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Palabras
Mira lo que tienes
Cuando estés cansado del trabajo, nunca
renieges. Da gracias, en cambio, por tenerlo.
Publicada 6 de octubre 2005, El Diario de Hoy
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Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Pues muchos en la vida no tendrán en este mismo instante la oportunidad
de ganarse tenaz y arduamente la vida de sus sueños y el pan de
cada día.
Cuando estés sin dormir en una cómoda cama, descansa el
alma. Recuerda a los que duermen en la calle o en un dormitorio público,
en un hospital sin esperanza o en el suelo de una prisión. Da gracias
por la cama y porque estás en un cálido hogar.
Cuando te indigestes por una comida suculenta, no reniegues. Recuerda
a los que no han comido este día.
Cuando por azares de tu estrella, estés herido del alma por cosas
del amor y de la vida, no te lamentes. Piensa en quienes nunca han sido
amados ni heridos. Esos no habrán vivido, pues era mejor amar y
llorar que nunca haber amado.
Cuando mires al espejo tus canas y tus arrugas. No te lamentes de haber
perdido la lozanía y juventud. Da gracias por haber llegado a la
madurez de la vida y agradece esas canas y esas huellas del tiempo en
el rostro. Muchos no llegaron al maravilloso invierno de una vida escrita,
conquistada, soñada, realizada.
Y cuando no tengas suficiente dinero en tus bolsos no reniegues de la
pobreza. Busca en derredor y dentro de ti las otras riquezas que te ha
dado la existencia. Agradece los tesoros que te dio el destino sin tener
que pagarlos.
En fin, cuando mires a tus manos abiertas, no busques monedas ni gloria.
Busca tus sueños, tus caricias y tus obras realizadas. Cuando mires
el esplendor del día, al fondo de tu corazón... Abre tus
ojos del alma. Mira lo que tienes. Comprenderás que es más
de lo que te imaginabas...
(palabrasbalaguer@gmail.com)
Día a Día
Tarea de la escuela
La práctica religiosa de la mayoría
de pueblos civilizados es un permanente martilleo sobre los principios
de la conducta moral, dejando en manos de la escuela, la familia y otras
instituciones, despertar simpatía por los valores, dando por sentado
que el niño ya tiene desarrollada la conciencia moral.
Si alguien mata, es castigado y puede sufrir la pena capital; si en cambio
no dice la verdad, sus congéneres rehúyen su compañía
o, simplemente, no dan crédito a lo que dice.
La crisis que sufrimos no es por culpa de la práctica de los valores,
cuanto por el pisoteo a la norma moral. Es decepcionante que la gente
no colabore entre sí o sea descortés.
En contraste, que haya individuos que maten a sangre fría y roben
lo que está a su alcance constituye una amenaza mortal sobre cada
uno de nosotros y la sociedad entera. Por eso, despertar la conciencia
moral es la tarea fundamental de la escuela en los convulsos tiempos que
vivimos.

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