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Mueren tres niños soterrados por volver a casa

Un talud les vino encima. Los infantes, de la comunidad María victoria, eran refugiados en una escuela de la zona


Publicada 6 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Desconsolado. José Cornelio González, de 63 años, llora junto al cadáver de uno de sus hijos: Miguel, de tres años. Él resultó con heridas en sus pies y rostro, al igual que su mujer. Foto EDH/Mauricio Castro


Katlen Urquilla
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La necesidad de volver a su morada llevó a una tragedia a la familia González Pérez en la comunidad María Victoria, de Las Delicias, en Santa Tecla. Tres niños perecieron ayer soterrados y sus padres resultaron con lesiones al desmoronarse un talud sobre la vivienda.

Los pequeños son Alejandro, de 10 años, Francisca, de cuatro, y Miguel González Pérez, de tres, quienes fueron sacados del refugio por sus padres para llevarlos a la casa, a pocos metros de la escuela, para a cambiarlos y darles comida. El mayor estudiaba primer grado en el Centro Escolar Daniel Hernández.

José Cornelio, de 63 años, padre de los menores, relató lo que sucedió mientras aguardaba junto al cuerpecito del menor Miguel, en una esquina del resguardo.

La madre de los niños, Martina Pérez, de 28 años, quien resultó con heridas en las piernas, fue trasladada al Hospital San Rafael. De ella se supo, hasta ayer en la tarde, que estaba en condición estable, pero permanecería en observación.

Esto alivió un poco la preocupación de José, quien suplicó que la dejaran llegar para que supiera la condición de sus hijos.

Desastre. Las víctimas habitaban en una modesta vivienda cerca del albergue. Foto EDH/Mauricio Castro

María Ayala, compañera de refugio de los González Pérez, recordó cómo el día anterior los pequeños correteaban por los pasillos del centro escolar que sirve de refugio. “Alejandro decía que quería ver la película infantil Madagascar, porque no la había visto todavía.

Lo vi jugar con una batuta y decía que era cachiporrista y se reía de él mismo. Allí anduvieron saltando toda la tarde.

No se para qué los llevaron a la casa, sólo para que les pasara eso”, comentó en tono triste.

Algunas amigas de Martina, vendedoras del mercado de Santa Tecla, llegaron a condolerse con José Cornelio y a ofrecerle ayuda.

“Vamos a reunirnos para recogerle unos centavitos y ver en que le ayudamos”, le prometieron.

Cambio de albergue. Varias familias que estaban en la escuela José Martí, se las llevaron a la Daniel Hernández, por temor a más derrumbes. Foto EDH/Mauricio Castro

Muere niña en san marcelino

- El cadáver de una adolescente de 15 años fue encontrado ayer en la bocana
de la playa San Marcelino, en La Paz. Su nombre es Dora Alicia Flores Rosales.
- Las autoridades dijeron que tenía lesiones, al parecer, de arma blanca alrededor del cuello y en la cabeza.
- En otro hecho, el cuerpo de un hombre no identificado fue encontrado ayer en el cantón del mismo nombre, en Suchitoto, Cuscatlán. Al parecer, la víctima, de unos 50 años, fue arrastrada por la corriente.

[Relato del padre de los infantes]
“Grité: ¡los niños!, pero no los vi”

José Cornelio González, de 63 años, se entrecortaba al hablar y sus ojos se humedecían cuando volvía a ver el cuerpo de su hijo Miguel cubierto con una sábana, tendido en una tarima de madera, y los zapatitos azules junto a sus pies, llenos del lodo que lo mató.

El sobreviviente estaba al final de un pasillo del centro escolar que les sirve de albergue, cuando relató la pesadilla que vivió y que le costó la vida a sus tres hijos.

Detalle. El calzado del pequeño Miguel, de tres años, junto al pie lesionado de su padre. Foto EDH/Mauricio Castro

“Estábamos aquí en el albergue, pero como a eso de las 7:10 de la mañana, el niños más pequeño se despertó con hambre y se empezó a comer unos pancitos secos sin nada.
Entonces fuimos al ranchito a prepararles desayuno a los niños, porque a veces no alcanzaba la comida.

“Mi señora (Martina Pérez, de 28 años) les empezó a preparar la comidita. Yo estaba en el lavadero lavándome la cara, cuando escuché el “tronido” (ruido) de los árboles que venían para abajo y se nos vino el paredón encima.

“Intenté correr, pero no pudimos salir. Quedé atrapado y comencé a gritarle a mi señora: ‘¡los niños, los niños!’, pero después de eso ya no los vi ni los oí.

“Me cayó un poco de tierra que sólo pude sacar la cabeza. Comencé a pedir auxilio como pude y alcancé a escuchar unos gritos, era la policía que llegó a sacarnos”.

[En refugio]
“De aquí no me voy a ir”

Damnificada. María Inés y su bebé, en un albergue. Foto EDH/Mauricio Castro

Debido a la tragedia de la familia González Pérez, las autoridades locales decidieron evacuar a las familias que estaban refugiadas en el Centro Escolar José Martí, en la comunidad María Victoria; sin embargo, no todas quisieron irse.

Una de ellas es la de María Inés Ayala, de 17 años, quien, con su bebé de cinco meses en brazos, aseveró que no se movería de ese lugar por nada.

Las autoridades les han pedido abandonar la zona por el riesgo que representan más derrumbes de la cordillera El Bálsamo, bajo la cual está el albergue.

“Sí nos da temor, pero no nos vamos a retirar, porque los que cuidan aquí son familiares y no los vamos a dejar solos. Además, mi esposo no se quiere ir, porque trabaja cerca de acá, y no quiere que nos vayamos”, dijo.

Aunque la directiva comunal no estuvo de acuerdo con la decisión de la alcaldía, de sacar a varias familias de allí, miembros de Comunidades con Fe por la Protección de la Cordillera El Bálsamo (Confeba) también colaboraron en las tareas de evacuación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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