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En el Banco Mundial, Wolfowitz afronta la pobreza

Contradicción. El banco mundial siempre apoyó los proyectos w No hay buena disposición de ayudar


Publicada 7 de octubre 2005 , El Diario de Hoy


The New York Times
Edmund L. Sndrews
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


WASHINGTON.- Tres meses después de asumir su nuevo cargo como presidente del Banco Mundial, Paul D. Wolfowitz causa consternación entre algunos de sus antiguos colegas en el gobierno del Presidente Bush.

En tanto los ministros de finanzas de todo el mundo se congregaban durante tres días de conversaciones a partir del 23 de septiembre, las autoridades finalmente llegaron a un acuerdo internacional para eliminar 18,000 millones de dólares en deudas de algunos de los países más pobres del mundo.

Pero, para la enorme irritación de las autoridades estadounidenses, mientras negociaban con sus similares de otras importantes naciones industrializados, Wolfowitz se alineó públicamente con los críticos que advirtieron que Estados Unidos podría retractarse ante el costo total del alivio de la deuda.

La silenciosa lucha de poderes es parte de la transformación de Wolfowitz, de un autor de la guerra de Estados Unidos en Iraq a un defensor de los pobres del mundo.

Wolfowitz llamó varias veces en favor de “compromisos más fuertes” por parte de los regiones ricas para rembolsar al Banco Mundial por pagos perdidos sobre préstamos.

También sugirió enfáticamente que el Congreso demuestre el compromiso estadounidense al aprobara una iniciativa de ley que autorice a cubrir los costos futuros.
Inseguridad

“No es que no sean sinceros”, declaró a un grupo de periodistas. “Pero pasa el tiempo, y creo que es muy importante mantener su responsabilidad”.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que Estados Unidos cumplió sus promesas. “Adquirimos nuestros compromisos y vamos a cumplirlos”, afirmó Tony Fratto, un portavoz del secretario del tesoro John W. Snow. Pero no vamos a ampliar nuestros compromisos”.

Desde que asumió la presidencia del Banco Mundial, Wolfowitz ha llamado a los países ricos a proporcionar más ayuda extranjera. Ha cultivado nexos con grupos que combaten la pobreza, como Oxfam Internacional y Data, el grupo activista fundado por Bono, la estrella de rock.

Le dio una nueva prioridad a África, pero también habla de objetivos como ampliar las oportunidades para las mujeres, combatir la corrupción y mejorar los gobiernos en los países pobres.

“No se trata solamente de inyecciones de capital y mano de obra”, aseveró. “Se trata de toda una serie de factores, y muchos no son económicos tradicionales”.

No es sorprendente que Wolfowitz se haya empeñado en tranquilizar a los dirigentes políticos y activistas contra la pobreza que expresaron preocupación, porque pueda convertir al Banco Mundial en una herramienta de la ideología estadounidense.

Buena voluntad


Algunos viejos activistas en contra de la pobreza mundial, en muchos casos críticos de la política estadounidense, indican que su primera impresión es buena.

“Parece que está comprometido con la salud y la educación, que son casi todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, afirmó Max Lawson, asesor político de Oxfam Internacional, refiriéndose a las metas de educación y reducción de la pobreza delineadas por miembros de la ONU. “Lo observaremos muy atentamente en los próximos meses, para saber si lleva eso adelante”.

No obstante, algunos expertos expresaron preocupación porque Wolfowitz pueda probar ser demasiado ambicioso. Advierten que, si existe un vínculo entre su papel en la guerra en Iraq y su papel en el Banco Mundial podría ser su ferviente creencia en la capacidad de imponer la democracia en las naciones desde el exterior.

“La idea de que se pueda propagar la democracia mediante la intervención militar o el Banco Mundial es totalmente absurda”, afirmó William Easterly, ex director de investigación del Banco Mundial y un crítico de los fracasos del banco en el pasado.

“Lo que temo es que el banco, tendrá más de lo que ya padece, que es el aumento de misiones: involucrarse en causas internacionales que suenan bien, pero sin ninguna evidencia de que puedan ser resueltas”.

Wolfowitz no ha olvidado a Iraq. Recientemente, confirmó un informe de The Washington Post, de que contempla enviar a personal del Banco Mundial a Bagdad por primera vez en dos años.

El banco prometió aproximadamente 500 millones de dólares en ayuda a Iraq, pero retiró a su personal del país luego de que los insurgentes hicieron estallar la misión de las Naciones Unidas en dicha capital y mataron a su más alto enviado.

No obstante, Wolfowitz, ex subsecretario de defensa, ha enfocado más su atención en otras partes. Viajó a África en el verano, poco después de asumir el cargo en el banco, y declaró que la región sería de “especial énfasis” para la institución.

Actuando cautelosamente, con frecuencia repite los mismos temas que su predecesor, James D. Wolfensohn. Al igual que él, Wolfowitz habla de la importancia de reducir la corrupción en los países pobres y promover las oportunidades para las mujeres.
Sin embargo, también insinuó un mayor énfasis en la nueva tecnología agrícola.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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