivo de la Comisión Atlético
de Nevada.
Barak fue expulsado del pesaje por Ratner y tampoco podrá estar
en la esquina de Castillo durante la pelea, mientras se estudian otro
tipo de sanción.
Fernando Beltrán, el manejador de Castillo, pidió perdón
por lo sucedido y reconoció que no era lo mejor ni para la imagen
de su pupilo ni para el deporte del boxeo.
"Mi perdón a cada uno en nombre de mi boxeador", dijo
Beltrán después de concluido el pesaje. "Es una clara
muestra de falta de respeto al llegar sin dar el peso".
Por su parte, Arum acusó directamente a Barak como el responsable
de lo sucedido porque había interferido en la preparación
de Castillo al que dejó desde hace dos semanas sin preparador físico
después de que despidió al que tenía.
"Nos hemos enterado que Castillo ha hecho la preparación sin
un responsable físico", comentó Arum con tono de indignación
y que promueve a Castillo.
Pero el objetivo principal tanto de Arum como de Shaw es conseguir salvar
la pelea, que ya tiene vendidos los casi 18,000 asientos de la arena de
la Universidad de Nevada Las Vegas y se anticipaba una buenos ingresos
por el sistema de televisión de pago.
El pasado mes de mayo, Corrales superó dos caídas a la lona
en el décimo asalto para luego vencer por nocáut a Castillo,
para conseguir los títulos del CMB y de la OMB.
El espectáculo ofrecido por ambos púgiles no dejó
ninguna duda para los organizadores de que la pelea revancha debía
celebrarse este mismo año para conseguir un éxito económico
garantizado después que en la primera no sucedió lo mismo.
Lo sucedido en el pesaje rompe todo lo proyectado por los promotores que
además ya le habían garantizado bolsas millonarias a ambos
boxeadores.
Mientras tanto, dentro del mundo de las apuestas, Corrales estaba por
delante, 6 a 5, a pesar que se considera que no es un buen encajador de
golpes y ante Castillo, que siempre va al intercambio del cuerpo a cuerpo
y para adelante podría costarle la derrota.

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