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Ernesto Alfredo Parada
Rivera*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Con todas las imperfecciones propias de hombres y mujeres en el desenvolvimiento
político nacional, es obligado reconocer los adelantos civilizadores
a partir de la firma del Acuerdo de Paz de 1992. Indiferentes, supuestos
derechistas, izquierdistas, falsos centristas y otros dan las impresión
de aceptar juiciosamente, en el ejercicio de la política, el progreso
alcanzado.
El mismo malestar de unos y otros para con quienes piensan y actúan
diferente es indicativo de que todos entienden y se sienten satisfechos
con el giro beneficioso de la política en cuanto a lo que entendemos
por democracia.
Ya pasaron aquellos tiempos del despotismo uniformado y los consiguientes
desaparecimientos, encarcelamientos ilegales, la tortura y
otras lindezas de quienes otrora no concibieron permitir a otros el tratar
de atrapar el poder.
La política en rigor es la lucha por alcanzar el poder. Pero tal
ejercicio debe ser conforme normas legales, civilizadas, algo que muchísimos
no entendieron. Fue necesaria una lucha de 12 años para que se
comprendiera. Claro, se notan descontentos. No importa: ahí están
los partidos políticos, garantes de la permanencia de nuestra,
por hoy, incipiente democracia.
La tendencia hacia el bipartidismo demostrada en las últimas elecciones,
con el desaparecimiento legal de las agrupaciones políticas minoritarias,
no es mala ni perniciosa en sí.
Pero me parece que hay mayor salud social con diferentes partidos políticos
en acción, aunque algunos pudieran parecer refugio de aquellos
políticos desplazados de las grandes organizaciones, tales ARENA
o el FMLN.
Pareciera curioso el que los anteriores sectores conservadores progresistas,
agrupados en los viejos partidos oficiales PRUD, PCN, están ahora
mucho más fuertes, con mayor aceptación popular que cuando
echaron mano de los cuerpos de seguridad y del Ejército para triunfar
en sucesivas elecciones.
En esos tiempos ARENA arrasa con opositores en elecciones libres. O sea,
estaban muy equivocados, tanto en lo interno como en el exterior, de que
para mantener el poder, el sector conservador tenía la necesidad
del fraude electoral y de la fuerza. Está visto que ARENA tiene
para rato en el poder. Esto lo deben reconocer los opositores, particularmente
quienes forman el FMLN, en sus tentativas de agenciarse el Ejecutivo.
No creo, como dicen por allí, que los dirigentes del FMLN están
conscientes de continuar de opositores per sécula seculorum.
No es un simple decir lo anterior. Tenemos países con partidos
de extrema izquierda en la oposición permanente. Vemos a izquierdistas
en el Ejecutivo en Chile, Argentina, Brasil, pero se mantienen en un balance
más bien conservador. El caso venezolano y Hugo Chávez es
algo diferente, pues da motivos para creer que la importancia se la dan
los gobiernos disidentes demócratas del exterior, azuzados éstos
por el mismo Chávez, que los asusta con su insistencia en buscar
cobijo en Fidel Castro.
Volviendo a nosotros, oportuno es mencionar que ARENA ha dado buenos presidentes,
aun con los errores que cometieron, por ejemplo el desliz de Armando Calderón
Sol y su insistencia en su neoliberalismo de sobrantes para los menos
protegidos; a las contradicciones de Flores que continuaron después
de dejar el poder.
Cristiani se llevó una palma con la firma del Acuerdo de Paz. Lo
hizo muy bien, según opinión generalizada. Quien ha demostrado
mayor habilidad y firmeza es Tony Saca, cualidades que le han hecho ganar
gran apoyo ciudadano, según encuestas.Ha sabio combinar algo de
que carecieron sus antecesores areneros: el fortalecimiento de las fuerzas
del mercado y sus justificadísimos basamentos sociales del régimen
que dirige.
*Dr. en Derecho.

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