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| Con fe. Ana Silvia Catota y Rafael Guevara (a
la izquierda) se retiran de las cercanías de donde quedaron
soterrados sus parientes. Las autoridades no los dejaron continuar.
Foto EDH/Lizette Moreno |
Óscar
Iraheta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Ana Silvia Catota, de 32 años, aún mantiene vivas las
esperanzas de encontrar el cuerpo de su esposo, José Guevara, quien
murió soterrado junto con su compañero, Óscar Ventura,
el pasado sábado, durante la erupción del volcán
Ilamatepec, de Santa Ana.
Los constantes retumbos y peligros que surgen en la montaña no
han sido obstáculo para que la mujer siga la búsqueda del
cadáver de su cónyuge.
| Víctimas |
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Óscar
Armando Guerrero Ventura.
EDAD: 32 años.
Deja dos niños en la orfandad. |
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José
Rafael Guevara.
Edad: 28 años.
Deja tres hijos. |
Sin quitar su mirada del volcán, Ana Silvia llora la muerte de
su esposo y entre sollozos pide a las autoridades que reanuden las tareas
de recuperación de los cuerpos, que quedaron en el sector de la
hacienda Santa Elena, del cantón Palo Campana.
Lo que más quiero es tener el cuerpo de mi esposo para enterrarlo
como se lo merece. Él no puede quedar enterrado en ese lugar,
expresó.
Entre lágrimas, la mujer recordó que la tierra donde creció
y disfrutó jugando con sus hermanos ahora le roba al ser que más
quiere en su vida.
La muerte de su pareja la describe como el inicio de un calvario. Su esposo
era quien mantenía el hogar y a sus tres vástagos, de 10,
6 y 4 años.
Rafael Guevara, de 66 años, padre de la víctima, expresó
que a su único hijo lo recuerda como un joven trabajador y responsable.
Indicó que días atrás acordaron irse de la zona por
miedo a que el volcán hiciera erupción.
Nos iríamos para mi casa en Santa Ana. Él me dijo
que el sábado y el domingo serían los últimos días
que trabajaba en la finca, sostuvo don Rafael.
Ayer miembros de la policía y del Cuerpo de Agentes Metropolitanos
(CAM) impidieron el acceso al lugar del derrumbe por medidas de seguridad.
Familiares de las dos víctimas mostraron su descontento por la
medida e hicieron un llamado a los cuerpos de socorro y las autoridades
para que busquen los cadáveres.
Con palas y azadones no podemos hacer nada. Necesitamos maquinaria
pesada para buscarlos, relató Julio Guerrero, hermano de
Óscar , una de las víctimas.
Las tareas de rescate de los cuerpos se han vuelto imposibles para las
autoridades.
Debido a las fuertes tormentas y a los deslaves de los últimos
días en el volcán, los accesos a la zona del derrumbe han
sido interrumpidos.

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