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[La travesía de pasar un río
desbordado]
Si quiere, lo llevo cargando
Nobleza.
Apesar de las necesidades, los evacuados no pierden la fe
Publicada 6 de octubre 2005 , El Diario de Hoy
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| Para los suyos. Dos pobladores del cantón
Garita Palmera se adentraron en aguas profundas, en dos caballos,
para llevar alimentos a sus familias que quedaron incomunicadas. Foto
EDH/Omar Carbonero |
Jaime García
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Para poder caminar por las fuertes corrientes de un río
desbordado, hay que levantar los pies y no ver lo recorrido, fue
el consejo que un joven le dio a un periodista.
Pero esa recomendación no fue suficiente para desvanecer los temores
del comunicador. Al avanzar por más de un kilómetro en las
inundaciones provocadas por el río Paz, las piernas comienzan a
entumecerse y con cada paso se pierden fuerzas y las extremidades inferiores
flaquean tanto que hay calambres.
Lo peor no es eso, sino sentir un profundo miedo cuando se está
a la mitad del camino y las aguas comienzan a crecer. Si quiere
lo llevo a cucucho (en hombros), fue la propuesta que un lugareño
le hizo al comunicador.
El temor se pierde y las fuerzas se recuperan cuando se observa a los
niños mojados y hambrientos dar una sonrisa.

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