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[Esposa de Jesús Marquina, voluntario]
“Siempre que hay una alerta, sé que no viene”

Por amor. Con 1.42 de estatura no duda en adentrarse en el lempa si hay alguien en riesgo


Publicada 6 de octubre 2005 , El Diario de Hoy

Siete días sin su cónyuge. Ana Marlene Miranda de Marquina, junto a sus nietos en la Comunidad Independencia, en la capital. Foto EDH/Rene Rodriguez


Yamileth Cáceres
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Manuel de Jesús Marquina, de 54 años, salió de su vivienda en La Comunidad Independencia, en San Salvador hace siete días, para prestar sus servicios de socorristas en Comandos de Salvamento. Entonces no se imaginaba cuánto tiempo iba a estar fuera; hoy no sabe cuando va a volver.

La emergencia por la erupción del volcán de Santa Ana lo halló de turno y él debió quedarse en la base prestando servicios de clínica; después le tocó ir de un lado a otro en labores de rescate por las lluvias.

Con los ojos rojos de tanto desvelo, pero con las mismas ganas de ayudar que el primer día comentó que sacrifica el tiempo con su familia para ayudar a las personas que están en peligro. “Salvarlos es mi mayor recompensa”, repite.

El socorrista tiene 11 años de laborar en Comandos de Salvamento. Padre de cuatro mujeres, ha sabido transmitirles el valor de tender la mano en situaciones difíciles. En estos días, les pide comprensión por la prolongada ausencia.

“Lo hago por amor a mi prójimo y una de mis satisfacciones es cuando le entregó a un doctor a una persona que pudo fallecer, mi familia me entiende”, explica Marquina.

Su vida es un desafío constante. Con apenas 1.42 metros de estatura no duda un instante si tiene que entrar en lugares inundados cuando una vida está en peligro.

La prueba la tuvo días atrás en el Bajo Lempa. “La gente estaba pidiendo auxilio, nosotros entramos a sacar a las familias, eso era tremendo el agua me llegaba hasta el tórax”, agregó.

Su esposa Marlene Miranda dijo que siempre que hay una alerta sabe que su esposo no va allegar pero “se que anda ayudando”.

En la capital

En espera. Manuel Marquina de 54 años. Foto EDH/Rene Rodriguez

Rescatista (R). Se nos informa que, en la Comunidad El Cañito, la gente está evacuando por sus propios medios.
Base (B). Enterado, zona totalmente insegura, abandonar el lugar, salir por la fábrica.
B. Salgan de la zona, porque se han roto unos tanques de agua y la quebrada El Garrobo se desbordó y ya viene la repunta.
R.Enterado, ya voy corriendo.
B. Si hay otra unidad en el sector, favor evacuar la zona, ponerse a salvo y después verificar las condiciones de las personas que permanecen ahí.
R. Las familias que se habían quedado en la Comunidad El Cañito ya las sacaron por las gradas de la autopista.
R. Un tanque de San Patricio se rompió y
está causando problemas.
B. Enterado, vamos a estar pendientes de esta situación, pero mantengan la calma.

Ayutuxtepeque

Monitorea. Carlos Alvarado, en la base. Foto EDH/Rene Rodriguez

R. En la Santísima Trinidad hay bastante
gente que quiere evacuar.
B. Comuníquense con el Comité de Emergencia Nacional, para que les ubiquen un albergue.
R. Vamos a tener problemas, aquí han pasado diciéndoles que evacuen, pero después
pasó otra gente pidiéndoles que no lo hagan.
B. Qué personas han pasado informando que no va a haber problemas.
R. Han llegado patrullas diciéndoles que se vayan, pero después pasaron de la alcaldía y les dijeron lo contrario.
B. Lo esencial, como institución, es pedirles que evacuen voluntariamente para evitar emergencias.
R. Copiado, pero aquí son miles de gentes que se quieren ir,... hay problemas sicológicos.
B. Hay que decirles que tengan calma.

Socorristas en la emergencia

Tres mil socorristas voluntarios de Comandos de Salvamento trabajan desde el sábado en las zonas vulnerables a deslizamiento o inundaciones, donde a menudo se juegan la vida para salvar otras.

Roberto Cruz, director ejecutivo de la institución, explicó que debido a la emergencia llamaron a todos los voluntarios para atender las necesidades.

Además manifestó que acudieron al apoyo de organizaciones no gubernamentales, quienes les han prestado 25 pick up y una ambulancia para poder llegar a las zonas inundadas y de difícil acceso.

“El equipo ha sido insuficiente, por lo que debimos recurrir a la solidaridad de los compañeros”, comentó el director.

A salvo. José Urrutia rescata a dos
niños de la zona de Jiquilisco, Usulután. Foto EDH/Rene Rodriguez

Comandos de Salvamento trabaja en alianzas con las gobernaciones departamentales, la Mesa Permanente de Gestión de Riesgo y está dividido en 75 comités repartidos en todo el país.

En San Salvador cuentan con un equipo de estudio a través del cual conocen cómo está el nivel de los ríos Guascorán, Lempa, Jiboa y el Río Grande.

Al detectar que el cauce sube, los voluntarios comienzan a preparar a las familias para una posible evacuación.

“En el Bajo Lempa, cuando las descargas de agua de las presas sobrepasan los tres mil metros cúbicos, eso representa evacuaciones”, añadió Cruz.

Comandos tiene distribuidos 17 radios en locales de las zonas de riesgo para informarse enseguida de las emergencias y desplazar personal.

También se alimentan de los comités a nivel nacional y del equipo de radiocomunicación de Comandos de Salvamento y de la Mesa Permanente de Gestión de Riesgo.
La entidad fue fundada el 30 de septiembre de 1960.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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