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| Cercanía. El gobernante ha visitado albergues
en Santa Ana y Sonsonate, para verificar la atención, alimentación
y abrigo brindados a las personas ahí alojadas. Fotos
EDH / archivo |
Lafitte
Fernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Se le mira cansado. Bastante cansado. Quienes trabajan al lado suyo,
en la Casa Presidencial, no entienden de dónde obtiene energías
para estar al frente de todo.
Hace apenas cinco días enterró a su hermano Ricardo. Media
hora después, tenía un teléfono en la mano y alertaba
a los diputados de que el país estaba frente a una emergencia nacional
con un volcán encabritado.
Entre los rezos de su hermano muerto, de quien no se despegó durante
casi 24 horas,
ordenó evacuar a más de 15,000 personas en los alrededores
del volcán.
Y, cuando intentaba descansar y guardar luto, el cielo se abrió
y comenzó a llover, en sólo cuatro días, como nunca
se había visto en los últimos 30 años.
El Presidente Antonio Saca está cansando. Pero, a pesar de eso,
sentó a sus principales colaboradores y les dijo: Señores
arreglemos esto de una vez por todas.
Y entonces comenzó a preguntar cómo resolver el peligro
de los vecindarios de Santa Tecla alojados a la orilla de la Cordillera
del Bálsamo, licuada, en 2001, por dos terremotos y más
de 8,000 réplicas.
Eso costará entre cinco y siete millones de dólares,
le respondieron los técnicos. Saca sentenció: No me
importa, porque lo vamos a arreglar.
Cuando pidió consejos a los expertos sobre qué se debe hacer
para evitar futuras inundaciones en las partes bajas de la capital, le
propusieron construir colectores de agua.
Estudió la oferta y, en la primera, la aceptó. Eso sí:
ordenó reconstruir bóvedas y drenajes y reasentar gente
pobre porque, de lo contrario, poco éxito se tendrá en el
futuro.
Cuando se preguntó el tema del dinero, llamó a los encargados
de las finanzas públicas.
Tomó la lista de préstamos y dijo: Le vamos a cambiar
el destino a esos dineros; le vamos a pedir ayuda a los amigos y, si es
del caso, vamos a pedir prestado al BID o a quien sea.
A todo eso agregó una súplica: que el volcán de Santa
Ana no haga más estragos, aunque dice que debemos estar preparados
para lo peor.
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| Solidaridad. Prometió trabajar para cuidar
a los que están desamparados. Fotos
EDH / archivo |
Los retos que Saca tiene sobre su despacho presidencial son enormes:
65 muertos que es lo que más le duele y 53,000 damnificados.
En otras palabras: debe buscar 150,000 raciones de comidas al día
para alimentar a los refugiados, y sabe que muchos de ellos no pueden
volver a sus hogares, porque ya no les queda nada, absolutamente nada.
Construir bordas que protejan a los pobladores alojados en las cercanías
de al menos cuatro o cinco ríos, formas de suavizar las pérdidas
en más de 15,000 manzanas de café afectadas por los fenómenos
naturales son apenas parte de los retos que afrontará.
Pero, a pesar de todo eso, está optimista. Los salvadoreños
hemos sido creados en la adversidad, y la mano de Dios es poderosa. Nos
pone pruebas que siempre superamos.
Siempre hemos salido adelante.
Presidente
hay gente, muchísima gente, que se quedó
sin nada
Vamos a trabajar de manera frontal en las zonas marginales de alto riesgo.
Vamos a trabajar en las quebradas. Eso significará, a largo plazo,
posiblemente reubicaciones. Vamos a sacar a las personas. La mayoría
de la gente murió por derrumbes en las quebradas.
Lamentablemente, los más pobres
Sí, los más pobres. Pero, tenemos que hacer mucho más.
¿Qué?
Una campaña muy fuerte para que los salvadoreños no boten
basura. Todos somos culpables de eso. Tiran de todo en las quebradas:
desde colchones hasta carros viejos. Eso empeora las cosas. Tenemos que
destapar el Lago de Ilopango, que está así desde 2001.
¿Con qué dinero lo hará?
Tenemos que buscar alternativas: desde la ayuda de países amigos,
pasando por el Presupuesto de la Nación o reorientando los préstamos
que ya tenemos.
¿Reasignará recursos?
Todas las opciones están abiertas.
¿Trabajará de cerca con los alcaldes, incluidos los del
FMLN?
Formamos una comisión que encabeza el ministro Gutiérrez.
El alcalde de San Salvador está ahí. En Santa Tecla, posiblemente
vamos a trabajar con el alcalde Ortiz. De lo que se trata es de encontrar
soluciones. No es momento de política, sino de la Bandera Nacional.
E incluyo el tema de las inundaciones y el del volcán.
¿Pedirá ayuda a los partidos políticos?
