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[Campos anegados desde hace cuatro días]
Pérdidas totales en cultivos de Zapotitán

Daño extremo. Agricultores afectados aseguran que, excepto la caña, todas las siembras se han perdido


Publicada 6 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Desbordamiento. Vista parcial de una siembra de arroz en el distrito de riego. Numerosas plantaciones han sido destruidas por las inundaciones. Foto EDH/Erick Barahona


Jorge Beltrán
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El desbordamiento de los ríos Frío y Copapayo ha arruinado cientos de manzanas de cultivos de arroz y pepino en el Valle de Zapotitán, La Libertad. Los afectados se lamentaban ayer de que nadie se preocupara por tenderles la mano.

Según agricultores, sólo en el sector conocido como Zona Cinco, en el caserío El Tigre, se han perdido unas 800 manzanas de arrozales.

Las inundaciones de los sembradíos comenzaron el domingo en la noche, cuando la bóveda bajo la que ambos ríos pasan, fue obstruida por decenas de árboles arrastrados por las correntadas.

Visto desde las estribaciones del municipio de Sacacoyo, todo el Valle de Zapotitán parece un lago del que sólo sobresalen algunos cañales y árboles de gran altura.

Según Armando Guzmán, quien dice haber perdido dos parcelas de arroz, los daños son totales pues los cuatro días que los arrozales han pasado sumergidos, bastan para que se pudran los tallos de las plantas jóvenes o el grano de las ya maduras.

Hogar. Hace 4 días, Delmy Ramírez vive en un microbús. Foto EDH/Erick Barahona

Damnificados

Pero las aguas no sólo dañaron los cultivos, sino que también destruyeron varias viviendas, como la de José Alfredo Clavel, cuya casa fue soterrada de lodo hasta la altura de las ventanas.

No logró salvar nada; el alud sólo les dio tiempo de salir con lo que tenían puesto.

Decenas de casas de colonias y caseríos del sector lucían ayer desiertas e inundadas; sus habitantes se habían refugiado en la escuela del caserío El Tigre.

Sin embargo, Delmy Ramírez y sus tres hijos han optado por una “casa rodante”: desde el domingo permanecen, junto a sus animales domésticos, dentro de la buseta en que su marido transporta gente en días normales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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