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| Siete días sin su cónyuge. Ana
Marlene Miranda de Marquina, junto a sus nietos en la Comunidad Independencia,
en la capital. Foto EDH/Rene
Rodriguez |
Yamileth
Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Manuel de Jesús Marquina, de 54 años, salió de
su vivienda en La Comunidad Independencia, en San Salvador hace siete
días, para prestar sus servicios de socorristas en Comandos de
Salvamento. Entonces no se imaginaba cuánto tiempo iba a estar
fuera; hoy no sabe cuando va a volver.
La emergencia por la erupción del volcán de Santa Ana lo
halló de turno y él debió quedarse en la base prestando
servicios de clínica; después le tocó ir de un lado
a otro en labores de rescate por las lluvias.
Con los ojos rojos de tanto desvelo, pero con las mismas ganas de ayudar
que el primer día comentó que sacrifica el tiempo con su
familia para ayudar a las personas que están en peligro. Salvarlos
es mi mayor recompensa, repite.
El socorrista tiene 11 años de laborar en Comandos de Salvamento.
Padre de cuatro mujeres, ha sabido transmitirles el valor de tender la
mano en situaciones difíciles. En estos días, les pide comprensión
por la prolongada ausencia.
Lo hago por amor a mi prójimo y una de mis satisfacciones
es cuando le entregó a un doctor a una persona que pudo fallecer,
mi familia me entiende, explica Marquina.
Su vida es un desafío constante. Con apenas 1.42 metros de estatura
no duda un instante si tiene que entrar en lugares inundados cuando una
vida está en peligro.
La prueba la tuvo días atrás en el Bajo Lempa. La
gente estaba pidiendo auxilio, nosotros entramos a sacar a las familias,
eso era tremendo el agua me llegaba hasta el tórax, agregó.
Su esposa Marlene Miranda dijo que siempre que hay una alerta sabe que
su esposo no va allegar pero se que anda ayudando.
En la capital
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| En espera. Manuel Marquina de 54 años.
Foto EDH/Rene Rodriguez |
Rescatista (R). Se nos informa que, en la Comunidad El Cañito,
la gente está evacuando por sus propios medios.
Base (B). Enterado, zona totalmente insegura, abandonar el lugar, salir
por la fábrica.
B. Salgan de la zona, porque se han roto unos tanques de agua y la quebrada
El Garrobo se desbordó y ya viene la repunta.
R.Enterado, ya voy corriendo.
B. Si hay otra unidad en el sector, favor evacuar la zona, ponerse a salvo
y después verificar las condiciones de las personas que permanecen
ahí.
R. Las familias que se habían quedado en la Comunidad El Cañito
ya las sacaron por las gradas de la autopista.
R. Un tanque de San Patricio se rompió y
está causando problemas.
B. Enterado, vamos a estar pendientes de esta situación, pero mantengan
la calma.
Ayutuxtepeque
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| Monitorea. Carlos Alvarado, en la base. Foto
EDH/Rene Rodriguez |
R. En la Santísima Trinidad hay bastante
gente que quiere evacuar.
B. Comuníquense con el Comité de Emergencia Nacional, para
que les ubiquen un albergue.
R. Vamos a tener problemas, aquí han pasado diciéndoles
que evacuen, pero después
pasó otra gente pidiéndoles que no lo hagan.
B. Qué personas han pasado informando que no va a haber problemas.
R. Han llegado patrullas diciéndoles que se vayan, pero después
pasaron de la alcaldía y les dijeron lo contrario.
B. Lo esencial, como institución, es pedirles que evacuen voluntariamente
para evitar emergencias.
R. Copiado, pero aquí son miles de gentes que se quieren ir,...
hay problemas sicológicos.
B. Hay que decirles que tengan calma.
Socorristas en la emergencia
Tres mil socorristas voluntarios de Comandos de Salvamento trabajan
desde el sábado en las zonas vulnerables a deslizamiento o inundaciones,
donde a menudo se juegan la vida para salvar otras.
Roberto Cruz, director ejecutivo de la institución, explicó
que debido a la emergencia llamaron a todos los voluntarios para atender
las necesidades.
Además manifestó que acudieron al apoyo de organizaciones
no gubernamentales, quienes les han prestado 25 pick up y una ambulancia
para poder llegar a las zonas inundadas y de difícil acceso.
El equipo ha sido insuficiente, por lo que debimos recurrir a la
solidaridad de los compañeros, comentó el director.
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A salvo. José Urrutia rescata a dos
niños de la zona de Jiquilisco, Usulután. Foto
EDH/Rene Rodriguez |
Comandos de Salvamento trabaja en alianzas con las gobernaciones departamentales,
la Mesa Permanente de Gestión de Riesgo y está dividido
en 75 comités repartidos en todo el país.
En San Salvador cuentan con un equipo de estudio a través del cual
conocen cómo está el nivel de los ríos Guascorán,
Lempa, Jiboa y el Río Grande.
Al detectar que el cauce sube, los voluntarios comienzan a preparar a
las familias para una posible evacuación.
En el Bajo Lempa, cuando las descargas de agua de las presas sobrepasan
los tres mil metros cúbicos, eso representa evacuaciones,
añadió Cruz.
Comandos tiene distribuidos 17 radios en locales de las zonas de riesgo
para informarse enseguida de las emergencias y desplazar personal.
También se alimentan de los comités a nivel nacional y del
equipo de radiocomunicación de Comandos de Salvamento y de la Mesa
Permanente de Gestión de Riesgo.
La entidad fue fundada el 30 de septiembre de 1960.

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