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The New York Times
Edmund L. Sndrews
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
WASHINGTON.- Tres meses después de asumir su nuevo cargo como presidente
del Banco Mundial, Paul D. Wolfowitz causa consternación entre
algunos de sus antiguos colegas en el gobierno del Presidente Bush.
En tanto los ministros de finanzas de todo el mundo se congregaban durante
tres días de conversaciones a partir del 23 de septiembre, las
autoridades finalmente llegaron a un acuerdo internacional para eliminar
18,000 millones de dólares en deudas de algunos de los países
más pobres del mundo.
Pero, para la enorme irritación de las autoridades estadounidenses,
mientras negociaban con sus similares de otras importantes naciones industrializados,
Wolfowitz se alineó públicamente con los críticos
que advirtieron que Estados Unidos podría retractarse ante el costo
total del alivio de la deuda.
La silenciosa lucha de poderes es parte de la transformación de
Wolfowitz, de un autor de la guerra de Estados Unidos en Iraq a un defensor
de los pobres del mundo.
Wolfowitz llamó varias veces en favor de compromisos más
fuertes por parte de los regiones ricas para rembolsar al Banco
Mundial por pagos perdidos sobre préstamos.
También sugirió enfáticamente que el Congreso demuestre
el compromiso estadounidense al aprobara una iniciativa de ley que autorice
a cubrir los costos futuros.
Inseguridad
No es que no sean sinceros, declaró a un grupo de periodistas.
Pero pasa el tiempo, y creo que es muy importante mantener su responsabilidad.
Funcionarios estadounidenses afirmaron que Estados Unidos cumplió
sus promesas. Adquirimos nuestros compromisos y vamos a cumplirlos,
afirmó Tony Fratto, un portavoz del secretario del tesoro John
W. Snow. Pero no vamos a ampliar nuestros compromisos.
Desde que asumió la presidencia del Banco Mundial, Wolfowitz ha
llamado a los países ricos a proporcionar más ayuda extranjera.
Ha cultivado nexos con grupos que combaten la pobreza, como Oxfam Internacional
y Data, el grupo activista fundado por Bono, la estrella de rock.
Le dio una nueva prioridad a África, pero también habla
de objetivos como ampliar las oportunidades para las mujeres, combatir
la corrupción y mejorar los gobiernos en los países pobres.
No se trata solamente de inyecciones de capital y mano de obra,
aseveró. Se trata de toda una serie de factores, y muchos
no son económicos tradicionales.
No es sorprendente que Wolfowitz se haya empeñado en tranquilizar
a los dirigentes políticos y activistas contra la pobreza que expresaron
preocupación, porque pueda convertir al Banco Mundial en una herramienta
de la ideología estadounidense.
Buena voluntad
Algunos viejos activistas en contra de la pobreza mundial, en muchos casos
críticos de la política estadounidense, indican que su primera
impresión es buena.
Parece que está comprometido con la salud y la educación,
que son casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, afirmó
Max Lawson, asesor político de Oxfam Internacional, refiriéndose
a las metas de educación y reducción de la pobreza delineadas
por miembros de la ONU. Lo observaremos muy atentamente en los próximos
meses, para saber si lleva eso adelante.
No obstante, algunos expertos expresaron preocupación porque Wolfowitz
pueda probar ser demasiado ambicioso. Advierten que, si existe un vínculo
entre su papel en la guerra en Iraq y su papel en el Banco Mundial podría
ser su ferviente creencia en la capacidad de imponer la democracia en
las naciones desde el exterior.
La idea de que se pueda propagar la democracia mediante la intervención
militar o el Banco Mundial es totalmente absurda, afirmó
William Easterly, ex director de investigación del Banco Mundial
y un crítico de los fracasos del banco en el pasado.
Lo que temo es que el banco, tendrá más de lo que
ya padece, que es el aumento de misiones: involucrarse en causas internacionales
que suenan bien, pero sin ninguna evidencia de que puedan ser resueltas.
Wolfowitz no ha olvidado a Iraq. Recientemente, confirmó un informe
de The Washington Post, de que contempla enviar a personal del Banco Mundial
a Bagdad por primera vez en dos años.
El banco prometió aproximadamente 500 millones de dólares
en ayuda a Iraq, pero retiró a su personal del país luego
de que los insurgentes hicieron estallar la misión de las Naciones
Unidas en dicha capital y mataron a su más alto enviado.
No obstante, Wolfowitz, ex subsecretario de defensa, ha enfocado más
su atención en otras partes. Viajó a África en el
verano, poco después de asumir el cargo en el banco, y declaró
que la región sería de especial énfasis
para la institución.
Actuando cautelosamente, con frecuencia repite los mismos temas que su
predecesor, James D. Wolfensohn. Al igual que él, Wolfowitz habla
de la importancia de reducir la corrupción en los países
pobres y promover las oportunidades para las mujeres.
Sin embargo, también insinuó un mayor énfasis en
la nueva tecnología agrícola.

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