La desgracia de los salvadoreños no tiene color político.
Tampoco debemos permitir que una desgracia genere discusiones en los partidos.
Estoy seguro de que a la hora de llegar a la Asamblea para reorientar
préstamos y entrarle a esa emergencia, ningún diputado querrá
oponerse.
Reorientar préstamos es reorientar prioridades en su gobierno
.
Exactamente. Estamos cambiando las prioridades. Habrá cosas que
tendrán que esperar.
¿Qué cosas dejarán de hacerse?
Reorientaremos tres préstamos para atender estas demandas.
Cambiaremos un préstamo para medio ambiente. Otro del BCIE, para
manejo de bóvedas y drenajes. Vamos a evaluar un préstamo
al BID por $20 millones. Tenemos claro lo que tenemos que hacer. El próximo
invierno debe encontrarnos preparados. Llegó la hora de resolver
los problemas.
¿Garantiza que el próximo invierno no pasará lo mismo?
Estoy manifestando la voluntad política de la Presidencia, que
deberá ser acompañada por alcaldes y diputados, para resolver
problemas que vienen desde hace muchos años. Llegó la hora
de resolverlos.
¿Qué hará con las familias que perdieron todo?
No puedo estar tranquilo ante las necesidades de esa gente. Este Gobierno
tiene una clara proyección social. Tenemos que darle dignidad a
las personas. Pero, al final de cuentas, de nada sirven los propósitos
si los salvadoreños no colaboramos.
El problema es complejísimo. Existen hasta factores culturales
en medio de todo esto.
Sí, pero tenemos que cambiar todo lo que se tenga que cambiar.
Estoy poniendo el pitazo inicial para que, juntos, levantemos la primera
fase de una solución definitiva.
Aceptaré la ayuda de todos
¿Ya tocó a la comunidad internacional?
Ya comenzamos a recibir ayuda de muchos países como México,
Francia, Estados Unidos, Alemania, Japón, Colombia, Taiwán
y varios más. El canciller venezolano dice que nos harán
llegar ayuda.
Los
ejes centrales
En estos momentos de crisis, éstos son tres de los lineamientos
que seguirá el Presidente. |
Apertura
Recibiré ayuda de Chávez o Castro... de quien
sea, dice. Reconoce que Cuba tiene mucha experiencia para combatir
el dengue y Venezuela ofrece asistencia económica. |
Sin
ideología
El Gobierno trabajará con los alcaldes de todas las banderas.
En este drama no cabe la política: está en juego
la dignidad de muchos, manifestó el
mandatario. |
Claridad
Todos los donativos y ayudas recibidos serán manejados con
honestidad, promete el Presidente. Todo se hará a libros
abiertos. Vigilaré que las cosas se hagan, dice. |
¿Inclusive de Hugo Chávez?
Por supuesto. Estamos en una situación en la que aceptamos ayuda
que venga de todos los gobiernos del mundo. Nosotros no tenemos problemas
con Venezuela.
¿Recibe la ayuda sin resquemores ideológicos?
El tema ideológico no debe mezclarse con un tema de realidad humana.
Estamos en situación de emergencia. Estamos listos para recibir
ayuda de todos. El canciller Rodríguez, de Venezuela, habló
con el canciller Laínez y le prometió ayuda. Estoy esperando
que eso se confirme. Recibiremos ayuda con mucho gusto y agradecimiento.
¿Garantiza transparencia y efectividad?
Nombramos una comisión que se encargará de recibir ayuda,
integrada por ministros y líderes de la empresa privada. Tendrá
auditorías privadas y de la Corte de Cuentas. Todo se hará
con eficiencia y con la transparencia necesaria.
¿Se hará con los libros abiertos?
Totalmente. Cualquiera podrá revisar.
¿Vigilará que las cosas se hagan?
Desde el primer momento asumí ese compromiso. Suspendí
un viaje a España a una cumbre. En ese país pedí
ayuda al Presidente Rodríguez Zapatero, que quiere ofrecernos la
ayuda. Preparamos un video para que la comunidad sepa lo que ocurrió.
Yo siempre he estado al frente de todo.
¿Si Fidel Castro le ofrece ayuda, la recibirá?
Correcto. Mauricio Funes me preguntó que como el FMLN tiene una
relación estrecha con Cuba, posiblemente le pedirán ayuda.
Me dijo que si yo aceptaría. Le respondí que lo haría
con mucho gusto. Sé que vamos a tener un problema con el dengue.
Cuba tiene especialistas muy buenos en ese campo. En estos asuntos, aparto
lo ideológico. Tengo el deber de enfrentar los problemas. Cada
vez que el FMLN me pide visas para cubanos, se las doy. El tema ideológico
no cabe aquí. Este gobierno es abierto, aunque tenemos los principios
muy claros. Cuando se trata de ayudar a la población, no le cerramos
las puertas a nadie.

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