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| Desconsolado. José Cornelio González,
de 63 años, llora junto al cadáver de uno de sus hijos:
Miguel, de tres años. Él resultó con heridas
en sus pies y rostro, al igual que su mujer. Foto
EDH/Mauricio Castro |
Katlen
Urquilla
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La necesidad de volver a su morada llevó a una tragedia a la
familia González Pérez en la comunidad María Victoria,
de Las Delicias, en Santa Tecla. Tres niños perecieron ayer soterrados
y sus padres resultaron con lesiones al desmoronarse un talud sobre la
vivienda.
Los pequeños son Alejandro, de 10 años, Francisca, de cuatro,
y Miguel González Pérez, de tres, quienes fueron sacados
del refugio por sus padres para llevarlos a la casa, a pocos metros de
la escuela, para a cambiarlos y darles comida. El mayor estudiaba primer
grado en el Centro Escolar Daniel Hernández.
José Cornelio, de 63 años, padre de los menores, relató
lo que sucedió mientras aguardaba junto al cuerpecito del menor
Miguel, en una esquina del resguardo.
La madre de los niños, Martina Pérez, de 28 años,
quien resultó con heridas en las piernas, fue trasladada al Hospital
San Rafael. De ella se supo, hasta ayer en la tarde, que estaba en condición
estable, pero permanecería en observación.
Esto alivió un poco la preocupación de José, quien
suplicó que la dejaran llegar para que supiera la condición
de sus hijos.
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| Desastre. Las víctimas habitaban en una
modesta vivienda cerca del albergue. Foto
EDH/Mauricio Castro |
María Ayala, compañera de refugio de los González
Pérez, recordó cómo el día anterior los pequeños
correteaban por los pasillos del centro escolar que sirve de refugio.
Alejandro decía que quería ver la película
infantil Madagascar, porque no la había visto todavía.
Lo vi jugar con una batuta y decía que era cachiporrista y se reía
de él mismo. Allí anduvieron saltando toda la tarde.
No se para qué los llevaron a la casa, sólo para que les
pasara eso, comentó en tono triste.
Algunas amigas de Martina, vendedoras del mercado de Santa Tecla, llegaron
a condolerse con José Cornelio y a ofrecerle ayuda.
Vamos a reunirnos para recogerle unos centavitos y ver en que le
ayudamos, le prometieron.
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| Cambio de albergue. Varias familias que estaban
en la escuela José Martí, se las llevaron a la Daniel
Hernández, por temor a más derrumbes. Foto
EDH/Mauricio Castro |
Muere niña en san marcelino
- El cadáver de una adolescente de 15 años fue encontrado
ayer en la bocana
de la playa San Marcelino, en La Paz. Su nombre es Dora Alicia Flores
Rosales.
- Las autoridades dijeron que tenía lesiones, al parecer, de arma
blanca alrededor del cuello y en la cabeza.
- En otro hecho, el cuerpo de un hombre no identificado fue encontrado
ayer en el cantón del mismo nombre, en Suchitoto, Cuscatlán.
Al parecer, la víctima, de unos 50 años, fue arrastrada
por la corriente.
[Relato del padre de los infantes]
Grité: ¡los niños!, pero no los vi
José Cornelio González, de 63 años, se entrecortaba
al hablar y sus ojos se humedecían cuando volvía a ver el
cuerpo de su hijo Miguel cubierto con una sábana, tendido en una
tarima de madera, y los zapatitos azules junto a sus pies, llenos del
lodo que lo mató.
El sobreviviente estaba al final de un pasillo del centro escolar que
les sirve de albergue, cuando relató la pesadilla que vivió
y que le costó la vida a sus tres hijos.
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| Detalle. El calzado del pequeño Miguel,
de tres años, junto al pie lesionado de su padre. Foto
EDH/Mauricio Castro |
Estábamos aquí en el albergue, pero como a eso de
las 7:10 de la mañana, el niños más pequeño
se despertó con hambre y se empezó a comer unos pancitos
secos sin nada.
Entonces fuimos al ranchito a prepararles desayuno a los niños,
porque a veces no alcanzaba la comida.
Mi señora (Martina Pérez, de 28 años) les empezó
a preparar la comidita. Yo estaba en el lavadero lavándome la cara,
cuando escuché el tronido (ruido) de los árboles
que venían para abajo y se nos vino el paredón encima.
Intenté correr, pero no pudimos salir. Quedé atrapado
y comencé a gritarle a mi señora: ¡los niños,
los niños!, pero después de eso ya no los vi ni los
oí.
Me cayó un poco de tierra que sólo pude sacar la cabeza.
Comencé a pedir auxilio como pude y alcancé a escuchar unos
gritos, era la policía que llegó a sacarnos.
[En refugio]
De aquí no me voy a ir
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| Damnificada. María Inés y su bebé,
en un albergue. Foto EDH/Mauricio
Castro |
Debido a la tragedia de la familia González Pérez, las
autoridades locales decidieron evacuar a las familias que estaban refugiadas
en el Centro Escolar José Martí, en la comunidad María
Victoria; sin embargo, no todas quisieron irse.
Una de ellas es la de María Inés Ayala, de 17 años,
quien, con su bebé de cinco meses en brazos, aseveró que
no se movería de ese lugar por nada.
Las autoridades les han pedido abandonar la zona por el riesgo que representan
más derrumbes de la cordillera El Bálsamo, bajo la cual
está el albergue.
Sí nos da temor, pero no nos vamos a retirar, porque los
que cuidan aquí son familiares y no los vamos a dejar solos. Además,
mi esposo no se quiere ir, porque trabaja cerca de acá, y no quiere
que nos vayamos, dijo.
Aunque la directiva comunal no estuvo de acuerdo con la decisión
de la alcaldía, de sacar a varias familias de allí, miembros
de Comunidades con Fe por la Protección de la Cordillera El Bálsamo
(Confeba) también colaboraron en las tareas de evacuación.

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