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[Damnificados de La Paz y San Vicente]
Esperan aviso
para desalojar
Satisfechos.
Refugiados de Guadalupe, en San Vicente, y La Herradura, en La paz, se
la han pasado bien en los albergues. La comida ha abundado
Publicada 7 de octubre 2005 , El
Diario de Hoy
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| Asistencia. Un grupo de jóvenes de Zacatecoluca
llegó a repartir comida ayer, al mediodía, al alojamiento
de la comunidad Divina Providencia, de La Herradura, en La Paz. Foto
EDH/Felipe Ayala |
Jorge
Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Unas trescientas personas refugiadas en iglesias y escuelas de Guadalupe,
en San Vicente, se hallaban ayer esperando resultados de evaluaciones
que autoridades hacían en las colonias evacuadas.
La salida sin timidez del Sol les dio esperanzas de que pronto abandonarían
los asilos; pero eso dependía de lo que dijeran las autoridades
locales.
Devolviendo
el favor recibido en 2001
- Pobladores de Santa Cruz Chacazal, en La Paz, recibieron mucha ayuda
cuando fueron afectados por los terremotos de 2001.
- Ayer, fueron esos pobladores, junto a un grupo de jóvenes
de Zacatecoluca, quienes proporcionaron 200 raciones de
comida a los refugiados de la comunidad Divina Providencia.
- Jennifer Bernal, una de las jóvenes altruistas, dijo que
la ayuda era una muestra de gratitud por el apoyo que la comunidad
recibió en 2001. |
Igual ocurría en algunos albergues de San Luis La Herradura, La
Paz, donde varias comunidades fueron anegadas por el agua.
En estos últimos, mientras los niños mataban el tedio viendo
dibujos animados en la televisión, los mayores dormían o
charlaban entre sí, mientras aguardaban noticias.
Tanto en Guadalupe, como en La Herradura, los asilados aseguraron estar
satisfechos de la atención recibida.
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| Aseo. En los regugios han evitado enfermedades.
Foto EDH/Felipe Ayala |
Dijeron que no habían pasado hambre ni sufrido enfermedades durante
los cuatro días que tienen de permanecer asilados.
La comidita ha abundado. Si alguien se quiere quejar, allá
ellos, pero nos han tratado bien, sostuvo Rosa Mercado, evacuada
de la colonia Santa Rosa, en Guadalupe.
En La Herradura hubo similares comentarios. Las escenas reforzaban las
palabras.
Niños y adultos daban cuenta de la comida más común
en los albergues: frijoles molidos, arroz, macarrones y un huevo duro.
En los albergues era evidente la buena atención.

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