elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Familias buscan cuerpos de jornaleros en el volcán

Clamor. Los parientes pidieron a las autoridades que reanuden las tareas de recuperación. Los accesos al lugar están bloqueados

Publicada 7 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Con fe. Ana Silvia Catota y Rafael Guevara (a la izquierda) se retiran de las cercanías de donde quedaron soterrados sus parientes. Las autoridades no los dejaron continuar. Foto EDH/Lizette Moreno

Óscar Iraheta
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Ana Silvia Catota, de 32 años, aún mantiene vivas las esperanzas de encontrar el cuerpo de su esposo, José Guevara, quien murió soterrado junto con su compañero, Óscar Ventura, el pasado sábado, durante la erupción del volcán Ilamatepec, de Santa Ana.

Los constantes retumbos y peligros que surgen en la montaña no han sido obstáculo para que la mujer siga la búsqueda del cadáver de su cónyuge.

Víctimas
Óscar Armando Guerrero Ventura.
EDAD: 32 años.
Deja dos niños en la orfandad.
José Rafael Guevara.
Edad: 28 años.
Deja tres hijos.

Sin quitar su mirada del volcán, Ana Silvia llora la muerte de su esposo y entre sollozos pide a las autoridades que reanuden las tareas de recuperación de los cuerpos, que quedaron en el sector de la hacienda Santa Elena, del cantón Palo Campana.

“Lo que más quiero es tener el cuerpo de mi esposo para enterrarlo como se lo merece. Él no puede quedar enterrado en ese lugar”, expresó.

Entre lágrimas, la mujer recordó que la tierra donde creció y disfrutó jugando con sus hermanos ahora le roba al ser que más quiere en su vida.

La muerte de su pareja la describe como el inicio de un calvario. Su esposo era quien mantenía el hogar y a sus tres vástagos, de 10, 6 y 4 años.

Rafael Guevara, de 66 años, padre de la víctima, expresó que a su único hijo lo recuerda como un joven trabajador y responsable. Indicó que días atrás acordaron irse de la zona por miedo a que el volcán hiciera erupción.

“Nos iríamos para mi casa en Santa Ana. Él me dijo que el sábado y el domingo serían los últimos días que trabajaba en la finca”, sostuvo don Rafael.

Ayer miembros de la policía y del Cuerpo de Agentes Metropolitanos (CAM) impidieron el acceso al lugar del derrumbe por medidas de seguridad.

Familiares de las dos víctimas mostraron su descontento por la medida e hicieron un llamado a los cuerpos de socorro y las autoridades para que busquen los cadáveres.

“Con palas y azadones no podemos hacer nada. Necesitamos maquinaria pesada para buscarlos”, relató Julio Guerrero, hermano de Óscar , una de las víctimas.

Las tareas de rescate de los cuerpos se han vuelto imposibles para las autoridades.
Debido a las fuertes tormentas y a los deslaves de los últimos días en el volcán, los accesos a la zona del derrumbe han sido interrumpidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


elsalvador.com WWW