 |
|
Richard R. Schrock .
|
 |
|
Robert H. Grubbs.
|
 |
|
Yves Chauvin.
|
Agencia AP
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El francés Yves Chauvin y los estadounidenses Robert H. Grubbs
y Richard R. Schrock ganaron el Premio Nobel de Química de 2005,
por sus descubrimientos que permiten a la industria farmacéutica
y del plástico producir con mayor eficiencia y menos desperdicios
tóxicos.
El trío ganó por su desarrollo del método de metátesis
en la síntesis orgánica, una manera de reagrupar átomos
dentro de las moléculas que el comité del Premio Nobel comparó
con una danza en la que los participantes cambian de pareja.
Las industrias química y biotecnológica utilizan este proceso
para producir plásticos más fuertes y drogas más
eficaces para tratar el VIH/Sida, mal de Alzheimer y la artritis, dijo
la academia.
Al reducir el número de subproductos tóxicos de una reacción
química, la metátesis permite una producción más
limpia y mejor desde el punto de vista ambiental.
Esto representa un gran avance para la química verde,
al reducir desechos potencialmente tóxicos por medio de una producción
más inteligente. La metátesis es un ejemplo de cómo
se aplica ciencia básica para el beneficio del hombre, la sociedad
y el ambiente, informó el comité.
Chauvin, de 74 años, es director honorario de investigaciones en
el Instituto Francés del Petróleo en Ruel-Malmaison, cerca
de París.
Sabía que mi investigación era importante. Abrí
el camino, pero mis colegas estadounidenses al trabajar sobre mi indagación
permiten que obtenga este premio hoy, aseveró Chauvin a la
AP en su casa en Tours, en el oeste del país.
Estocolmo me llamó hace una hora. Me dijeron, que tenga
suerte con la prensa, y ahora comprendo. Mi teléfono no ha
dejado de sonar. Los periodistas se reúnen frente a mi casa.
Grubbs, de 63 años, es profesor de química en el Instituto
Tecnológico de California, y Schrock es profesor de química
en el Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Me siento conmocionado, lo cual significa que no puedo hablar demasiado
bien. Acababa de despertarme y estaba bebiendo un café. Pensé
que era imposible, pero resultó ser verdad, dijo Schrock
a la radio sueca tras recibir la noticia.
En Christchurch, Nueva Zelanda, donde está dictando cursos, Grubb
dijo que esto es una de esas cosas que uno nunca espera. Uno hace
la ciencia y espera a ver qué pasa. Los tres se repartirán
el premio de 1.3 millones de dólares.

|